Ser lo que tenemos que ser…

8 febrero 2012

Una de las frases que más me gustan de nuestro ya beatificado Juan Pablo II es la que pronunció en alguna de las jornadas mundiales de la juventud… (la verdad no recuerdo exactamente en cual de tantas)

Así lo dijo…

“Jóvenes, si sois lo que tenéis que ser… ¡Prenderéis fuego al mundo!”

¡¡¡Y es que es una frase que verdaderamente me prende el corazón!!!

Habiendo vivido una fuerte crisis vocacional en mi etapa universitaria, les puedo decir que estas palabras de quien fuera uno de los más grandes evangelizadores de la historia del cristianismo, me vinieron a remover todas mis dudas y provocaron que me decidiera a laborar definitivamente  en lo que siempre supe era mi llamado vocacional: la formación.

¿Pero que hay detrás de estas simple palabras que puestas en boca de nuestro anterior Papa pudieron retumbar en el corazón de cientos y miles de jóvenes en todo el mundo?

“Ser lo que se tiene que ser…” es un llamado a no ser omiso con la propia vocación de amar al prójimo. Es una invitación firme y cierta a crear un mundo mejor a través del reconocimiento de los propios talentos. Significa no tener miedo de acudir al llamado interno que Dios nos realiza cada día en nuestros corazones…

¿Que cual es ese llamado?…

¡Por favor! Está clarísimo…

“Entregarle al morir un mundo mejor del que recibimos al nacer” Punto. No hay más llamado.

Esta obligación es la que nos recordó Juan Pablo II con su grito a los jóvenes.

Si en verdad queremos trascender y conquistar el mundo con nuestro corazón de jóvenes (totalmente confiado en que tenemos una misión que cumplir), tan solo debemos de mirar en nuestro interior, acudir a las raíces mismas de nuestra humanidad y salir al teatro de la vida a desempeñar nuestro mejor papel… aquel en el que solo nosotros podemos influir como nadie.

Dios te quiso así, tal y como eres. No se equivoca. Así, con tus dudas, defectos y virtudes puedes, en verdad prenderle fuego al mundo.

¡Te extrañamos Juan Pablo…! ¡Mucho!


Conferencia ante grupo Rotario

10 noviembre 2011

Recién tuve la oportunidad de ser invitado por el grupo Rotary International a impartir una conferencia sobre “Vocación” (uno de los temas que más he estudiado) y me alegro decirles que la respuesta de los asistentes fue más que maravillosa.

La verdad es que el público para mi conferencia era más que ideal pues para ser Rotario, de hecho, debes de haber tenido un descubrimiento vocacional importante en tu vida… El de amar al prójimo.

Los Rotarios son probablemente la agrupación social más grande del mundo en términos de filantropía y ayuda social y en México sus programas tienen una fuerte presencia.

Me complace haber podido pasar un par de horas con un grupo de ellos charlando sobre la idea de hacer el bien y crear valor en el mundo.


Carta de un sacerdote al NY Times

13 septiembre 2011

Les comparto esta carta que circula en varias de las redes sociales…

“Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

Me da un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Pero ¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas. Que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños…

No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.

Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región… Ninguno pasa los 40 años.

No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.

Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.

Eso lo hará noble en su profesión.

En Cristo,

P. Martín Lasarte sdb

“Mi pasado Señor, lo confio a tu Misericordia; Mi presente a tu Amor; Mi futuro a tu Providencia”


¿Y por que no?

28 julio 2011

No me cansaré de difundir tanto como sea necesario este video, por favor siéntanse con la total libertad de hacer lo mismo a través del siguiente link…

http://www.whynotpriest.org/

¡¡¡Promovamos las vocaciones sacerdotales y oremos por la fidelidad de quienes ya siguen esta hermosa vocación!!!


La vocación sacerdotal

27 julio 2011

De joven desde luego que me cuestioné la posibilidad de ser sacerdote.

Crecí rodeado de grandes testimonios sacerdotales y siempre me sentí inspirado por esos personajes ataviados en traje oscuro, sotana o casulla litúrgica que una y otra vez nos invitaban a portarnos bien y a crecer espiritualmente todos los días. Para un niño es bastante motivante saber que tu formación escolar está en manos de personas que están orientadas por el amor al prójimo y a Dios.

Desde luego reconozco que si en verdad ese hubiera sido mi llamado vocacional, en estos momentos yo estaría escribiendo estas líneas desde un seminario o desde el interior de una sacristía en alguna Iglesia del mundo, pero por alguna razón nunca sentí que ese tendría que haber sido mi camino particular. No el del sacerdote pero si el del formador, así que eso soy… un laico con vocación de formador.

Ahora bien, creo que aquellas personas, jóvenes principalmente, que si optan por recorrer el sendero de la vocación sacerdotal merecen todo mi agradecimiento y reconocimiento de corazón. Son esos jóvenes que han respondido generosamente a un llamado muy peculiar y particular de Dios en sus almas. Muchos de ellos pasando por grandes obstáculos (económicos y sociales) para atender plenamente a este llamado.

La vocación sacerdotal es de las más privilegiadas que pueden existir. Quien ha sido llamado a esta forma de vida tiene ante si la oportunidad  más hermosa de conseguir la plenitud en la tierra asegurando la misma en el cielo. Y si bien sacerdocio no es sinónimo de santidad en todos los casos, si debemos de reconocer que es uno de los caminos que más posibilitan dicha misión.

Quienes han sido llamados por Dios par velar por la santidad de las almas en la tierra y asegurar su seguro retorno al paraíso son quienes tienen una de las profsiones más hermosas que puedan existir en la tierra: lograr la propia santidad asegurando la santidad de los demás.

¡Hoy pido por la vocación fiel y generosa de quienes han decidido escuchar el llamado de Dios para el sacerdocio!  


El octavo hábito

27 junio 2011

Actualmente estoy leyendo el libro “El octavo hábito” del autor Stephen Covey, quien es uno de mis favoritos.

Lo interesante es que este libro llegó a mis manos en un momento en que necesitaba escuchar justo lo que el autor del libro toma como premisa de su texto.

Tras escribir uno de los libros de superación personal más famosos del siglo XX  “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, este autor expone en su nuevo libro que lo que él sugiere es el octavo hábito que te puede llevar de la efectividad a la grandeza.

El octavo hábito dice así “encuentra tu propia voz y ayuda a los demás a encontrar la suya”.

En pocas palabras, el argumento de Covey es… “encuentra tu vocación y ayuda a los demás a encontrar la suya”

Y digo que este libro llegó a mis manos en un momento especial pues llevaba ya varios días meditando sobre el tema de la vocación. (Incluso hace un par de días publiqué algo sobre el asunto).

Aún no termino de leer el libro, pero lo poco que he leído ya me ha empezado a dar algo de luz sobre mi incesante búsqueda de significado espiritual y vocacional.

Se repite lo que estipulé en la entrada de hace unos días… La gente acaba encontrando lo que siempre está buscando.


La vocación (una vez más)

20 junio 2011

Ya en anteriores ocasiones he platicado sobre mi fascinación en el tema “vocacional”. (Si, en definitiva es un tema que me encanta)

El haber vivido personalmente una crisis vocacional me llevó a estudiar sobre el tema de tal manera de que pudiera entender por qué es que existen actividades que a los seres humanos nos hacen sentir más plenos que otras.

En mi caso basta con decir que mi discernimiento vocacional me llevó a descubrir que mi misión en la vida no era construir casas (estudié arquitectura) sino construir hombres.

Pero adicional a mi propio encuentro vocacional descubrí que, en general, a los seres humanos nos cuesta mucho trabajo encontrar nuestra vocación personal ¿Por qué?

En gran medida esto obedece a que hemos mal usado el mismo término “vocación”, al confundirlo con el de “profesión”. En algún momento de la historia de la humanidad se nos pasó de largo que estos dos conceptos no significan lo mismo. Esta omisión ocasionó que el término “vocación” quedara completamente relegado a una idea errónea del mismo “Que discernir vocacionalmente significaba elegir una profesión para estudiarla en la universidad”

Pero entender “vocación” solo en estos términos, además de falso, nos ofrece una perspectiva muy corta para construir un plan de futuro.

Descubrir la propia vocación significa en concreto… “atender al llamado que Dios nos hace en lo particular”. Es responder a la pregunta “¿Qué quiere Dios de mi en este mundo?“.

Sin tratar de alargar mucho más este tema, mismo que de hecho explico a mayor profundidad en mis conferencias vocacionales, me concentraré en decirles que mis estudios sobre el tema me han llevado a definir “vocación” de la siguiente manera…

“Vocación es el llamado que Dios te hace para que, utilizando tus talentos y fortalezas particulares, aportes en el gran proyecto de construir su Reino en la tierra” 

Poniéndolo en una perspectiva más practica y concreta podemos entender vocación como…

“El punto en donde se cruzan tus talentos con la necesidad del prójimo… justo ahí, eso es tu vocación”


Fotografías que ayudan…

27 mayo 2011

Laura es una fotografa profesional que ha tomado una decisión de vida:

“Voy a ayudar al prójimo a través de lo que más me gusta hacer… tomar fotos”

Así, habiendo aclarado esta idea en su mente, puso manos a la obra.

Se organizó para pedir la ayuda de amistades y familiares y conseguir que le prestaran cámaras digitales.

Una vez que consiguió algunas… se dirigió a un centro de rehabilitación infantil (niños y jóvenes de la calle) y les ofreció de manera completamente gratuita un curso de fotografía.

“La intensión del curso” comenta Laura “es que los niños aprendan a captar la belleza de mundo por medio de la práctica fotográfica. Estos pequeños y jóvenes han crecido con la idea de que el mundo es un lugar deplorable en el que no se puede otra cosa más que sobrevivir. A mi me parece que si les doy una oportunidad de probarse a ellos mismos lo contrario, los resultados pueden ser fascinantes”

Así fue que Laura dio inicio a su primer curso de fotografía con orientación al prójimo… (Ella tiene una maestría en Responsabilidad Social).

“Los resultados fueron maravillosos” me comentó.

“Los niños pusieron atención a toda la teoría fotográfica como jamás me lo hubiera imaginado. Además, cuando salimos a las calles a tomar fotografías, ellos asumieron la actividad con la mayor seriedad del mundo. Las fotos fueron maravillosas, dignas de alguien que se quiere tomar esta actividad muy a fondo. Además, en la retroalimentación que hicimos de sus fotos tomadas, me pude percatar de la enorme sensibilidad que estos chicos tienen… El problema es que nunca se les prestan los medios para demostrarlo”

Fruto de esta experiencia, Laura ya consiguió que le permitan exponer las fotos de sus alumnos en algún espacio público de la ciudad para demostrar los maravillosos resultados obtenidos… Pronto habrá noticias al respecto.

Laura es un ejemplo de lo que yo suelo llamar… “The Catholic Way” (El modo católico) que expresa  lo que significa tomarse la actividad profesional y personal  completamente orientada a hacer una diferencia positiva en el mundo ayudando a los demás. ¡Eso es ser católico!

El católico… independientemente de si va a Misa o no, sabe que el cielo se gana haciendo algo por alguien más. Y eso es el centro de  toda la ideología de Jesus y su Iglesia… Ama a tu prójimo como a ti mismo.

Para conocer más sobre el trabajo de Laura y su especialización como fotógrafa social pueden visitar su sitio de internet.


Lo que hago…

3 abril 2011

Recién he recibido algunos comentarios que me preguntan exactamente a qué me dedico.

Pues verán…

Lo que yo hago principalmente es dar asesoría y entrenamiento a las personas y las organizaciones que están convencido que pueden desarrollar sus talentos. Para lo cual me baso en una metodología muy efectiva que he desarrollado a lo largo de varios años de estudiar e investigar sobre “desarrollo humano” , “aprendizaje” y “creatividad”.

El sistema que utilizo para llevar a cabo dicha labor lo pueden conocer en el sitio www.elmetododelreto.com en donde incluso también publico un blog sobre el tema del desarrollo personal.

En síntesis el Método del Reto consiste en hacer lo siguiente con mis alumnos…

1.- Entrevistarme con ellos para conocer sus características naturales de talento.

2.- Plantearles un “Reto” especialmente diseñado para que pongan en práctica dicho talento.

3.- Darles seguimiento a su experiencia durante el transcurso del Reto.

4.- Una vez concluido el Reto  ofrecerles una sesión de aprendizaje teórica que les de sentido a los aprendizajes obtenidos durante el mismo.

5.- Volverles a platear otro Reto…

He descubierto que la mejor manera de aprender y desarrollar una habilidad personal o grupal, no es en un salón de clases ni en las hojas de un libro (aún así soy un lector empedernido), sino en la práctica de la misma habilidad que se desee desarrollar, ya que el ser humano aprende más y mejor lo que hace que lo que escucha o lee.

Esta metodología es igualmente efectiva para desarrollar el talento de una sola persona como de un grupo de trabajo, de jóvenes que recién buscan su vocación como de quienes ya laboran profesionalmente en algún área, de quien ya conoce sus talentos y los quiere desarrollar, como de quien apenas ha emprendido la búsqueda de ellos. En fin… de cualquier individuo y comunidad que desee mejorar su efectividad (logro de resultados)

Así que resumiendo…. ¿A qué me dedico?

“A lograr que las personas desarrollen su máximo potencial…”

¿Por qué? Pues por que estoy convencido que mi vocación personal (el llamado de Dios hacia mi persona) es el siguiente…

“José Luis…. la manera en que deseo que contribuyas a hacer un mundo mejor no es trabajando en el desarrollo de empresas o ideas en específico que puedan transformar al planeta, sino en las personas que están detrás de dichas ideas.

Así que me veo más como el entrenador del atleta olímpico que, aunque jamás se sube físicamente al podio del primer lugar, si que lo hace en la persona de su amado alumno.


Un relato sobre vocación…

28 febrero 2011

Les comparto este hermoso relato que habla sobre el destino y la vocación…

Erase una vez en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles juntos y soñando sobre lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes.
El primer arbolito miró hacia las estrellas y dijo, “Yo quiero guardar tesoros. Quiero estar repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. Yo seré el baúl de tesoros más hermoso del mundo”

El segundo arbolito miró un pequeño arroyo realizando sus caminos al océano y dijo, “Yo quiero viajar a través de aguas temibles y llevar reyes poderosos sobre mí. Yo seré el barco más importante del mundo”.

El tercer arbolito miró hacia el valle que estaba abajo de la montaña y vio a hombres y mujeres trabajando en un pueblo trabajador, “Yo no quiero irme de la cima de la montaña nunca. Yo quiero crecer tan alto que cuando la gente del pueblo se pare a mirarme, ellos levantarán su mirada al cielo y pensarán en Dios. Yo seré el árbol mas alto del mundo”.

Los años pasaron. Llovió, brilló el sol y los pequeños árboles crecieron alto. Un día, tres leñadores subieron a la cumbre de la montaña.
El primer leñador miró al primer árbol y dijo “Que árbol tan hermoso es este”, y con la arremetida de su hacha brillante el primer árbol cayó.“Ahora me deberán convertir en un baúl hermoso, deberé contener tesoros maravillosos”, dijo el primer árbol.

El segundo leñador miró al segundo árbol y dijo: “Este árbol es muy fuerte, es perfecto para mí”. Y con la arremetida de su hacha brillante, el segundo árbol cayó. “Ahora deberé navegar aguas temibles”, pensó el segundo árbol, “Deberé ser un barco importante para reyes temidos y poderosos”.

El tercer árbol sintió su corazón sufrir cuando el ultimo leñador lo miró.
El árbol se paró derecho y alto y apuntando ferozmente al cielo. Pero el leñador ni siquiera miró hacia arriba, y dijo “Cualquier árbol es bueno para mí”. Y con la arremetida de su hacha brillante, el tercer árbol cayó.

El primer árbol se emocionó cuando el leñador lo llevó a una carpintería, pero el carpintero lo convirtió en una caja de alimento para animales de granja. Aquel árbol hermoso no fue cubierto con oro, ni llenado de tesoros sino que fue cubierto con polvo de cortadora y llenado con alimento para animales de granja hambrientos.

El segundo árbol sonrió cuando el leñador lo llevó cerca de un embarcadero, pero ningún barco imponente fue construido ese día. En lugar de eso aquel árbol fuerte fue cortado y convertido a un simple bote de pesca que era demasiado chico y débil para navegar en el océano, ni siquiera en un río, y fue llevado a un pequeño lago.

Pero una noche, una luz de estrella dorada alumbró al primer árbol cuando una joven mujer puso a su hijo recién nacido en la caja de alimento. “Yo quisiera haberle podido hacer una cuna al bebé”, le dijo su esposo a la mujer, la madre le apretó la mano a su esposo y sonrió mientras la luz de la estrella alumbraba a la madera suave y fuerte de la cuna. Y la mujer dijo, “este pesebre es hermoso”.
Y de repente, el primer árbol supo que contenía el tesoro más grande del mundo.

Tiempo después,  un viajero cansado y sus amigos se subieron al viejo bote de pesca. El viajero se quedó dormido mientras el segundo árbol navegaba tranquilamente hacia adentro del lago. De repente, una impresionante y aterradora tormenta llegó al lago, el pequeño árbol se llenó de temor, el sabía que no tenía la fuerza para llevar a todos esos pasajeros a la orilla a salvo con ese viento y lluvia. El hombre cansado se levantó,  se paró y alzando su mano dijo, “calma”. La tormenta se detuvo tan rápido como comenzó. Y de repente el segundo árbol supo que él llevaba navegando al rey del cielo y de la tierra.

Un viernes en la mañana el tercer árbol se extrañó cuando sus tablas fueron tomadas de aquel almacén de madera olvidado. Se asustó al ser llevado a través de una impresionante multitud de personas enojadas. Se llenó de temor cuando unos soldados clavaron las manos de un hombre en su madera. Se sintió feo, áspero y cruel.

Pero un domingo en la mañana, cuando el sol brilló y la tierra tembló con júbilo debajo de su madera, el tercer árbol supo que el amor de Dios había cambiado todo. Esto hizo que el árbol se sintiera fuerte, y cada vez que la gente pensara en el tercer árbol, ellos pensarían en Dios. Eso era mucho mejor que ser el árbol mas alto del mundo. El se había convertido en la cruz del mundo.


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