¡Ya estoy de regreso!

30 agosto 2010

Amigos… tras unos cuantos días en que no hice otra cosa más que admirar y volver a admirar una y otra vez la felicidad que produce en los hijos el convivir con sus padres 24 horas durante casi una semana completa, gracias a la magia de unas vacaciones, estoy de vuelta para volver a escribir.

Ayer fui a Misa y además de agradecerle a Dios por la oportunidad recibida, le pedí también que me diera nuevas fuerzas para seguir aquí, relatándoles cómo un simple mortal como yo busca día a día vivir su fe católica.

Les cuento que aunque me la pasé bastante bien en mi destino turístico, debo reconocer que la mejor parte de todo el viaje fue cuando, regresando, mi esposa y yo nos pudimos dar la oportunidad de visitar al doctor para revisar que nuestro embarazo (me gusta decir que ambos estamos embarazados) estuviera transcurriendo en orden.

Pues bien, en esta visita al ginecólogo, no solo pudimos ver por primera vez la foto en ultrasonido de nuestro pequeñín dentro del vientre de su mamá sino que también, por primera vez,… ¡Escuchamos su corazón!

Los latidos del corazón de mi nuevo hijo representaron como un grito de alegría en el corazón de sus papis. ¡Todo marcha muy bien y esperamos que así siga hasta el día en que Dios nos permita conocerlo!

No puedo estar más agradecido con Dios, unas felices vacaciones, con una hermosa esposa, unos maravillosos hijos que no pararon de sonreír y la imagen y el sonido de la vida de quien está por llegar.

¡¡¡Gracias a Dios por la alegría de la vida!!!!


¡¡¡Voy a ser papá!!!

10 agosto 2010

¡Por tercera vez, voy a ser papá de nuevo!

Nada me produce más felicidad que saber que voy a unirme a la celebración de la vida permitiendo que Dios haga su voluntad en mi familia.

Hace unos cuantos día mi esposa y yo nos enteramos que nuestras oraciones habían sido escuchadas y por fin habíamos logrado concebir a nuestro tercer hijo, el cual ya se encuentra creciendo en el vientre de su hermosa madre.

En cada uno de mis hijos, veo la esperanza de que este mundo puede ser mejor por que ellos están aquí. Es impresionante como un padre se puede sentir orgullosos de tres pequeños seres (mi hija mayor apenas cumple 5 años) que aun teniendo todo un camino por recorrer, tienen ya mi voto de confianza en que sabrán llegar al cielo de regreso con su creador.

Por mi parte rezo para que Dios me enseñe día a día a ser un buen padre, rezo por mis hijos para que Dios les comunique su voluntad a lo largo de su vida, rezo por su madre para que nos siga poniendo el ejemplo del amor incondicional. En conclusión, rezo por mi familia para que sea un testimonio del Reino de Dios en la tierra.

A mi hijo recién concebido, quien seguramente ya también recibió la noticia de su próxima incorporación a nuestra familia, le digo: “Bienvenido al mundo”


Reflexionando sobre el final

22 julio 2010

Me resulta maravillosos lo mucho que me puede hacer reflexionar un determinado pasaje del evangelio.

Hace unos momentos, como parte de mi lectura evangélica habitual de cada mañana, leí el pasaje en donde Jesús nos transmite la parábola de un hombre rico que busca desesperadamente la manera de poder almacenar más y más granos de su cosecha, hasta el punto de decidir que la mejor opción es destruir sus actuales molinos para poder construir unos más grandes. Esto era lo que ocupaba la mente de aquel personaje, mientras Dios decía… “¡Insensato! No sabe que esta noche le van a reclamar su alma, y lo que has acaparado ¿para quien será?” (Lc, 12: 16-21)

Esta simple frase evangélica “…esta noche le van a reclamar su alma” fue la que me puso a meditar seriamente.

¿Qué pasaría si mi llamado a rendir cuentas fuera hoy en la noche?

¿Qué si mi tiempo ya llegó a su límite final?

¿En qué cambiaría saber tal cosa mi actitud el día de hoy?

Debo admitir que mientras reflexionaba sobre esto mi cuerpo se llenó de cierta angustia y melancolía. De pronto pasaron por mis ojos los rostros de varias personas que quisiera nunca dejar de ver, entre ellas mi esposa y mis hijos, así como mis padres y mi hermana. Son prácticamente todo lo que poseo de verdadero valor en este mundo.

Pero también comencé a pensar en cómo sería mi día final si en verdad supiera que estoy viviéndolo.

Aquí las cosas que haría en mis últimas horas de vida:

- Dejaría mis labores de oficina y me dirigiría inmediatamente a abrazar y besar a mi familia por última vez.

- Dedicaría una hora del día a platicar con mis seres queridos sobre lo feliz que estoy de haber sido parte de su vida.

- Incitaría a cualquier persona que me encontrara en el camino a que verdaderamente intentara ser tan grandes y maravillosos como Dios quiere que sean.

– Escribiría un último post de despedida en este blog el cual hablaría sobre lo mucho que Dios nos ama y de lo maravillosa que es ansiar el encuentro con el Creador.

- Grabaría un video de despedida para que pueda ser visto por futuras generaciones. En él mencionaría que solo vale la pena morir por Dios.

- Dedicaría una o dos horas de mi último día a rezar en la Iglesia para preparar mi alma para el encuentro con Dios.

- Me confesaría por última vez (sería la confesión más profunda de mi vida)

- Me dedicaría a amar a mi esposa (servirle) y a pedirle que vele por su santidad y por la de mis hijos.

- Para terminar… buscaría un lugar especial para ver salir el sol y así entregarle mi alma a Jesucristo rezando el rosario. ¡Eso sería genial! Ojalá y la muerte me tome rezando el rosario.

Lo más interesante de todo es que en ningún momento pensé en que estaría triste y deprimido. Más bien me imaginé que tendría una actitud como de quien le han informado de último minuto que por fin ha sido aceptado en la organización o club de sus sueños.

En serio, no temería de que ese día llegara, más bien me entusiasmaría saber que ya ha llegado el momento que tanto esperé.

Lo que más me sorprende de esta reflexión, es darme cuenta de lo mucho que el tema espiritual tomaría importancia en mi vida si esta se fuera a terminar hoy en la noche. ¿Por que esperar hasta ese día? ¿Acaso tengo la posibilidad de saber cuando será ese día?

¿Y si en verdad fuera hoy?

Pues no me queda más que decir… “Hágase Señor tu voluntad y no la mía”. Cuando tú lo digas Padre, siempre estaré listo.


A nuestro jefe de gobierno capitalino

28 noviembre 2009

Denuncia el jefe de gobierno de nuestra ciudad capital, Marcelo Ebrad, que la Iglesia es la autora intelectual de la no despenalización del aborto en varios estados de nuestro país.

Marcelo, te lo confirmo. No es ningún secreto. La Iglesia ha sido y siempre será la autora intelectual de la defensa de la vida. No tienes que denunciarlo. Lo sabemos y lo sabemos bien.

Mientras tú y tu partido político cierran los ojos ante la legalización de un asesinato, nuestra Iglesia Católica, amada defensora de los valores universales, levanta la voz para no permitirlo.

Respetable jefe de gobierno capitalino, tus declaraciones no son en nada una noticia nueva.

Yo mismo te lo confirmo: Como miembro de mi Iglesia amada seré el autor intelectual de cuanto movimiento sea necesario llevar a cabo para defender a nuestros pequeños infantes de ser privados de una oportunidad de vivir, como tu y yo la tuvimos.


Testimonio de grandeza espiritual

13 julio 2009

Hoy quiero transmitirles un testimonio que conozco de primera mano y que considero una de las experiencias más conmovedoras y vivificantes que me ha tocado presenciar. De igual manera busco ofrecerlo como una muestra de que somos nosotros los encargados de demostrar que Dios existe y no viceversa…  

Luis y Adriana son esposos y padres de unos hijo maravillosos. Como pareja son ejemplares y desde hace ya casi 10 años he tenido la oportunidad de estar ligado a ellos vía una amistad de principio profesional (Luis fue uno de mis mentores en la Universidad) y posteriormente espiritual.

Lo que caracteriza a la familia Alverde, a mi parecer, es su disponibilidad por dejarse llevar por lo que Dios les va presentando como pruebas en la vida. Y esto no lo digo por que sí, ya que basta entablar un dialogo con cualquiera de los dos para darse cuenta de que Dios los eligió bien para ponerlos en el camino de la fe.

Sin embargo lo inspirador de su testimonio es lo  que a continuación narro:

En septiembre del 2004, a la edad de 3 años, Alejandro, el segundo de tres hijos del matrimonio Alverde Castro fue ingresado al hospital para una operación programada de anginas y adenoides, misma que el doctor había recomendado realizarse en orden de ayudarle al pequeño a oxigenarse bien.  Tras esta intervención quirúrgica en la que todo parecía haber salido normal, Ale fue dado de alta para proseguir a sus respectivos cuidados y curaciones en casa.

Unos días más tarde, Luis y Adriana tienen que regresar de urgencias al hospital tras encontrar que Ale estaba teniendo una hemorragia bastante severa. Aunque en el hospital lograron estabilizarlo por unas horas, Ale no aguantó por mucho tiempo y unas horas después, producto de varios paros cardiacos, fue declarado con muerte cerebral. Aquel pequeñito que días antes había ingresado al hospital para una operación de rutina, como muchas que se practican en infantes de su edad, había regresado al mismo lugar para entregar su vida a Dios de manera definitiva.

Inmediatamente después de que Ale fue declarado con muerte cerebral, y con el dolor en el alma a todo lo que da, sus padres optaron por tomar la decisión que cambiaría el sentido de toda su vida a partir de ese momento. Un sacerdote, consejero espiritual de la familia, les acercó información sobre la donación de órganos y de cómo Alejandro, en su estado, era candidato ideal para ser donante.

Luis y Adriana, pidiendo a Dios toda la resignación que humanamente es posible,  aceptaron donar los órganos de su hijo despidiéndose de él  pues ya no volverían e ver nunca más, al menos físicamente.

En palabras de Adriana: “Realmente no se cuando dije va, por Dios que no sé, pero bendito Dios que lo dije, ahora lo reflexiono y estoy segura que Dios estaba ahí con nosotros y el me dijo que lo hiciera, era lo que él quería de mí”

Ya estando en la funeraria, en medio del máximo dolor que solo la pérdida de un hijo ocasiona, recibieron una llamada telefónica que les confirmó el plan magistral de Dios al respecto: “Felicidades Adriana, ya tienes seis hijos más”, y es que la donación de órganos de Ale trajo como consecuencia el que se pudiera salvar la vida de seis pequeños más. 

“Fue una vida por seis vidas, así de sencillo, y si hubiera sido mi hijo quien necesitaba ese órgano, yo lo hubiera agradecido siempre. La verdad, duele y duele mucho, la muerte de mi chaparro no se me va a quitar jamás porque lo extraño, pero le dio sentido a mi vida y ese dolor está haciendo que trate de ser una mejor madre, una mejor esposa y un mejor ser humano” declara Adriana.

Dice un conocido dicho: “Cuando pierdes a una madre o a un padre, te llaman huérfano, cuando pierdes a un esposo o esposa, te vuelves viudo, pero cuando pierdes a un hijo, eso…. eso no tiene nombre”. Lo que Adriana y Luis sintieron al entregar a su hijo a Dios, solo ellos y el mismo Dios lo conocen, sin embargo  la respuesta de vida que le ofrecieron al mundo tras esta experiencia es de muchos admirada y reconocida.

A raíz de la muerte del pequeño Ale, Adriana pudo darse cuenta de lo carente y mal organizado que es el sistema de donación de órganos en nuestro país. Las personas necesitadas de un transplante en México alcanzan la cifra de  9,500  contrastando con el ínfimo número de donante que igualmente existen: 317. Es decir que una persona que en México es diagnosticada con una enfermedad que se cura únicamente con la asistencia de un transplante de órgano, está siendo, prácticamente, condenada a perder toda esperanza.

Es justo aquí, en donde Adriana y Luis encontraron el llamado de Dios y entendieron el por qué de lo sucedido con su hijo Ale. En Octubre de 2004, un mes después del fallecimiento de su pequeño, constituyen la Fundación Ale institución que se encargaría de promover la cultura de la donación de órganos en nuestro país así como de buscar apoyar al sistema médico nacional en la adquisición de herramientas y capacitación especializada necesaria en la materia.

Así, Fundación Ale en 2007 logró apoyar de manera satisfactoria 445 casos de pacientes que requerían de donación de órganos. Para lograr lo anterior, la fundación ha recaudado  7 millones de pesos de empresas patrocinadoras, organizaciones civiles y gobierno, mismo que ha destinado a su misión institucional de salvar vidas.

Mucho podría seguir escribiendo sobre los logros de la fundación, así como de los reconocimientos que Adriana ha recibido por su loable labor, pero yo quiero centrarme en el testimonio epsiritual de Luis y Adriana ya que, para que una gran obra suceda es indispensable que un emprendedor acepte llevarla a cabo. 

Dios actúa de maneras muy misteriosas, lo que para Él puede ser un paso más en su implantación de su reino en la tierra para nosotros puede ser un evento confuso e incomprensible. Así es y así será. No está en nosotros tratarlo de entender a cabalidad, ni mucho menos cambiarlo. Ante las aparentes desventuras de la vida sólo nos queda una posibilidad: aceptación y escucha. Aceptación pues es de Dios dejar que las cosas sucedan y escucha por que en cada evento Él nos quiere pedir algo. No podemos evitar el mal o la tragedia, pero si podemos decidir cómo reaccionamos ante estas y me queda claro que los espíritus fuertes y bien formados son los más capaces de salir adelante. 

San Pablo, en una de sus cartas a los romanos nos incita a vencer al mal con el bien. La respuesta del hombre ante el mal sólo puede ser el bien, ese mismo bien que Cristo nos enseñó a practicar hasta el extremo de la muerte. 

Hoy Luis y Adriana, ya no tienen a su hermoso Alejandro físicamente, sin embargo, saben que está presente con ellos en una manera mucho más trascendental y reveladora: Ale, al entregar su vida por ellas, está en cada una de las personas que, recibiendo un transplante de órganos, tendrán una segunda oportunidad de seguir amando en la tierra a Dios y al prójimo como a ella mismas.

(El siguiente video es el cortometraje “Por siempre” que narra la historia de lo que aquí les conté. Aunque el papel de Adriana es interpretado por Bárbara Mori, quien sale al final del filme es la verdadera Adriana Castro de Alverde, fundadora y directora de la fundación Ale)




Una experiencia de vida

24 abril 2009

Juan Hernández tiene una historia de la que podríamos hacer una película taquillera. El drama giraría en torno a la experiencia de un hombre que tras 17 años de haber estado recluido un una cárcel de Estados Unidos es dejado en libertad al lograr demostrar su inocencia. De no haberlo hecho a tiempo, Juan hubiera tenido que enfrentar el final inevitable de su condena: la pena de muerte.

 

Juan tuvo la “suerte” de contar con el apoyo de una juez que decidió re-abrir su caso tras considerar que había las evidencias suficientes para hacerlo. Tras 17 años de reclusión en espera del mortal final, una prueba de ADN comprobó lo que siempre Juan se cansó de afirmar: que era inocente.

 

Con lágrimas en los ojos, Juan jura tener la certeza de que dos de sus compañeros de cárcel, ya ejecutados, también eran inocentes. Juan recuerda que, a diferencia de la visión fría e indiferente del “sistema”, el logró ver en estos dos compañeros a unos seres humanos capaces de hacer el bien y obrar rectamente. “Me enseñaron a leer y a escribir, cuando nunca nadie me había dedicado ese esfuerzo”.

“¡No están matando monstruos sino seres humanos…!” grita al cielo.

 

Como muchos en su misma situación, Juan sufrió el abuso de un sistema judicial que se jacta de ser de primer mundo pero que no es capaz de velar por el derecho principal de cualquier ser humano, el respeto y la defensa de la vida. Al final, Juan Hernández sólo recibió un billete de 100 dólares y un par de jeans al salir de la cárcel. Nunca escuchó de nadie un “perdón por lo que te hicimos”.

 

Expongo este caso ya que actualmente en México un partido político esta invirtiendo enormes cantidades de dinero en la promoción publicitaria de una iniciativa que permitiría la pena de muerte para asesinos y secuestradores. Ya se han iniciado los debates y los foros de discusión en la cámara de diputados.

 

¿Por qué combatir el mal con mal? ¿Por qué tenemos la costumbre de proponer siempre soluciones de corto plazo y carentes de profundidad? Si Cristo vino a convertir a los pecadores hacia el bien y la verdad, no será que debemos de imitarlo para conseguir lo mismo con quienes se alejan de Él.

 

“¿Y Si fuera tu hermana, tu hija o tu madre a quien hubieran secuestrado y matado?” me dirían algunos.

Definitivamente yo, lleno de coraje y odio en mi interior, sería el menos calificado para juzgar al agresor. Así que prefiero preparar mi espíritu con oración…

Señor, por que se que soy pecador y un ser débil lleno de odio y prejuicios, te pido que si es tu voluntad que yo pase por una prueba de tal magnitud, me des la fortaleza necesaria para seguir defendiendo lo que hoy predico como tu lo hiciste en la cruz: ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!”

 

¡Sí a la vida! 


Philosophing

23 abril 2009

“Si te pusieran a ver una película titulada “Mi propia vida”… ¿Qué opinión tendrías de ella?”


Ser católico…

18 marzo 2009

Hola. Seguir a Cristo no es fácil, nadie dijo que así lo sería.

Sin embargo alguna vez alguien me dijo “José Luis, la vida no está hecha para ser fácil, pero si para ser hermosa…”.

Así, encontrarse con la fe católica nunca será nada cómodo y ni sencillo (si así resultara, entonces algo no estaría funcionando bien del todo en tu fe)  pero ser católico si será, a mi consideración, el aspecto más hermoso de toda mi vida.

He decidido crear este blog con la única intensión de acercarle al mundo mi día a día en el seguimiento de mi fe Católica, situación que estoy seguro puede ayudar a quienes persiguen la misma causa que yo y que, como seguro ya se habrán dado cuenta, no es una empresa nada fácil pero si la más hermosa de todas.

Es más, tal vez sea la única que verdaderamente vale la pena…


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