La parábola de los talentos…

23 enero 2012

Hace un par de días me encontraba escuchando una ponencia sobre el tema de “diseño de plan de carrera profesional“.

Todo transcurría de manera muy normal. La ponencia no parecía ser algo fuera de este mundo y yo escuchaba con relativa buena atención.

Pero de pronto un comentario muy particular de parte del profesor hizo que mi atención se triplicara sobre su persona y en lo que estaba a punto de decir.

El comentario que hizo fue el siguiente…

“En temas de planeación de carrera me parece que la parábola evangélica de los talentos es más que aleccionadora…”

Mi atención se hipnotizó sobre él…

El ponente continuó…

“He leído y leído varias veces esa parábola de los talento y jamás dejó de sacar conclusiones valiosísimas de ella…”

“Pienso lo mismo. La parábola de los talentos es un texto riquísimo en contenido formativo” me decía a mí mismo mientras escuchaba la reflexión del experto en planeación de carrera quien concluyó con la siguiente reflexión…

“La lección más valiosa a la que he llegado de estudiar dicha parábola es que no existe insulto peor hacia la persona de Dios que no hacer rendir al máximo los talentos que Él nos dio. Punto”

“¡Wooow!” Esa simple idea hizo que todo el curso valiera la pena

Y es que habiéndome dedicado a estudiar el tema del desarrollo de talento en las personas no podría estar más de acuerdo con este hombre.

Un gran plan de carrera es el resultado de encontrar de que manera nuestros talentos pueden contribuir para crear valor en el mundo. No usar nuestras fortalezas por miedo a no conseguir grandes frutos es peor que fallar en el intento de si hacerlo.

Los talentos son un regalo que Dios le hace a cada hombre. Los frutos logrados al emplear dichos talentos son el regalo que nosotros los hombres le hacemos a Dios.

Y es que en verdad… ¿acaso no es magnífico el fondo de esta hermosísima parábola evangélica?

Mateo 25, 14-30

extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.


La vocación (una vez más)

20 junio 2011

Ya en anteriores ocasiones he platicado sobre mi fascinación en el tema “vocacional”. (Si, en definitiva es un tema que me encanta)

El haber vivido personalmente una crisis vocacional me llevó a estudiar sobre el tema de tal manera de que pudiera entender por qué es que existen actividades que a los seres humanos nos hacen sentir más plenos que otras.

En mi caso basta con decir que mi discernimiento vocacional me llevó a descubrir que mi misión en la vida no era construir casas (estudié arquitectura) sino construir hombres.

Pero adicional a mi propio encuentro vocacional descubrí que, en general, a los seres humanos nos cuesta mucho trabajo encontrar nuestra vocación personal ¿Por qué?

En gran medida esto obedece a que hemos mal usado el mismo término “vocación”, al confundirlo con el de “profesión”. En algún momento de la historia de la humanidad se nos pasó de largo que estos dos conceptos no significan lo mismo. Esta omisión ocasionó que el término “vocación” quedara completamente relegado a una idea errónea del mismo “Que discernir vocacionalmente significaba elegir una profesión para estudiarla en la universidad”

Pero entender “vocación” solo en estos términos, además de falso, nos ofrece una perspectiva muy corta para construir un plan de futuro.

Descubrir la propia vocación significa en concreto… “atender al llamado que Dios nos hace en lo particular”. Es responder a la pregunta “¿Qué quiere Dios de mi en este mundo?“.

Sin tratar de alargar mucho más este tema, mismo que de hecho explico a mayor profundidad en mis conferencias vocacionales, me concentraré en decirles que mis estudios sobre el tema me han llevado a definir “vocación” de la siguiente manera…

“Vocación es el llamado que Dios te hace para que, utilizando tus talentos y fortalezas particulares, aportes en el gran proyecto de construir su Reino en la tierra” 

Poniéndolo en una perspectiva más practica y concreta podemos entender vocación como…

“El punto en donde se cruzan tus talentos con la necesidad del prójimo… justo ahí, eso es tu vocación”


Feliz cumpleaños a una fotógrafa excepcional

28 mayo 2010

¡Hoy es el cumpleaños de Laura, mi hermana!

Ella se dedica a la fotografía y tiene una perspectiva muy peculiar de la vida.

Pareciera que su vocación es transmitir la belleza del mundo por medio de una imagen, de un video, de un testimonio. Nunca había visto a una persona cargar tantas horas durante tantos años una cámara de fotos.

Debo decir que si tengo alrededor de unas 12,000 fotografías en mi disco duro es por que ella siempre acompaña a mi familia con su cámara, una parte más de s cuerpo.

Alguna vez pensó en dedicar su vida a Dios pero este le tenía una petición un poco diferente: “Llevar la palabra del amor y la belleza del mundo a través de un lente, de una imagen”

Y eso es lo que hace…

Experta en el tema de la Responsabilidad Social (tiene una maestría) tiene la firme convicción de que el ser humano debe de fijar en el amor su más grande ideal. Inconforme y reflexiva, ama a su Iglesia y le ha seguido desde siempre.

Así, que este post  sirva para felicitar a Laura, la gran fotógrafa del amor, que algún día estará mostrándole al mundo cómo se pude hablar de Dios y de su inmensa belleza con el simple ¡Click! de una cámara que ve lo mejor de la vida.

Eso es vocación…. eso es amar a Dios con tu profesión.


La vocación…

7 mayo 2009

Ayer sintonicé el canal de televisión “María Visión” (canal 257 de Sky) para encontrarme con la hermosa sorpresa de que el padre Juan Pedro Oriol LC, en su programa titulado “100%” tocó el tema de la vocación como una respuesta a la pregunta “Qué quiere Dios de mi?”. El programa transcurrió de manera amena, como suele ser toda charla con el padre Oriol, ya que estuvo repleto de testimonios y comentarios de jóvenes laicos y hermanos seminaristas que hablaron sobresus posturas antes este importante tema.

La palabra vocación tiene un significado tan fuerte y con tanta riqueza que no debería de ser considerada con sencillez ni simpleza.  

Personalmente puedo decir que  este tema es el  que más me ha inquietado a lo largo de toda mi vida. Descubrir para qué es que Dios me quiso poner en este mundo ha representado la búsqueda más importante y, debo admitirlo, más difícil de toda mi existencia.  

En mi trabajo con jóvenes preuniversitarios y universitarios (fui el encargado durante tres años de la promoción de una universidad católica entre cientos de jóvenes de preparatoria) me di cuenta que debido a que el trabajo que se hace con ellos en materia de orientación vocacional es tan deficiente en muchas instituciones educativas, nunca logran definir si los caminos que toman son acertados o , ya no digamos, llenos de sentido. En el mejor de los casos, se delega esta labor a la psicología, ciencia que en muchas de sus corrientes suele dejar de lado el sentido espiritual del hombre como medio de trascendencia y plenitud humana. Así, saber que debes hacer en la vida, se reduce a trabajar en tener una actitud positiva y realizar ejercicios para conocerte a ti mismo. ¿Y Dios en donde encaja en este proceso de discernimiento vocacional?

Yo mismo me declaro una víctima de un sistema que no se preocupa por la vocación como un tema primordial. No recuerdo haber recibido a mis 18 años un apoyo significativo para ayudarme a descubrir mi llamado personal de vida.   

La vocación es para mi un tema tan importante que he dedicado varios años a estudiar e investigar acerca de este tópico. He aquí algunas de las conclusiones a las que he llegado al respecto:

  • En las escuelas preparatorias se suele confundir la orientación vocacional con lo que en realidad es orientación profesional. ¿Por qué? La profesión se escoge, pero la vocación se descubre. 
  • Uno puede decidir si quieres ser médico, ingeniero, abogado o arquitecto pero el llamado a trascender en Cristo,en la familia, en el sacerdocio, en la vocación al prójimo, eso sólo se descubre con la correcta disposición personal para hacerlo.
  • La vocación se define como “un llamado” y como tal, esta convocatoria solo espera de nosotros disposición para escucharla. En pocas palabras, la vocación no se decide, sólo que se escucha.
  • Si decimos pues que la vocación es un llamado, debemos de asumir que existe ese ser que hace el llamado: ese es Dios.
  • Existe una vocación universal y una vocación personal que deben de ser descubiertas.
  • La vocación universal es, como su nombre lo indica, un llamado que aplica a todo ser humano sobre la faz de la tierra y es el siguiente: ” Ama a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”
  • A este llamado universal debemos de atender todos sin distinción de razas, culturas o status social. 
  • La vocación universal es pues un llamado de Dios a toda la humanidad.
  • La vocación personal, a diferencia de la universal, es un llamado individual de Dios hacia cada ser humano en particular. 
  • Se trata de una convocatoria a participar de la vocación universal de una manera única y especial dados tus talentos y fortalezas. 
  • Así, la vocación personal es un llamado de Dios hacía ti.
  • Así, la vocación debe de definir tu profesión, o lo que es lo mismo, para elegir tu profesión (¿Qué quieres estudiar?) es primordial encontrar antes tu vocación. 
  • Una vez que uno descubre su vocación personal, entonces si puede optar por cumplirla valiéndose de la gran cantidad de profesiones, técnicas y disciplinas que existen en las universidades.
  • Y para finalizar, haciendo alusión a la pregunta que dio pie a esta publicación… La vocación, al ser un llamado de Dios hacia el hombre, se descubre en la meditación profunda de una sencilla pregunta:

Señor Dios… ¿Qué quieres de mi en esta vida?


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 45 seguidores