Entrevista del Papa Francisco con Henrique Cymerman

30 julio 2014

Mi madre me ha recomendado que viera esta entrevista del Papa Francisco con el periodista Henrique Cymerman y así lo he hecho.

Es una entrevista maravillosa, llena de la riqueza personal del Papa Francisco. En ella observo no solo sabiduría en cada una de las respuestas de nuestro líder al periodista judío, sino también quedo fascinado por el tono sereno de su voz al responder a cada cuestionamiento. Habla y encanta.

Un dato:

Henrique Cymerman fue el periodista que ofreció al Papa Francisco la idea de acudir a Tierra Santa, viaje que se convirtió en un hito en la historia por la oportunidad que se dio para el reencuentro de los líderes de las tres grandes religiones.

Igualmente se dice que Cymerman fue el responsable de provocar el encuentro de oración entre los tres líderes que se tuvo en el Vaticano días después. De hecho, durante la entrevista el Papa Francisco le menciona reiteradamente su reconocimiento y agradecimiento por haber participado de esta forma.

Vean la entrevista completa, en verdad no tiene desperdicio.


Jornada por la Paz

6 septiembre 2013

Aquí les comparto algunas ideas que están apareciendo por las redes sociales para que nos unamos mañana al día de la paz convocado por el Papa Francisco.

Este ejercicio tiene una especial intensión para pedir por la situación bélica que acecha al pueblo de Siria.

20130906-141329.jpg


Crisis de fe

17 mayo 2013

Las crisis en el ser humano son algo perfectamente entendibles y previsibles.

Fuera de evitarlas, lo que hay que hacer es preparar el alma (y el cuerpo) para resistir cuando estas se presenten.

Todos, absolutamente todos los seres vivos, hemos pasado más de una crisis severa en nuestras vidas, espiritual, física o intelectual.

Si usted piensa lo contrario, entonces es usted un recién nacido o más bien un personaje de ciencia ficción, ante lo cual dudo mucho que se encuentre posibilitado de leer este blog.

Lo anterior me viene a la mente después de que recibí una convocatoria vía Facebook para unirme a una pequeña cadena de oración para pedir por aquellas personas que en estos momentos se encuentren pasando por alguna crisis de fe. Tal invitación se me ha hecho de lo más significativa.

El hecho de que yo sea un autor y pensador católico, no me hace exento de tales crisis. De hecho, me atrevo a decir que me son más comunes de lo que yo pensaría. Las crisis de fe son momentos que todo católico experimenta en varios momentos de su vida.

Defino como una crisis de fe a ese estado en el que uno empieza a dudar de la existencia de Dios y de todo lo relacionado con él. En el católico estas crisis suelen venir acompañadas de serios sentimientos de culpa y remordimientos pues se puede llegar a pensar que la duda es una ofensa severa al Creador.

Sin embargo, permítaseme argumentar en el sentido opuesto.

Dudar y permitirse pensar en sentido opuesto a lo que uno cree no necesariamente es malo ni destructivo. De hecho, muchos filósofos argumentan que este es un ejercicio reforzador de la propia creencia fundamental.

Claro, habrá que estar preparado para la duda ya que si no se tiene la suficiente fuerza mental para resolverla, puede generar estragos en la solidez personal.

De ahí el valor de siempre contar con el apoyo de un guía. Una persona que pueda ser capaz de regresarte al centro, a ese lugar en donde el piso es firme y el horizonte es más claro. Le prójimo se vuelve relevante.

Por esa razón la fe es un tema que se vive mejor en comunidad, en equipo, pues la debilidad que se llega a vivir en determinados momentos se ve compensada con la fortaleza que en esos mismos instantes puede estar experimentando otro compañero. Y así, por medio del apoyo y el acompañamiento, la fe se protege de las situaciones inevitables de crisis.

Así, me uno a esa campaña de oración por las personas que están experimentando crisis en su fe. Adicionalmente, pido por mi alma y por mi propia  capacidad para salir adelante de las mismas cuando estas se presenten.

Soy católico, si, pero también soy hombre y, como tal, la falla es mi constante. Afortunadamente Dios lo sabe y de esta situación sabrá hacernos más fuertes.


La única cosa que importa

26 abril 2013

Estoy leyendo un libro que me ha gustado de sobremanera.

Lleva como título “The one thing” (La única cosa) y pertenece al autor Gary Keller.

El concepto general de este texto radica en invitar al lector a hacerse la siguiente pregunta:

¿Cuál es esa única y sola cosa que, de hacerse excelentemente bien, haría que todo lo demás fuera innecesario o más fácil de hacer?

A través de esta simple pero poderosa pregunta, el autor quiere exponer la clave de la efectividad profesional y personal: el enfoque.

Enfocares en realizar lo relevante y no sólo lo deseable es la clave del éxito. Esto implica hacer un repaso de nuestra jornada diaria para descubrir si en verdad estamos trabajando productivamente.

Es muy fácil dejarse llevar por un sin fin de ocupaciones que se nos presentan a cada instante pero no todas de ellas agregan el mismo valor a la luz de nuestro objetivó final.

En mi labor de Coach de vida y profesional, entender este concepto es de suma importancia ya que gran parte de mi labor es ayudar a mis clientes a enfocar sus esfuerzos en los asuntos relevantes, sobre todo si son los responsables últimos de un proyecto o empresa.

En la figura del liderazgo de Jesús podemos notar esta habilidad para concentrar su energía en actividades que era relevantes para su misión final: oración, enseñanza, caridad.

Perú de todas, me parece que la oración es la más relevante de todas. Si tuviéramos que escoger una sola actividad que fuera predictiva del éxito de Cristo, sin duda yo me quedaría con esa, la vida de oración.

Así, si tuviera que responder a la pregunta que me plantea el libro acerca de cual debería de ser esa única cosa que, haciéndola, todo lo demás resultaría más fácil o innecesario en la vida de un católico, sin duda alguna escogería la oración.

La oración es el elemento relevante de la santidad.

¿O qué piensan ustedes?


Dudas y respuestas de nuestra fe

10 abril 2013

Recién me ha llegado el siguiente correo:

“Hola soy una joven española que sigue la palabra de Dios, soy católica. En España muchos jóvenes, por desgracia, no creen en el camino de la verdad de Jesús. Muchos de ellos me hacen cuestiones que a veces me cuesta contestar debido a que mis respuestas, según ellos, se basan en la fe y no en razonamientos lógicos. Por lo mismo, quisiera externarle algunas de estas cuestiones para que me oriente en cómo contestar. Por ejemplo dicen que si Jesús lo puede todo ¿por qué permite que niños pequeños enfermen o mueran por alguna enfermedad o muerte causada? o ¿ por qué un católico enfermo utiliza la ciencia contra la cura del cáncer y no un rosario?. Espero vuestra respuesta, me serviría de gran ayuda, mil gracias. Que Dios os bendiga!!”

¿Por qué Dios permite que niños se enfermen o mueran?

Antes que nada habrá que responder diciendo que ni la enfermedad ni la muerte son males del todo y mucho menos causados por una razón espiritual.

Cuando Dios creó al hombre le hizo bajo unas reglas naturales buenas, así si un ser humano se enferma no es por que Dios así lo quiera, deseando con esto el sufrimiento de la persona, sino más bien por que la debilidad física, mental y espiritual del hombre es completamente natural. Y esto, aunque parezca contrasentido, es bueno y perfecto en el plan de Dios.

La enfermedad, al ser un proceso natural también suele traer consigo muchos bienes a quienes la padecen. Por ejemplo, cada vez que nuestro cuerpo es puesto a prueba por una enfermedad, este se vuelve más fuerte y se prepara para resistir mejor otras contingencias vitales.

También existen muchos casos en donde alrededor de una enfermedad grave como el cáncer o el sida, las familias se unen de sobremanera para acompañar al enfermo en su calvario. Es decir, Dios permite la enfermedad (más no la provoca) pues esta es parte del proceso natural de la existencia y el crecimiento humano y a través de ella pueden venir grandes bienes a quienes están espiritualmente preparados para provocar dichas gracias.

El mismo Jesucristo sufrió en carne propia una agonía corpórea similar, y me atrevería a decir mucho mayor, que la que experimentan enfermos terminales. Es más, valdría decir que su dolor y sufrimiento fueron tales que le llevaron a morir. Pero justo ahí, en donde los hombres solo vemos dolor, angustia y muerte, Jesús nos enseñó que su estas tan solo eran pasos necesarios para un bien mucho mayor: nuestra salvación.

En resumen, Dios no enferma ni mata a la gente. Tanto la enfermedad como la mortalidad son dos procesos naturales en la vida de todo ser humano que, vistos desde una perspectiva cristiana, pueden ser generadoras de grandes beneficios físicos y espirituales para quienes las enfrentan.

Hace una semana mi abuelo falleció producto de una larga y dolorosa convalecencia y hoy puedo decir que sus familiares, quienes no pudimos hacer humanamente ni médicamente nada más que acompañarle en su agonía con oración y presencia, nos unimos y nos abrazamos más que nunca.

Como católico estoy convencido que la enfermedad de mi abuelo que le llevó a la muerte fue un proceso necesario y natural para que él hoy ya se encuentre en presencia de Dios.

¿Por qué los católicos confiamos en los doctores y la ciencia y no en el rosario y la oración para curarnos?

Pues, de hecho, confiamos en ambos.

Si bien la oración no es una herramienta destinada a curar, pues su fin principal es la de ponernos en contacto con Dios ejercitando nuestra voluntad para ajustarse a la de Él y no viceversa, si se sabe que esta puede crear beneficios físicos interesantes.

Ahora, si bien podemos pedir a Dios a través de la oración que nos asista con gracias especiales para sobrellevar una determinada enfermedad, no necesariamente eso significa que nos curaremos solo con esta acción.

La ciencia y la medicina son el medio que Dios mismo ha dispuesto para que la salud llegue a los hombres. Dios creo las leyes naturales que rigen el universo y el cuerpo humano, los hombres a través de la ciencia médica tan solo vamos descubriendo poco a poco dichas leyes, lo cual nos permite actuar en favor de la salud.

Por esto mismo, dado que el entendimiento del ser humano es limitado, limitada también es su capacidad para curar todo mal físico. Y es justamente en estas situaciones en donde acudir a la ayuda de Dios suele ser muy valioso.

Ciencia y fe no son cuestiones opuestas. Muchos médicos y científicos dicen que entre más investigan y descubren las leyes que rigen el universo, más convencidos están que estas fueron creadas por una inteligencia superior.

Así, cuando nos enfermamos, los católicos, como cualquier ser humano, acudimos al doctor pues es a través del conocimiento que ellos tienen de las leyes naturales (creadas por Dios) que nos podemos curar de la mayoría de las enfermedades que nos acontecen. Más también acudimos a la oración pues esta se complementa con la primera para brindarnos luz, entendimiento y fuerzas especiales para sobreponernos en situaciones en las que la capacidad humana es limitada.

Así, concluiría diciendo que los avances de la ciencia médica son maravillosos y muy deseables, pero si además complementamos esta evolución técnica con un correcto desarrollo espiritual, estaremos preparados para llegar al cielo en el momento en que esto acontezca (sea por enfermedad, muerte natural o accidente).

Manda tus dudas de fe y vida a diariodeuncatolico@gmail.com para que juntos, lectores y un humilde servidor, podamos tratar de conocer la verdad de nuestra fe católica.


Unámonos al cónclave

2 marzo 2013

Los católicos viviremos en los próximos días un periodo de mucha emoción, inquietud e incertidumbre. Será un periodo de sentimientos encontrados en que aguardaremos, al mismo tiempo, la respuesta del Espíritu Santo ante nuestra súplica por un nuevo líder espiritual y por otro lado la melancolía por el recuerdo del Papa que se ha ido.

Desde luego que la Iglesia no se queda desamparada en el tiempo que falte para conocer al nuevo pontífice, ella sigue viva en cada católico y en cada templo en donde se encuentre presente Jesucristo.

Así pues, aprovechemos este tiempo para orar mucho, elevar plegarias al cielo para que Dios provea de sabiduría y prudencia al colegio cardenalicio, quien tendrá en sus manos la responsabilidad de elegir al nuevo Papa.

En este sentido, se ha lanzado una iniciativa en internet que invita a los católicos del mundo a “adoptar”  un cardenal en particular para orar por él en estos momentos de gran necesidad espiritual.

Se trata del sitio www.1conclave.com en el cual, después de registrarse, nos es asignado un cardenal de forma aleatoria para poder ofrecer un ramillete espiritual por él y por la intersección del Dios en su persona durante el cónclave que está por iniciar. Esta iniciativa fue lanzada desde Brasil y actualmente ya ha recaudado:

20617 Misas
65228 Padres Nuestros
357877 Ave Marías
23784 Ángelus
22355 Rosarios
8093 Via Crucis
11132 Adoraciones (horas)
10218 Ayunos (días)
15825 Sacrificios

A mi me ha sido asignado el cardenal Roger Michael Mahony de 76 años proveniente de Hollywood, arquidiócesis de Los Angeles, Estados Unidos. Actualmente ocupa el cargo de Arzobispo emérito de Los Angeles. Fue criado e proclamado Cardenal por el Papa Juan Pablo II en el consistorio del 28 de Junio de 1991.

Yo he decidido ofrecer mi rosario diario y el rezo del Ángelus por su exitosa participación en el próximo cónclave.

¡Católicos del mundo!…No solo los cardenales participarán en el interior de la Capilla Sixtina en el Vaticano para elegir al próximo Papa, también todos los hombres y mujeres del mundo que nos unamos en oración con ellos de cara a Jesucristo podremos participar de este hecho histórico que marcará un hito en la vida de la humanidad.

 


Lo juro por Dios (II)

10 enero 2013

Ayer hice un compromiso serio. Juré por Dios que cumpliría una meta personal de pesar 80 kg de peso para el 9 de junio del presente año.

Pues bien, han pasado ya casi 24 horas desde que publique el juramento y el ánimo sigue intacto.

A lo largo del día, después de haber publicado en mi blog , pude llevar a cabo acciones que fueron de acuerdo al cumplimiento de dicha meta. Comí bastante balanceado, evité los bocadillos innecesario, comencé a tomar abundante cantidad de agua y concluí el día con una muy divertida sesión de zumba que hará las veces del tan necesario ejercicio aeróbico.

Hoy comencé el día desayunando un licuado de proteína bajo en calorías y nada más. El hambre se mantuvo bastante inquieta hasta hace apenas unos momentos en que fui a comer un tentempié que me permitiera llegar hasta la hora de la comida sin contratiempos.

A todo esto, lo importante es que mis ganas de seguir adelante con mi promesa siguen intactas, lo cual es bueno, pues a estas mismas alturas de otros intentos anteriores ya había encontrado un sin fin de pretextos para abandonar el esfuerzo de adelgazar.

Claro, estoy seguro que este ánimo no se mantendrá permanentemente así todo el tiempo, estoy consciente que habrá, como en toda aventura, momentos buenos y momentos difíciles, pero eso no significa que la encomienda se abandone.

Reconozco que a lo largo del día me vinieron a la mente pensamientos del tipo “una vez más que seguro fracasarás”, “¿Que te hace pensar que esta vez será diferente?”, “A nadie le importa tu juramento” , más he tratado de no hacerme mucho caso y, en vez de esto, he intensificado mi vida de oración pidiéndole a Dios que me prepare de manera especial para cuando me toque enfrentar los momentos complejos de este juramento (¡Ayúdame Dios a mantenerme fiel a la causa del juramento que te hice!)

En fin, apenas empieza esto pero ya me estoy saboreando desde ahorita el momento en que el próximo 9 de junio me subiré a la báscula y aparecerá la tan ansiada meta de 80 kg.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 196 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: