Te lo juro por el dedo meñique…

22 septiembre 2011

Mi hija de seis años me acaba de pedir que le haga una promesa:

“Papá… júrame por el dedo meñique que me vas a llevar contigo a la misa de los niños a partir de ahora “

Y diciendo esto extendió su mano hacia mi con su dedo meñique erguido tratando de darme a entender que yo también debería de entrelazar mi dedo meñique con el de ella.

¡Así lo hice!

Y es que se ha hecho costumbre en la Iglesia que está en frente de mi casa que la misa dominical de las 10:00 am está dedicada a los niños.

Normalmente un servidor asiste a misa de 20:00 horas, pero por el juramento realizado a mi hija quien ante el orgullo de su padre, ya empieza a conocer más por voluntad propia de temas de religión, tendré que cambiar mi rutina habitual y comenzar a asistir a misa de 10:00.

Después de todo… ¡Un juramento hecho por el dedo meñique es… un juramento imposible de destruir!


La misa

19 enero 2011

Dicen una frase popular que “no por mucho madrugar amanece más temprano”.

Pues me quiero permitir robarme un poco la intensión de dicha frase y recomponerla de la siguiente manera…

“No por mucho ir a misa se es más católico”

Esta aseveración puede escucharse rebelde y contraria a la predicción de la Iglesia. Pero no es así…

Lo que quiero decir es que el centro de catolicismo no es la asistencia a misa, si no la vivencia del amor.

Desde luego que no estoy diciendo que acudir a misa no es importante… claro que no. Lo que sucede es que pareciera que muchos católicos piensan que ir a esta celebración en domingo, es el compromiso más importante de la espiritualidad católica… y ya.

Veamos…

Los católicos vamos a misa principalmente por una razón: por que en cada una de ellas se lleva a cabo el acto de amor más grande de Dios hacia los hombres. Por consecuencia, la asistencia a misa se hace imperativa, pues nos permite encontrarnos de cerca con el amor vivo en persona. Jesucristo vuelve a revivir su sacrificio de amor hacia la humanidad en cada celebración.

Así… si uno no asume cada misa con esta actitud y luego procura perseverar esta misma a lo largo de toda su semana, no se estará viviendo el verdadero sentido de la celebración eucarística.

La misa tiene como objetivo principal servir como escuela de amor, ese amor que no me canso de repetir… “Es el distintivo esencial del catolicismo”.


Me falta mi misa

30 noviembre 2010

Estimado lectores, debo reconocer que llevo dos domingos sin poder asistir a misa….

Si bien reconozco que las razones son completamente imputables a mi falta de capacidad de organizar y priorizar  mis actividades dominicales, también es cierto que nunca hay razones suficientes para justificar que lo importante se haga en primer lugar.

Me siento vacío, como si hubiera dejado de hacer algo que se encargaba de llenar mi tanque de gasolina cada semana.

Pero no se diga más… este fin de semana regreso desde ya a la casa del Señor.

(¿Será por eso también que he dejado de ser constante en mi blog?)

Para un católico la misa dominical es el alimento del alma, y cuando no recibe ese alimento el hambre espiritual empieza a manifestarse para reclamar lo suyo, lo que le alimenta el corazón.

Si, me siento con hambre… hambre de volver al pan de vida eterna. Pero este fin de semana, sin pretexto alguno, regreso a casa, a la casa del Señor.


Una nueva forma de rezar

2 septiembre 2010

Desde hace un par de meses estoy implementando una nueva manera de rezar durante la comunión en la misa…

Habitualmente la gente suele levantarse inmediatamente de sus asientos en cuanto el sacerdote se dirige al lugar destinado para impartir la comunión y una vez que la han recibido se dirigen de nueva cuenta a su lugar y empiezan a rezar. Así suele ser normalmente.

Lo que yo he empezado a hacer es lo siguiente…. en cuanto el sacerdote empieza a impartir la comunión, yo me pongo de rodillas y empiezo a rezar inmediatamente, aún sin haber comulgado. Durante este momento aprovecho para yo dialogar con Dios. Normalmente le agradezco las bendiciones de la semana y le pido ayuda por las necesidades que Él mismo ya conoce en mi corazón.

Tengo el tiempo suficiente pues la fila de la gente que está por recibir la comunión suele tardarse algunos minutos en fluir.

Una vez que he terminado de dialogar con Jesús, entonces si, me levanto y me dirijo a comulgar…

¿Dejo de rezar después de comulgar? Desde luego que no. Pero ahora, con Dios en mi interior lo que hago es callar. Ya no soy yo el que hablo. Mi rezo, para después de haber recibido la eucaristía, es en completo silencio. Ahora se trata de que sea el Maestro quien hable, ya no el alumno.

Este nuevo sistema de dividir mi oración antes y después de la comunión me ha resultado gratificante pues, además de que puedo dedicar más tiempo a la acción de la dialogar con Dios, también he encontrado que con el silencio Dios puede actuar mejor en mi durante esos momentos de reflexión.

En fin… espero que este tip les pueda ayudar a incrementar y mejorar su comunicación con el mejor amigo del alma: Jesús.


Mi misal mensual

9 agosto 2010

Ayer me llegó vía correo postal mi primer misal mensual de parte de la editorial Buena Prensa. Recién descubrí que uno se puede suscribir vía internet al envío postal del mismo.

Así que ayer  me dispuse a estrenarlo por primera vez en misa, pero tuve un inconveniente. El misal que me llegó corresponde al del próximo mes (septiembre) y no al actual (agosto), por lo que tendré que esperar para estrenarlo hasta dentro de un par de semanas.

Si alguien en la República Mexicana está interesado en que le llegue a su casa este misal mensual lo puede hacer siguiendo el link siguiente de la editorial Buena Prensa. El costo de suscripción anual (12 ejemplares) es de 142 pesos (mexicanos)  o $11.50 dólares.

¿Que para que sirve un misal mensual?

Pues entre muchas otras cosas, permite seguir las lecturas de todas las misas diarias que se llevan a cabo en un mes en particular. Si se tiene la costumbre de asistir a misa de una forma periódica (no solo las dominicales y las festivas), el misal ayuda a saber qué lecturas y reflexiones corresponden a la misa de cada día.

Ahora bien, dado que no todos vamos a misa todos los días, si que podemos utilizar el misal para por lo menos conocer el evangelio que corresponde a cada día y así por lo menos hacer la reflexión evangélica correspondiente.

Además, con el misal puede uno conocer el santoral y el color correspondiente de la liturgia en turno, así como tener acceso a pequeñas reflexiones que nos ayudan a acompañar mejor la misa de todos los días.

Yo lo pienso utilizar para leer las lecturas y el evangelio antes de ir a misa, así cuando esté presente en la ceremonia pueda concentrarme en poner más atención a los detalles de cada lectura que llevaré previamente leída. Además, también me servirá para mis reflexiones evangélicas diarias.

Lo bueno es que no pesa casi nada y lo puedo llevar sin problema en la mochila.


¿Quién es Jesús?

23 julio 2010

Muy bien… ha llegado la hora de preguntarnos seriamente ¿Quien es para nosotros verdaderamente ese tal Jesús de Nazaret?

Este reflexión la hago derivada de mi encuentro hace uno par de semanas con una de esas hojitas maravillosas que llevan como título “El día del Señor” y que se reparten los domingos en misa par poder seguir con ella las lecturas de la liturgia. Quienes las han tenido en sus manos, seguramente habrán notado que en la parte de atrás de estos pequeños dípticos, viene impresa siempre una reflexión sobre el evangelio dominical en turno.

Pues bien, hace un par de domingos me ha gustado tanto esta reflexión, que decidí que me permitiría llevar a casa dicha hojita para poder transmitir dicho texto por esta vía a todos los lectores que no lo hubieran notado en misa.

Esta hoja me acompañó durante varios días en la bolsa de mi camisa, hasta que por fin el día de hoy cumplo con esta tarea de transcribir dicho mensaje…

“Para ti, ¿quien soy yo?

“Ya se que para muchos hombres y mujeres, yo soy… mejor dicho, no soy, no existo o, al menos, ellos y ellas actúan como si yo no existiera…”

” Ya se que para el teatro y la televisión soy una -Superestrella-”

“Ya se que en muchos lugares soy un solemne desconocido”

“Ya se que, según la Constitución, en México no tengo ni acta de nacimiento, ni credencial de elector… ni vela en ningún entierro”

“Ya se que para algunos soy un poquito más que Pancho Villa, que Emiliano Zapata o el Che Guevara”

“Pero lo que este domingo importa mucho es saber… ¿Quién soy para ti?”

“¿Un simple conocido de la infancia?”

“¿Un clavo ardiendo del cual agarrarse cuando los problemas aprietan?”

“¿Un verdadero amigo, en las buenas y en las malas?”

“¿Una mera costumbre dominical?”

“¿Alguien por el cual – y, claro, con el cual- vale la pena cambiar de vida?”

“¿Alguien digno de imitación práctica: en la casa, en el trabajo, en la sociedad?”

“¿Alguien que pueda darle un sentido a tu vida?”

“Para ti, ¿Quien soy yo en la realidad cotidiana de tu vida?”

Fuente: Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C (www.buenaprensa.com)

En las buenas y en las malas

28 junio 2010

¿Se han puesto a pensar lo fácil que es tener a Dios presente cuando las cosas nos salen bien? Pero al mismo qué difícil es acordarse de Él cuando las cosas no son del todo acordes a nuestras expectativas ¿No es así?

El ser humano es un enjambre de sentimientos y emociones. Algunas veces está arriba, con todo el ánimo a tope y otra veces puede estar en la parte más profunda de su pesimismo. Es difícil, lo se, pero así somos y no podemos hacer mucho por cambiarnos.

Lo que si podemos hacer es aprender a entendernos. A identificar que nuestros momentos malos al igual que los momentos buenos son pasajeros y que con el tiempo cambiarán. Lo único constante en el ser humano es el cambio mismo.

Ayer, por ejemplo, fui a misa y me costó mucho trabajo concentrarme en ella. Además de que el sacerdote no es precisamente un talentoso de la oratoria, tenía en mi cabeza un montón de asuntos que me distrajeron todo el tiempo. Era como si estuviera sentado en la banca de la iglesia y mi cuerpo me pesara cien veces más de lo que de por si ya me pesa.

¿Es normal sentirme así a veces? Desde luego. Como también es normal que en ocasiones ir a misa me produzca lágrimas de emoción por el encuentro espiritual que Jesús me permite sentir en su presencia (El momento en que todos los asistentes a la misa nos acercamos a recibir la comunión me produce especial emoción)

El ser humano es así, voluble y complejo. Pero Dios no nos quiere por esto, sino por simplemente estar ahí, con Él, aunque no estemos teniendo un momento de euforia espiritual.

Se cuenta que la misma madre Teresa tuvo un periodo de sequía espiritual de más de 10 años que la llevaron a cuestionarse severamente su fe. Al final de su vida, Dios, por medio de su asesor espiritual, le permitió entenderle el por qué de esta situación.

La santidad de Teresa de Calcuta no era el reflejo de su gran experiencia sensorial con Dios, sino de su perseverancia infatigable.

Eso es lo que Dios más admira de los santos, que a pesar de que no se encuentren en el mejor momento emocional de su vida, sean capaces de estar con Él, a su lado una y otra vez.


¿No me nace?

3 junio 2010

Uno de los argumentos más comunes que escucho de muchas personas que no asisten a Misa es el siguiente:

No voy a misa por que no me nace”.

Ok, desmenucemos un poco más el mensaje implícito que hay detrás de esta aseveración…

Cuando alguien dice que no quiere hacer algo porque no le nace” hacerlo, lo que en realidad está queriendo decir es:  “no tengo la motivación suficiente para hacerlo”. Esto quiere decir que el asistir o no a Misa, para muchas personas pasa más bien por un tema motivacional.

Si estoy motivado para ir a Misa, voy, si no estoy motivado para ir, no voy. Parecería algo bastante obvio ¿no?

Recuerdo que alguna  vez, cuando estaba estudiando la preparatoria, uno de mis compañeros de clase le hizo este mismo comentario a un sacerdote: “Padre, yo no voy a misa por que como que no me nace”.

El sacerdote, quien evidentemente no era la primera vez que se encontraba con una afirmación de este estilo, le respondió inmediatamente: “Entiendo tu postura pero te quiero hacer una pregunta… ¿Acaso tu papá se levanta todas las mañanas lleno de entusiasmo y saltando jubiloso de alegría por todos los rincones de tu casa pues le encanta la idea de tener que ir a trabajar una vez más?”

“Pues no… no lo creo” dijo mi amigo.

El sacerdote prosiguió “Estoy seguro que si le preguntáramos a tu papá qué preferiría estar haciendo en lugar de ir a trabajar nos daría una lista de muchas actividades que, por ser más emocionantes, desearía estar haciendo cada mañana en vez de ir a trabajar. Despertarse más tarde, salir a jugar fútbol, desayunar con sus amigos, salir a pasear con su esposa… esas seguramente son actividades que si le nacen. Sin embargo, a pesar de esto, tu papá cada mañana… sale a trabajar”

¿Entienden el punto?

La construcción de una vida de bien no tiene que ver con la mera acumulación de experiencias que, por placenteras, preferimos realizar antes que otras. Lo bueno y lo correcto no siempre se nos presenta con cara de diversión y facilidad. Es más, la gran mayoría de las cosas buenas de la vida, lo son precisamente por el esfuerzo que implica el obtenerlas.

Yo no voy a Misa porque me nazca ir, voy a misa por que es bueno para mi. Punto. Es más, debo reconocer que en la mayoría de las veces cada domingo se me presentan un montón de actividades que suenan mil veces más apetecibles que asistir a misa. Sin embargo no dejo de ir.

¿No sucede así en el matrimonio? ¿Acaso todo el tiempo tenemos ese sentimiento de mariposas en el estomago que nos lleva a realizarle detalles especiales al ser amado una y otra vez? Por lo menos no es mi caso. Lo que mas valora mi esposa de mi y yo de ella es que siempre hemos sido capaces de entender que el amor no depende de un sentimiento, sino de la voluntad de hacer lo que se debe de hacer, aunque no nos nazca.

¿Qué sería de mis hijos si yo decidiera que solo voy a atenderles en las noches de enfermedad en que me “nazca” hacerlo? “Lo siento hijo, pero la fiebre hoy te la tendrás que cuidar tú solo pues hoy… como que no me nace hacerlo”

¿Acaso creen que a mi me nace escribir todos los días en este blog? Desde luego que no… llega a ser cansado e incluso tedioso. Pero el resultado que he logrado al sobreponerme a este sentimiento que me invita a la inmovilidad, es lo que aprecio al final. Saber que el resultado final es bueno, me permite sobreponerme a cualquier sentimiento hedonista pasajero.

Y ya para concluir una reflexión final…

¿Qué sería de la humanidad si nuestra salvación hubiera dependido de que a Jesús “le naciera” morir clavado en una cruz por nosotros?

No pues no quiero no pensarlo.


La misa es universal…

14 mayo 2010

Veamos un caso…

Acudes a la Iglesia unas horas antes para pedirle al sacerdote o al sacristán que por favor ofrezca la santa celebración por el eterno descanso de un familiar que cumple un año de que falleció.

El sacerdote toma los datos de la persona por la que se ofrecerá la misa y tu le das las gracias.

Empieza la misa y el sacerdote dice: “Ofrecemos esta celebración eucarística por el eterno descanso de …(nombra a varias personas…  ¡Pero no a tu familiar!)”

Así, con esta omisión, el sacerdote procede a celebrar la misa sin darse cuenta que tu estás consternado por el olvido que cometió.

Pregunta: Si el sacerdote omitió el nombre… ¿Tu familiar no se vio beneficiado por dicha misa?

Respuesta: ¡Desde luego que si! La misa es universal y vierte sus gracias sobre todos los católicos, fallecidos o vivos, presentes o no.

¿Entonces que caso tiene mencionar en la misa a la persona?

Se menciona para hacerla pública, no para hacerla valida.  Es como si tomáramos como ejemplo una noticia, que no por no ser comunicada, deja de ser verdad.

Narro esta experiencia pues recién sucedió este incidente en una misa a la que asistí para pedir por la memoria de un familiar que falleció hace algunos años.

Los familiares que le sobrevivimos, nos congregamos cada año el día en que esta persona falleció para acudir a solicitar una misa en su memoria.

Bueno, pues esta vez, el sacerdote omitió el nombre de mi familiar y varios de los asistentes se enojaron haciendo que el sacerdote, ya de avanzada edad, una vez terminada la misa volviera a salir para realizar una pequeña liturgia en la que si mencionó a nuestro difunto familiar.

Lo importante de esto, más que narrarles los impulsos sentimentales de algunos de mis familiares… es llevarles la reflexión de que la misa ES UNIVERSAL.

Si en el otro lado del mundo, en estos precisos momentos se está llevando a cabo una misa, esta celebración está siendo ofrecida por ti y por todos los católicos del mundo. Cada misa incluye (es partícipe) a todos los bautizados en la fe de Jesús, no solo a los que están presentes en el edificio en donde se llevan a cabo.

Esta es la gran importancia de la misa, que en donde sea que se lleve a cabo, está vertiendo gracias sobre ti y sobre todos los miembros de la Iglesia, aunque no se mencionen y aunque no estén presentes.


Consejos prácticos para ir a misa…

7 agosto 2009

misaCuando de hablar de misa se trata, un sin fin de cosas se pueden decir.

Siendo la misa dominical el momento culminante de la semana de un católico, merece que le demos la importancia y el respeto que se merece. Por eso he querido publicar 10 consejos prácticos a tomar en cuenta para recibir las mayores gracias y beneficios de este encuentro con Dios tan especial. Espero que les sirvan.

1.- Prepárate para ir a misa. Recuerda que el Domingo es el “día del Señor” (del latín Dominicus dei) y como tal deberíamos de entenderlo. Recomiendo que por lo menos una hora antes de ir a misa empieces a prepararte espiritualmente. No olvidemos que para poder recibir la santa comunión nuestro cuerpo debe de estar en un estado de gracia y ayuno óptimo. No ingerir alimentos una hora antes es importante.

2.- Arréglate. Dado que el domingo es un día de descanso, es común encontrar en misa a gente con playeras futboleras y ropa deportiva muy informal. Si nos ponemos guapos para ir a una primera cita con la mujer o el jóven de nuestros sueños ¿Por qué no habríamos de hacerlo para visitar al “amor” en sí mismo: Jesús? Formalidad en exceso no es requerida pero si una vestimenta semiformal que sea digna del rito.

3.- Siéntate hasta adelante. Parecería que sentarse en la fila de hasta adelante en cualquier actividad va contra la naturaleza humana (nunca he entendido por qué), pero este consejo tiene dos finalidades. Por un lado se trata de lograr evitar el mayor número de distracciones posibles durante la misa, ya que cuando nos sentamos o nos quedamos parados en la parte posterior de la Iglesia nuestra atención se suele ir con las personas que tenemos por delante o que entran y salen del recinto. Además, como segundo punto, para sentarse hasta delante suele ser necesario que adquieras el hábito de llegar temprano a la misa. Lo que me lleva de manera directa al siguiente consejo…

4.- Se puntual. Y cuando me refiero a ser puntual no quiere decir que debes de llegar “en punto” sino por lo menos 10 o 5 minutos antes de iniciar la misa. Las iglesias normalmente avisas 30 minutos antes con campanadas el inicio de la siguiente misa. Es común que en algunas parroquias antes de cada misa se comience a rezar un rosario como atención a la Virgen María, así que puedes aprovecharlo. La intensión es que te valgas de esos momentos de silencio y reflexión antes de que llegue el sacerdote para preparar tu alma para el rito divino que está por suceder.

5.- Calendariza los horarios de misa de las Iglesias más cercanas. En la ciudad en donde yo vivía hace unos meses (Cancún) era de gran ayuda que todos los domingos se publicara en el periódico de mayor circulación de la ciudad, los horarios de la misa dominical de todas y cada una de las Iglesias de la ciudad. Yo recorté este publicado y lo pegué en el corcho de la cocina de mi casa y me servía como referencia para consultar los horarios de misa a las que podía acudir en caso de que, por alguna razón, me fuera imposible asistir a la  misa a la que yo habituaba. Dado que ahora en la ciudad de México no existe esta publicación (¡sería genial que perdieran le miedo a hacerlo!), lo que hice fue tomar una foto con mi celular del cartel que se muestra afuera de la Iglesia con los horarios de la misa. Lo mismo pienso hacer con las otras dos o tres iglesias que me quedan cerca.

6.- Compra el misal dominical. Tener un misal dominical ayuda mucho para poder aprovechar la misa. ¿Por qué? Porque normalmente las publicaciones de los “propios de la misa” (así se les dice) vienen acompañadas con reflexiones valiosas de parte de expertos, santorales, recordatorios de festividades de cada día  así como otras explicaciones valiosas sobre la liturgia. Cabe mencionar que contar durante la semana con las lecturas que se harán el siguiente domingo es una excelente oportunidad para meditarlas previamente. En la Editorial San Pablo pueden suscribirse o comprar el misal dominical anual.

7.- Confiésate. El domingo es el día de la confesión por excelencia. ¿Por qué? Por que es el día en que, en la mayoría de las Iglesias, por lo menos se aseguran que un sacerdote está dedicado de tiempo completo a confesar. Haber preparado la confesión con anterioridad es crucial, de tal manera que también obtengamos el mayor beneficio de este sacramento. Ya publiqué un post sobre algunos consejos para hacer una buena confesión.

8.- Pide colaborar con las actividades propias de la misa. Coméntale al sacerdote sobre tu deseo de hacer una de las lecturas de la misa, que te permita acolitar, recolectar el diezmo o entregar las ofrendas (no es tan difícil como normalmente se cree). Si ya hay alguien designado para hacerlo (como debe ser) y por alguna razón no te es permitido participar en esta labor, sugiere apoyar previo a la misa o posterior a ella con otra actividad ¿Cual? Pues cualquiera que venga de tu iniciativa y que aporte algún valor: dirigir un misterios del rosario, entregar los misales en la entrada, ayudar a la gente adulta con dificultades para caminar a llegar a su lugar, entregar un boletín con una relfexión sobre el pasaje del evangelio que se va a leer, en fin… de lo que se trata es que te involucres activamente en la misa.

9.- Promueve la misa. No dejes que una reunión de amigos o un viaje te detenga para asistir a tu cita semanal con Dios. En todas las localidades del país existe una Iglesia que te ofrece la oportunidad de ir a misa todos los domingos. Si estás de viaje, invita a tus acompañantes a buscar una Iglesia para ir a misa el domingo. Si  tienes pensado organizar un plan para salir a divertirte con tu familia o amigos el domingo, incluye dentro del plan el asistir a misa primero. “Qué les parece si nos vemos todos en la Iglesia, tomamos misa temprano, y de ahí nos vamos al teatro” Te sorprenderás de la respuesta positiva de la mayoría (en el interior a nadie le gusta decir que no a una misa).

Y el último y más importante…

10.- Disfruta la misa. No sientas que estás cumpliendo con un compromiso formal obligatorio. Acude a misa con la actitud de quien va a visitar a un amigo, de quien se sabe amado y bendecido. Céntrate en mirar, durante una hora, de frente  a Cristo. Dialoga con Él en tu silencio y no dejes que nadie ni nada te perturbe. La misa es lo que le debe de dar sentido a toda tu semana. Si el sacerdote es un gran orador o no, no tiene importancia, él está ahí para hacer posible el sacramento de la eucaristía y eso es lo valioso.

Alguna vez escuche que alguien decía: “Si los católicos verdaderamente creyeran que Dios se hace presente en cada misa, nunca debería de querer salir de las Iglesias…”


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