¿Fiestas decembrinas?

14 diciembre 2010

Ayer venía escuchando en el radio que en Estados Unidos existe una iniciativa (no tengo más información que el comentario del locutor de la radio) para que ya no se mencionen las celebraciones navideñas como tal (Christmas)sino más bien como “fiestas decembirnas”. Esto con la idea de que diciembre sea considerado como un mes de fiesta universal sin considerar credos y ni religiones.

¡No estoy de acuerdo!

Para mi diciembre es un mes especialmente cristiano y sobre todo católico. Durante este último mes del año yo pienso más en Jesucristo y en su Iglesia que en cualquier otro mes. Para mi el 24 de diciembre es una fecha que, aunque no sea científicamente exacta, me transporta en el tiempo al momento en que nació el amor más grande. Siempre antes de cenar en familia procuro hacerme de un tiempo solo para cerrar los ojos y meditar sobre el nacimiento del Salvador de la humanidad: Jesucristo.

Así, diciembre es el mes del nacimiento de Jesucristo. ¡Esto no lo podemos negar ni olvidar!

“Navidad” proviene de “Natividad” que a su vez significa “Nacimiento”.

A ver… ¿Qué parte no hemos entendido que diciembre  no es el mes de Santa Claus, ni de los regalos, ni del pavo? Es el mes del “nacimiento de Jesucristo”.

Para quienes somos fieles seguidores de Jesús, este mes implica muchas cosas, todas absolutamente ligadas con Él, el Dios hecho hombre.

Si, estoy de acuerdo en que muchos son los no creyentes que también se reúnen en torno a sus seres queridos para celebrar en estas fechas, pero eso no le quita a la navidad el motivador principal: recordar que Dios, el rey del universo, dejó de lado su grandeza y magnanimidad para nacer entre nosotros los hombres y, treinta años después, ofrecernos el milagro de amor más impresionante de la historia: su muerte en la cruz.


Jesús

6 agosto 2010

Las hemos visto por todos lados, pero poco nos hemos detenido a observarlas bien…

Son imágenes de Jesús en donde los artistas nos han querido reflejar el amor y la grandeza de nuestro Señor, como alguien que siempre ha estado y estará ahí para nosotros… Son, por sobre todo, imágenes que nos reflejan al hombre, aquel a quien debemos de imitar todos los días.


La oración…

27 julio 2010

Si hay una imagen que me encanta del evangelio, es la que me muestra al Maestro como un ser de oración.

Son muchas las veces que podemos leer en el evangelio que “Jesús se apartó de la multitud para orar”.

Antes de salir a elegir a quienes serían sus apóstoles, Jesús preparo dicha elección con un tiempo de oración.

Tras haber predicado a las masas en la orilla de los lagos, el Señor toma una barca y se retira a la otra orilla para orar.

En el sermón de la montaña, Jesús nos enseña cómo hacer la oración perfecta.

Antes de morir, Jesús se adentra solitario en el huerto Getsemaní y entra en oración.

Y así, podemos encontrar la figura de un Jesús en oración a lo largo de todo el evangelio.

Esto nos muestra la importancia que Él, Dios hecho hombre,  le da a esta actividad que tanto solemos dejar de lado los creyentes de a pie.

La oración debería de estar a lo largo de todo nuestro día, 5 segundos, 30 segundos, 2 minutos, 30 minutos… no importa. Lo que se requiere es que no la dejemos de lado, que no la olvidemos.

Juan Pablo II oraba, y oraba mucho… La madre Teresa de Calcuta oraba gran parte de su día. Las biografías de todos los santos y mártires nos hablan de seres de oración.

¡El cristiano ora! Todo el tiempo.

¡Vamos! Retírate 5 minutos en tu día a un rincón aislado y tranquilo, cierra los ojos y comienza a dialogar con quien siempre está ahí para escucharte.

¿Que no estás acostumbrado a hacerlo?

Te doy un consejo que a mi me ha servido mucho para poder implementar el hábito de la oración en mi vida…

“Coloca una imagen de la Virgen, un crucifijo o cualquier símbolo religioso católico que te guste en un lugar estratégico que puedas ver todas la mañanas o la noches, un rincón de tu casa que te veas forzado a visitar en algún momento del día. Un escritorio, el costado de una puerta, un librero pueden ser ideales. Y cada vez que veas esta imagen, inmediatamente cierra los ojos y reza un padre nuestro y un ave María”

Yo tengo colocada una cruz en un cajón en donde coloco mis accesorios de vestir (anillo, reloj, billetera) y cada mañana, cuando me dirijo a este rincón para tomar estas pertenencias y veo este crucifijo, cierro los ojos, junto mis manos, agacho la cabeza y empiezo a rezar. Al llegar a mi oficina, tengo colocado un evangelio en un lugar estratégico para poderlo ver en cuanto me siento en mi escritorio y así, recuerdo que debo de hacer una pequeña reflexión de un pasaje del evangelio antes de comenzar a trabajar.

Esto me sirve a mi, pero el chiste es que tú encuentres maneras simples de recordarte a lo largo de todo el día que Dios te quiere escuchar y hablar de manera íntima.

Así que entrar en oración todos los días, es decirle a quien te creo… “Señor, aquí estoy, listo para construir tu reino junto a ti una vez más”.


¿Quién es Jesús?

23 julio 2010

Muy bien… ha llegado la hora de preguntarnos seriamente ¿Quien es para nosotros verdaderamente ese tal Jesús de Nazaret?

Este reflexión la hago derivada de mi encuentro hace uno par de semanas con una de esas hojitas maravillosas que llevan como título “El día del Señor” y que se reparten los domingos en misa par poder seguir con ella las lecturas de la liturgia. Quienes las han tenido en sus manos, seguramente habrán notado que en la parte de atrás de estos pequeños dípticos, viene impresa siempre una reflexión sobre el evangelio dominical en turno.

Pues bien, hace un par de domingos me ha gustado tanto esta reflexión, que decidí que me permitiría llevar a casa dicha hojita para poder transmitir dicho texto por esta vía a todos los lectores que no lo hubieran notado en misa.

Esta hoja me acompañó durante varios días en la bolsa de mi camisa, hasta que por fin el día de hoy cumplo con esta tarea de transcribir dicho mensaje…

“Para ti, ¿quien soy yo?

“Ya se que para muchos hombres y mujeres, yo soy… mejor dicho, no soy, no existo o, al menos, ellos y ellas actúan como si yo no existiera…”

” Ya se que para el teatro y la televisión soy una -Superestrella-”

“Ya se que en muchos lugares soy un solemne desconocido”

“Ya se que, según la Constitución, en México no tengo ni acta de nacimiento, ni credencial de elector… ni vela en ningún entierro”

“Ya se que para algunos soy un poquito más que Pancho Villa, que Emiliano Zapata o el Che Guevara”

“Pero lo que este domingo importa mucho es saber… ¿Quién soy para ti?”

“¿Un simple conocido de la infancia?”

“¿Un clavo ardiendo del cual agarrarse cuando los problemas aprietan?”

“¿Un verdadero amigo, en las buenas y en las malas?”

“¿Una mera costumbre dominical?”

“¿Alguien por el cual – y, claro, con el cual- vale la pena cambiar de vida?”

“¿Alguien digno de imitación práctica: en la casa, en el trabajo, en la sociedad?”

“¿Alguien que pueda darle un sentido a tu vida?”

“Para ti, ¿Quien soy yo en la realidad cotidiana de tu vida?”

Fuente: Obra Nacional de la Buena Prensa, A.C (www.buenaprensa.com)

Algo sobre liderazgo…

18 junio 2010

Este post lo publiqué en mi blog “El Disruptivo” hace un par de semanas, pero por el éxito obtenido con el mismo he querido compartírselos por igual en Diario de un Católico…

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Alto!!!!! No más libros, seminarios y definiciones de liderazgo!!!!

Ya estamos hasta el copete de esta palabrita por la que las organizaciones  del mundo están dispuestas a pagar millones. Todos creen tener la respuesta última para convertirte en un gran líder… Todos lo prometen pero nadie lo logra. ¿Que pasa? ¿Por qué se ha vuelto tan simplón este tema?

Durante toda mi vida profesional y académica no he estado exento de ser bombardeado una y otra vez con discursos de expertos, libros, películas, artículos, reportajes, slides de power point, seminarios y todo lo que se pueda tratar de enseñar sobre el tema del liderazgo.

¡Ya no más por favor!

Me veo en la necesidad pues, de hacer un corte de caja de todo lo escuchado y aprendido al respecto,  para tratar de resumir o sintetizar en una manera simple  y sencilla lo que para mi es un líder.

Para hacerlo, voy a recurrir a dar la definición más concreta y contundente a la que he logrado llegar a lo largo de varios años de estar inmerso en el estudio de este tema.

Un líder es aquel que:

Propone una visión, inspira con el ejemplo y… ¡se va!

Punto.

(A ver…. a ver… a ver José Luis,  ¿Explica un poco más eso de que se va? ¿Cómo de que el líder se va?)

Si mira…

No le busquemos demasiada complicación al tema… es así de simple. Parte fundamental del líder es entender que este, en algún momento, se tiene que ir.

Primero, un líder es aquel que propone una visión, es decir, nos ofrece un destino posible y deseable (nos muestra el bien y la verdad). Puede  ser un destino que no hayamos visto antes o uno que, con el tiempo, se fue escondiendo en las penumbras. Así, el líder llega y nos dice… ”¡Es para allá!”

Luego, no conformándose con señalarnos hacia donde debemos de ir, se pone en marcha él mismo en esa dirección. Contra viento y marea nos demuestra que el rumbo que nos propuso es el correcto no con palabras, sino con hechos. Él mismo es el primero en andar en esa dirección y nos dice… “¡Síganme!”

Pero llega un momento que el líder se tienen que ir. (Fíjense como lo dije: “se tiene” que ir)

(¿Pero por qué?)

Por que esa es la clave (la cuña que aprieta definitivamente)  del verdadero liderazgo…

Si un líder no se hace a un lado del camino en un determinado punto, no permite que nadie más tome su lugar, o lo que es lo mismo, bloquea el paso.

En cambio,  si el líder desde el primer día está consciente que tarde o temprano se tiene que hacer a un lado… ¿Cómo creen que actuará en consecuencia? ¡Exacto! ¡Cómo un maestro!

“Un maestro, paradójicamente, es aquel que te ayuda a que cada vez necesites menos de él. Pues, como te enseña, llega un momento en que ya puedes ir por el camino tú solo”

El mejor líder no es el que te lleva, es el que te enseña a llegar por ti mismo. Por eso es necesario que se vaya, que se haga a un lado, que llegado un punto te deje solo, pues haciéndolo, te está dando la oportunidad de que ahora tu seas el nuevo líder. Te está regalando a ti, su seguidor, el destino prometido. Te demuestra que te ama.

Un líder que llega al destino solo, puede ser muy inspirador, pero uno que te enseña a llegar, es transformador y ese  es el más grande te todos…

¿Ejemplos de todo esto?

Cuando uno pregunta por nombres de líderes de la historia siempre resultan mencionados los mismos personajes de siempre: Gandhi, Martín Luter King, Jesucristo, John F. Kenedy….

¿Por que ellos y no otros son los que siempre se mencionan? Muy sencillo… todos fueron asesinados por su causa.

Todos se hicieron a un lado (o los hicieron a la fuerza). Pero lo que sus agresores nunca supieron era que, al matarlos, estaban apuntalando la parte más importante de su liderazgo: el tener que hacerse a un lado.

Su partida fue la cuña que apretó la causa, la que la consolidó. La que demostró que el mensaje era más importante que el mensajero.

Un líder que se prepara para irse desde el inicio, se preocupará por que sus seguidores sigan la causa, aun cuando él no esté. ”¡No dependan de mi!” pareciera que es su lema todos los días.

Por el otro lado, si un líder se rehusa a retirarse y siempre quiere ser el portador del estandarte de lucha, corre el riesgo de que su causa se vuelva un capricho, y este, no motiva a muchos que digamos.

Así que les repito mi definición de líder:

“Es el que propone una visión, inspira con el ejemplo y luego, forzosamente, se hace a un lado”

—-

¿Ahora entienden por que Jesús tuvo que morir?


Milagro eucarístico

18 agosto 2009

Hoy un amigo me presentó este video que me ha dejado muy emocionado… Se trata de un testimonial claro y contundente de la presencia de Jesús en la eucaristía.

¡Les quiero pedir de favor que lo compartan con todos sus conocidos!


Creatividad navideña…

31 julio 2009

Tarjeta navideña creativamente especial…

(si, ya se que no estamos  en época de fiestas decembrinas pero la buena creatividad se celebra siempre)

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Jesús en el cine

8 abril 2009

Una de las cosas que más disfruto de la Semana Santa es que tenemos la oportunidad de ver en la televisión varias producciones de la vida y obra de Jesús. No creo mentir si digo que los pasajes evangélicos y bíblicos han sido uno de los temas más recurrentes en la historia del cine.

A continuación alguna lista de películas  que valdría la pena ver en esta temporada:

1.- Jesús de Narazet (director Franco Zeffirelli) 

2.- El Mesías (director Roberto Rossellini)

3.- Rey de reyes (director Cecil B. DeMille)

4.- Ben Hur (driector Willian Wyler)

5.- El canto del Gallo (director Rafael Gil)

6.- Los diez mandamientos (director Cecil B. DeMille)

7.- Los Hechos de los apóstoles (director Roberto Rossellini)

8.- ¿Quo Vadis? (director Mervin LeRoy)

9.- La Pasión (director Mel Gibson)


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