Pasa la voz

27 diciembre 2012

Jesús en ti confío.001


Feliz Navidad

24 diciembre 2012

Feliz Navidad.001


Dirigir y liderar

15 diciembre 2012

A ver si logro transmitir el siguiente mensaje que me tuvo meditando varias horas el día de ayer…

¿Qué es lo que define a un gran Director de empresas?

Si, ya se que existen millones de libros y teorías al respecto de este tema, sin embargo me veo en la obligación de tratar de concentrar todas ellas en una definición por demás simple y explicativa para poder profundizar verdaderamente en la materia.

En este sentido, la gran habilidad que debe de tener todo buen director general de cualquier organización es la capacidad de mover. Efectivamente, un director lo que hace es mover a un organismo llamado empresa de un punto actual A a un punto deseado B. Así pues dirigir, en última instancia, significa mover (no se puede entender el término dirección sin el concepto de movimiento atado al mismo).

Ahora bien…

¿Qué diferencia existe entre dirigir y liderar?

Tomando la misma definición previamente expuesta, diremos que mientras dirigir implica simplemente  mover, liderar significa mover correctamente. Un director es aquel capaz de mover la voluntad de una organización de un punto A a un punto B pero un líder es quien además, se asegura que ese punto B al que nos dirige, es bueno y correcto, es decir, apegado a principios universales.

En este sentido, podríamos decir que Hitler era un gran e indiscutible director, pues logró hacer que toda una nación se moviera en la dirección que él se propuso, más nos cuesta trabajo anclar a este hombre el mote de líder, pues sabemos que algo en su actuar no concuerda con lo que otros hombres si han hecho por su gente y que es mucho más admirable y digno de replicar.

En el mundo de los negocios conocemos un sin fin de directores, es más, no puede existir organización alguna sin que esta tenga nombrado por lo menos a alguien que funja este rol. Más no podemos igualmente decir que todos estos directores son líderes por igual, pues aunque pueden ser excelentes en su labor de movernos en la dirección que se proponen (dar resultados), no todos ellos nos hacen sentir que dicha dirección es la correcta y buena.

Un líder no solo te lleva a un determinado lugar por medio de su influencia, sino que además hace que llegues a dicho destino por que te enseña que dicho lugar es bueno en sí mismo. (“Sígueme no por que yo lo digo, sino por que estar ahí es bueno”)

Incluso podrá ser que él no logre llegar a la meta prometida, pero hace tanto hincapié en la bondad misma de esta, que aún ante su ausencia sus seguidores haremos todo por llegar.

Todo líder es un buen director, más lamentablemente no todo director es un buen líder.

Jesús, el líder por excelencia, sigue moviendo a millones de personas del punto A (el pecado) hacia el punto B (el bien y la verdad) aún sin estar corporalmente presente. Y esa es la prueba más contundente de su liderazgo.


Leyendo a Juan Pablo II

15 noviembre 2012

Ayer me puse a leer un poco algunas transcripciones de los primeros discursos de Juan Pablo II.

Recordemos que él fue electo pontífice en 1978 y hoy, casi 35 años después, los católicos podemos decir que su papado fue una de las mayores bendiciones que hemos tenido en los último siglos.

Aquel 16 de octubre de 1978 yo aún no pisaba este mundo (nací un año después), más me hubiera encantado poder haber vivido en carne propia aquel momento en que Karol Wojtyla se asomó por primera vez por el balcón central de la Basílica de San Pedro en Roma y escuchar de su propia voz las siguientes palabras como nuevo obispo de Roma:

“¡Alabado sea Jesucristo!

Queridísimos hermanos y hermanas:

Todos estamos apenados todavía por la muerte de nuestro amadísimo Papa Juan Pablo I. Y he aquí que los Eminentísimos Cardenales han designado un nuevo Obispo de Roma. Lo han llamado de un país lejano…, lejano pero muy cercano siempre por la comunión en la fe y tradición cristiana.

He sentido miedo al recibir esta designación, pero lo he hecho con espíritu de obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre María Santísima.

No sé si podré explicarme bien en vuestra… nuestra lengua italiana; si me equivoco, me corregiréis.

Y así me presento a todos vosotros para confesar nuestra fe común, nuestra esperanza y nuestra confianza en la Madre de Cristo y de la Iglesia; y también para comenzar de nuevo el camino de la historia y de la Iglesia, con la ayuda de Dios y con la ayuda de los hombres.”

 

Me resulta especialmente humano y estremecedor leer la frase “He sentido miedo al recibir esta designación…”  

¿Se pueden imaginar?

Quien ha sido considerado como uno de los predicadores más efectivos e impactantes de la historia de la Iglesia Católica empezó su labor máxima diciendo.. “Tuve miedo”.

Leer eso definitivamente hizo que Juan Pablo II se acercara más a mi corazón, pues yo soy un miedoso de lo peor.

Dudo, cavilo y me detengo todo el tiempo pues soy un débil y simple ser humano.

Pero siguiendo analizando las primeras palabras de Juan Pablo II encontramos lo que él optó por hacer ante dicha crisis emocional.

“…obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre María Santísima.”

¡Ya está! Punto. Ese es el camino del éxito.

Las personas cercanas al difunto Papa comentan que en su cuarto, en el mueble que se encontraba junto a su cama, solo se podían ver dos objetos de manera permanente. Un crucifijo y una imagen de la Virgen María de Guadalupe. Juan Pablo II lo dijo en serio, ellos habrían de ayudarle a mitigar sus miedos y dudas durante su camino pastoral.

En Cristo y en María podemos depositar nuestros miedos, nuestras angustias, nuestros problemas, nuestras penas.

¿Se pueden imaginar al cardenal Wojtyla sintiendo pánico por su nueva designación como líder de la Iglesia? Recibir la confianza del colegio cardenalicio para asumir esta posición seguro que debe ser algo sumamente impactante, más con Jesús y María de tu lado… ¡Nada es pesado!


¿Por qué Jesús no se defendió?

9 octubre 2012
Producto de una lectura bastante interesante sobre el liderazgo de Jesús, reflexioné sobre la siguiente cuestión:
¿Por que Jesús no se defendió enérgicamente al ser acusado de traidor por el  pueblo de Israel?
Es raro que , aquel hombre que durante todo el evangelio aparece dialogando, hablando y predicando una y otra vez  sin parar, a partir del momento de su aprehensión y durante su pasión se le nota extrañamente callado y parco. Analizándolo al detalle, resulta que son pocas las frases que conocemos salieron de la boca de Jesús cuando este se encontraba hecho preso por sus acusadores.
¿Por que fue así? Si para defenderse tan solo hubiera bastado que Jesús volviera a argumentar tan magistralmente como ya lo había venido haciendo desde hacía varios años cada vez que le ponían a prueba los escribas y fariseos.
Mi conclusión es la siguiente: estaba ahorrando energía.
Es decir…
Si, efectivamente el hijo del hombre tenía toda la capacidad de oratoria argumental para defender su vida y con ello conseguir su libertad. Habiendo hecho esto Jesús hubiera ganado tiempo para seguir predicando a más hombres en el mundo de manera personal ¡Que maravilloso hubiera resultado!
Si, eso hubiera sido un plan lógico bajo la perspectiva de cualquier hombre en su posición. Más Cristo, Dios hecho hombre, va mucho más allá que una perspectiva humana.
Más Jesús necesitaba guardar sus energías para la parte más importante del su misión: morir.
Veamos…
¿Cual era la misión última de Jesús en la tierra? Es decir…¿Para que fue enviado por Dios entre los hombres?
¿Para vivir muchos años? ¿Para crear una congregación? ¿Para curar enfermos? ¿Para enseñar? Todo esto suena muy bien, más no es lo correcto.
Jesús tenía una misión última y única al venir a este mundo: Salvar a los hombres. Todo lo demás resulta añadidura.
Nada más importaba, nada más era relevante. Sanar, predicar, dialogar, reclutar apóstoles, debatir e incluso vivir era secundario.
Por eso Jesús no se entretuvo en argumentar su defensa.
Y es que… ya todo estaba dicho. Lo que restaba en pos de la misión salvadora de hombres ya no era hablar sino aguardar.
¿Qué aportaban más palabras a la misión? Nada.
¿Que hubieran agregado más años de vida al evangelio? Solo más hojas.
Más lo verdaderamente importante era morir. Ese era el requisito último para abrir las puertas del cielo. No había que distraerse en nada que no apuntara en esa dirección.
Esta es la gran cuidad de Jesús como líder, apegarse a la misión a rajatabla. No evitarla, no olvidarla, no posponerla, no nada… Tan solo cumplirla.
Si después de predicar solo restaba morir para sellar la obra, pues venga… ¡A hacerlo! Con todo lo que eso implique.
¿Cuantos de nosotros tenemos clara nuestra misión en la tierra con tal claridad? ¿Cuantos de nosotros tenemos la disciplina necesaria para apegarnos a nuestra vocación? ¿Cuantas oportunidades se nos presentan en la vida para posponer lo verdaderamente importante? ¿Cuando fue la última vez que dedicamos tiempo a hacer lo prioritario y no solo lo urgente?
Definitivamente es mucho lo que cada día aprendo de mi Señor… ¡El líder de líderes!

No me pregunten cómo pero así fue…

23 julio 2012

Les platico que desde hace un tiempo tenía una gran angustia interior. Una de esas espinas que sabes que mientras no logres sacar de tu interior no puedes avanzar en el camino correcto. Era como un asunto que no me permitía pensar claramente y a todas leguas me estaba llevando a caminos desconcertantes.

Dicha cuestión me estaba haciendo sentir débil emocional y físicamente. Es como esas tormentas que, con el tiempo si se les permite crecer, se convierte en huracán y aunque uno sabe que pasará en cuestión de tiempo, mientras toca tierra causa mucho desastre y ruido.

Pues bien, así estaba hace un par de días hasta que decidí intentar nuevamente lo que siempre hago cuando estoy en este tipo de situaciones: ir con el jefe mayor (El chief).

Así que me di un tiempo y terminé sentado en una Iglesia, en la cual se estaba llevando a cabo una misa.

Mientras la liturgia seguía su curso, yo comencé a rezar y a pedirle a Dios que me socorriera pues sentía que por mí mismo no estaba pudiendo ganar dicha batalla interior.Incluso llegué a sentir coraje.

Pasaron unos minutos y llegó el momento de la misa en que se pide la limosna, así que como es usual, dos personas se levantaron, tomaron las canastillas en donde se pide esta y comenzaron a pasar por entre las bancas del templo para solicitar la personal donación.

Al ver que esto sucedía, metí mi mano en la bolsa de pantalón en busca de mi cartera y me dispuse a tomar un billete de $20 pesos (aprox 1.5 usd) para depositarlo como ofrenda. Yo tenía en mi poder varios billetes que en total sumaban aproximadamente $1,500 pesos (aprox $115 usd) pero escogí, de entre todos esos, el de menor denominación.

Sin embargo, justo en ese momento un pensamiento muy singular abordó mi mente: “¿Y si lo entregó todo?”

- ¿¿¡Tooodo! ??- Me respondí a mi mismo.

- Si… ¿Y si das no solo el billete de $20 pesos sino todos los que tienes en la cartera?

La persona que recogía la limosna se acercaba cada vez más y más a mi lugar. Yo ya no estaba concentrado en mi rezo sino en la idea disruptiva que yo mismo me había provocado.

No me pregunten cómo pero en el momento en que la canasta de la limosna se puso frente a mi, sin dudarlo, tomé todos los billetes que estaban en mi cartera y los entregué sin más.

La persona que recogía la limosna no se percató de la cantidad de dinero que entregué pues el recipiente en el que se deposita tiene una forma de saco que permite meter la mano hasta el fondo del mismo sin dejar expuesta la cantidad que se está recolectando.

Así fue… entregué todo el dinero que tenía previsto para usarlo en muchas otras cuestiones diciéndome a mi mismo: “Me abstendré de ellas, no pasa nada”.

Acto seguido, me quedé mirando mi cartera literalmente vacía. Lo había entregado todo.

Pero algo brincó en el interior de la misma. Resulta que hace varios meses había guardado dentro de ella, en un compartimentos casi oculto, una pequeña hojita que me había encontrado en alguna otra Iglesia con la siguiente inscripción:

“¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?

Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mi todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada  como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma JESÚS, YO CONFÍO EN TI.

Evita las preocupaciones y angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mi. Reposa en mi y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente JESÚS YO CONFIO EN TI.

Lo que más daño me hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices JESU YO CONFIO EN TI no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo. YO TE AMO.

Si crees que las cosas empeoraron o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos el alma y confía. Continua diciéndome a toda hora JESÚS YO CONFIO EN TI.

Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles. CONFIA SOLO EN MI.

Así que no te preocupes, echa en mi todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre JESÚS YO CONFIO EN TI y verás mi gran misericordia. Te lo prometo por mi amor.

Amén”

Admirado de haberla vuelo a encontrar, tomé esta hojita entre mis manos y la leí una y otra vez. Recé leyendo cada una de las palabras que decía esta oración tratando de tomar plena consciencia de lo que trataba decir cada frase. Me dejé de preocupar por el dinero que ya no tenía en mi cartera y me di cuenta que tal vez este me había estado estorbando para poder llegar a algo más valioso que igualmente se encontraba ahí mismo, la petición de Dios hacia mis de que no me preocupar más, que ahora él se encargaría de todo.

La misa prosiguió y yo seguí con ella.

Al terminar el ritual y tras las palabras de gracias finales,  sentí otro impulso similar al que había experimentado con el del dinero…

-”¡Confiésate!”-

Y  sin pensarlo más, acudí a la sacristía para alcanzar al sacerdote que había celebrado la misa y le pedí que me confesara. Así lo hizo.

Al terminar regresé a casa y seguí con mis actividades cotidianas.

No me pregunten cómo ni por qué, pero el sentimiento de angustia que originalmente me había llevado a pedir ayuda a Dios… ¡Desapareció!

Comencé a sentir como una nueva fuerza para sostenerme por mi mismo ante el embate de lo que anteriormente era producto de mi debilidad.

La espina se había salido de mi corazón y yo parecía estar sanado. No es que mis problemas todos se hubieran solucionado, pero si me daba la impresión de que ahora contaba con un nuevo ímpetu para afrontarlos. A partir de que salí de esa confesión, me sentí mucho más preparado para luchar nuevamente.

Me gusta pensar que esa es la magia de Dios. Respondiéndonos en una mayor medida que nuestra propia respuesta hacia Él. Yo decidí en un momento entregarlo todo y Él me respondió de regreso. Así es Él, jamás se deja ganar en generosidad.

Estoy contento de saber que el dinero que di se ha de estar usando en alguna obra que Dios dispondrá mejor que yo. Tal vez mi angustia fue un medio para llevar un recurso a quien más lo necesitaba. No lo se. Lo que si me queda claro es que esta oración que volví a reencontrar en mi cartera es muy cierta, probablemente la más cierta de todas.

De hecho, tan convencido estoy de eso que llevo varios días rezando únicamente a la voz de: JESÚNS YO CONFIO EN TI.


¡Resucitó!

8 abril 2012

Lo que los católicos celebramos el día de hoy es el pilar de nuestra fe.

Jesús pudo haber sido un gran profeta (como de hecho le consideran muchas religiones), pudo haber sido simplemente un gran hombre de gran virtud, pudo haber sido un mensajero más con un don de palabra deslumbrante. Es más, La historia de Jesús, pudo haber sido simplemente eso, una bonita historia.

Pero… ¡Resucitó! Y eso lo redefine todo.

Que Jesús haya regresado de la muerte es la “cereza del pastel” de la gran historia de la salvación. La resurrección lo confirma todo…

¡Si, efectivamente, Jesús era y es Dios!

Solo Dios puede romper la regla mortal que Él mismo definió en la creación del hombre.

Nadie, sino el mismo Creador de la vida puede regir sobre ella, dominarla… salvarla.

Por eso los Católicos hoy celebramos lo que antes llorábamos. Nuestro Maestro había muerto y hoy, unos días después, ha vuelto.

Repito… eso lo confirma todo.

Se confirma su divinidad…
Se confirma su mensaje…
Se confirma el sermón de la montaña…
Se confirman sus milagros…
Se confirma su muerte como medio de salvación…
Se confirman sus seguidores y apóstoles…

“Si Jesús no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe…” nos dice San Pablo en su carta a los Corintios )” (Cor, 15,14)

Por eso… hoy las campanas de nuestras Iglesias repican al doble y triple de lo habitual, por eso hoy suenan los cañones de los fuegos artificiales en cientos de parroquias y por eso los Católicos estamos de fiesta.

¿Pueden creerlo?

Jesús resucitó y eso…

¡Lo cambia absolutamente todo!


Jesús, Business coach.

30 marzo 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Los temas empresariales me apasionan. Desde que descubrí que la empresa es probablemente el invento social más revolucionario y poderoso de la era moderna, me he enfocado a estudiar todo lo relacionado con ellas y su gestión.

Dicha pasión por el “management” y la creación de valor económico a través de las organizaciones comerciales, me ha llevado incluso a estudiar dos maestrías en Alta Dirección de Empresas ( si…soy un nerd) y a leer cuanto libro, documento y artículo llega a mis manos en la materia.

Sin embargo, después de haber recorrido cientos y cientos de teorías y doctrinas empresariales, he llegado a la conclusión de que los mejores aprendizajes al respecto están contenidos en el libro más vendido de todos los tiempos: La Biblia.

Si el objetivo final de toda organización es lograr perdurar en el tiempo (logrando la rentabilidad), que mejor caso de estudio que el de la empresa más longeva y exitosa del planeta: La Iglesia Católica.

Como en ningún otro lugar, la historia y vida de la Iglesia y su fundador y primer “Director General”, Jesús, podemos encontrar lecciones valiosísimas para dirigir nuestras propias instituciones empresariales.

Las lecciones que aporta el estudio del liderazgo de Jesús bien podrían servir como base de cualquier escuela de negocios del mundo. Nadie como Él para enseñarnos cómo fundar, dirigir y liderar comunidades humanas unidas por la meta de conseguir un fin común.

Por eso, a través de esta sección pretendo que estudiémos esos ricos contenidos empresariales que la Biblia y sobre todo el Evangelio nos aportan en nuestra formación empresarial y directiva.

Si el gobierno de una empresa es, en resumidas cuentas, el gobierno de personas libres que se organizan de manera eficiente para lograr un bien social y al mismo tiempo, generar un bien económico, que mejor que pedir el consejo de quien se doctoró en esta materia en propia vida y a través de su ejemplo constante.

¿Quieren tener acceso al mejor coach de negocios del planeta? No le busquemos más, Jesús e y será la opción perfecta.


Madre de Dios

15 diciembre 2011

En estos días en que los mexicanos celebramos tanto a nuestra queridísima Virgen de Guadalupe me encanta recordar uno de los pasajes del evangelio que más se utilizan para explicar la importancia e influencia de Maria en la fe de nosotros los seguidores de Cristo.

Se trata del evangelio de las bodas de Caná (Jn, 2, 1-11)

El versículo nos relata la ocasión en que Jesús y su madre, María, se encontraban participando como invitados en una boda.

De pronto María, atenta a todos los detalles como solo lo puede estar una madre, se percata que en la fiesta se ha terminado el vino, esa bebida símbolo de celebración y homenaje a la vida.

María sabe que la fiesta no puede verse afectada por tal motivo, así que acude a su hijo para tratar de solucionar el problema.

“Jesús, se les ha terminado el vino” le comentó la mujer a Jesús.

Este le respondió: “Mujer a ti y a mi qué.. sabes que aún no ha llegado mi hora”

Esta respuesta refleja una sola cosa. Que entre Jesús y María existe pleno conocimiento del gran poder del primero y de su capacidad para obrar milagros en beneficio de la humanidad. Sin embargo, Jesús argumenta que la hora de este gran poder aún no ha llegado.

Pero sabemos que ante la petición de una madre, un hijo jamás puede ser rígido. La petición de una madre hacia su vástago siembre viene acompañada con un enorme saldo a favor de ella.

¿Cómo negarse ante  la súplica de una madre que se ha abandonado por sus hijos? ¿Cómo decirle “no” a una madre que ha dicho millones de veces “sí” para el beneficio de los suyos? Es imposible y Jesús cede ante la petición de su madre.

Y tras este pequeño y sencillo diálogo entre Jesús y María se presenta el primer gran milagro del hijo de Dios en el mundo… ¡Jesus convierte el agua que se encontraba en unas tinajas en vino!

La reflexión que más me fascina de este pasaje es la que me lleva a meditar lo siguiente:

¡…fue María la que le arrebató el primer milagro para el benéfico de la humanidad al hijo del Creador del universo!

Fue una madre la que nos presentó “al amor hecho hombre” en el mundo. Y este evento se dio de cara a un matrimonio.

Así de importante es María en la historia de la salvación de la humanidad, así de importante es la celebración de un matrimonio para la madre de Dios y así de importante deberá de ser para nosotros la veneración a la madre de Dios.

¡Viva la Virgen María de Guadalupe!


¿QHJ?

20 septiembre 2011

Las tres letras que encabezan esta publicación, hacen referencia a una frase que nos debería de servir como guía a lo largo de toda nuestra vida.

“¿Que Haría Jesús?”

Cristo es la referencia por excelencia.

Por eso los católicos estamos llamados a leer y estudiar el evangelio, pues a través de él podemos incorporar a nuestra manera de actuar el ejemplo y la manera de ser de Jesús.

Hace tiempo, realizando un pequeño estudio sobre la vida y obra de varios santos, descubrí que lo que todos tenían en común a lo largo de sus biografías era precisamente su referencia casi obsesiva hacia la imitación de Jesús. 

Es como si tras haber convivido tantos años con una persona acabases adoptando de manera inconsciente su manera de ser, de pensar y de actuar. Esto es lo que sucede cuando te mantienes cerca del Jesús, te acabas transformando cada día un poco más en Él.

Así, los santos no son otra cosa que el reflejo de su mejor amigo, aquel a quien conocieron durante gran parte de su vida, con quien dialogaron, comieron, lloraron, rieron, dudaron, cayeron, triunfaron, estudiaron, trabajaron, en fin, con quien caminaron paso a paso durante su estancia en esta tierra.

¿Tienes dudas en tu vida?

¿Quieres saber como actuar ante un determinado problema?

¿Te intriga cómo tomar una decisión?

Simplemente pregúntate…

…ante tal situación…

“¿Que Haría Jesús?”


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