Levantarse muy temprano

22 enero 2012

Hoy me he levantado muuuuy temprano (7:00 am)¿Por qué? Pues me encantaría decir que me preparaba para una misión deportiva especial como ir a escalar el monte Everest o por la necesidad de tomar un vuelo muy temprano para viajar a Europa, pero no…. nada de eso.

Lo que me hizo madrugar el día de hoy fue hacer eco al llamado de mis pequeñuelos hijos para bajar a jugar con ellos. Punto.

Como padre uno empieza a entender que el sueño y el descanso son dos cosas que se empiezan a desvanecer de manera irremediable.

“Duerme mientras puedas, pues una vez que tengas hijos jamás lo podrás hacer igual” recuerdo que me recomendaban las tías de mi esposa cuando recién llegábamos de nuestra luna de miel.

Pues bien… En mi caso la profecía se cumplió justo nueve meses después de mi día de bodas. Mi primer hija, María Isabella, llegó a nuestras vidas y las transformó completamente.

Desde entonces, efectivamente mi descanso jamás ha vuelto a ser igual. Mis hijos, ahora tres, son los mejores despertadores domingueros del mundo (promedio 6:30 am todos los fines de semana)

Y bueno, aunque esto en verdad me implica un esfuerzo físico considerable ya me he acostumbrado.

Me gusta pensar en este pequeño detalle hacia ellos como un acto de amor de mi parte. Me cuesta mucho trabajo hacerlo pero por ellos lo hago todos los fines de semana.

Es un detalle casero, lo se. No estoy salvando al planeta de la hambruna mundial ni de las guerras irracionales… No. Pero estoy aportando a la formación en amor de tres pequeños que estoy seguro si cambiarán el mundo y sus problemas en el futuro.


Aprovechando a la familia…

3 mayo 2009

Una de las recomendaciones que las autoridades de salud le han dado a todos los mexicanos dado la contingencia sanitaria que vivimos debido al virus de la influenza AH1N1 (¿quien le pondrá nombre a los virus?), es que tratemos lo más posible de no salir de casa. Debido a esto, mi esposa y yo tomamos la decisión hace un par de días que no saldríamos más que lo estrictamente necesario, sobre todo pensando en la salud de nuestros dos pequeñines.

Lo que para algunos seguramente ha sido una medida exagerada y poco entendible, para nosotros ha representado una enorme oportunidad de convivencia familiar. De todas las actividades que pudiera hacer en mi vida, convivir con mi familia siempre estará en la cima de mis preferencias.

No ha sido sencillo. Quienes tengan hijos no me dejarán mentir cuando les digo que se requiere de enormes dosis de creatividad para mantener la atención y el entusiasmo de un niño durante largos periodos de tiempo. Para el momento en que escribo estas líneas, mi esposa, mis hijos y yo ya hemos bailado, cantado, saltado en la cama, visto un sin fin de películas de Disney, nadado en nuestra alberquita desarmable, leído cuentos, jugado a la pelota, coloreado, armado más de 10 veces el mismo rompecabezas infantil y sobre todo… platicado, platicado y platicado todo el día.

Sin duda alguna quiero que esta contingencia sanitaria concluya lo más pronto posible, pero no voy a negar que una vez que todo esto mejore y podamos volver a nuestras actividades habituales, voy a extrañar volver a pasar 7 días completamente enfocado en mi hermosa familia.

Un gran consejo que escuché en algún congreso sobre la familia: “Para dedicarle tiempo de calidad a tu familia solo hace falta que le dedicas cantidad…”


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