Estar enojados con Dios…!!!

20 enero 2012

¿Alguna vez se han sentido enojados con Dios?

Yo si… lo reconozco.

Me atrevería incluso a decir que pocas son las personas que no hayan pasado por esta situación.

Para tranquilidad de todos… ¡Es natural que pueda suceder!

Yo he incluso entrado a una Iglesia para verborrear de manera desenfrenada reclamos y enojos contra Dios quien, según yo, no actúa en mi favor.

Si, es muy penoso reconocerlo,  pero prefiero testimoniar mi fe desde una postura plenamente humana y sincera y no haciéndoles creer que por que tengo un blog sobre catolicismo y religión soy el hombre más santo del universo… (¡Soy un simple y falible ser humano!)

Pues si… ¡yo he estado enojado con Dios!

Le he cuestionado y le recriminado…

¿Por que diablos no me cumple lo que pido?

¿Por que no me aprovecha mejor?

¿Por que si procuro rezar y rezar muchas veces, el mundo sigue igual sin cambio aparente?

¿Que acaso no puede agradecerme de regreso lo que hago en su favor?

 

En conclusión: ¡Me enoja que Dios aparezca pasivo ante lo que me sucede en el mundo!

(¿Qué duro verdad?)

Recuerdo que hace tempo mi hermana me comentaba que una de las cosas que más le han llamado la atención en sus múltiples visitas misioneras a los reclusorios de mujeres en nuestro país (lo ha venido haciendo desde hace más de 5 años) es que Dios es una figura muy presente dentro de los centros penitenciarios.

Pero sucede que esta presencia de Dios en los reclusos suele venir acompañada de coraje y reclamo hacia su persona.

Me dice que es muy normal encontrarse con gente enojada con Dios dentro de las cárceles. Enojadas con Él por la situación que viven, por una posible injusticia, por el aislamiento de sus familias, en fin… por cientos de posibles razones muy válidas (créanmelas mías son verdaderas idioteces en comparación con las suyas)

Están enojadas con Él, pero al final de cuentas le tienen presente” reflexionaba yo al respecto.

Y es que me parece sorprendente lo mucho que Dios… ¡aguanta vara! (expresión que usamos los mexicanos para querer decir que alguien es capaz de resistir presión de parte de un tercero sin perder la compostura).

En esos momentos, cuando nos enojamos con Él,  Dios no se centra en nuestras palabras sino en el dolor de nuestro corazón que está detrás de ellas. Jesús, con tal de que le des entrada en tu corazón, aguanta hasta una muerte en cruz.

A veces incluso siento que dice “prefiero que me escupas a mi antes que a tu prójimo. Hazlo… yo te sigo amando”

Dios resiste, escucha y sigue abriendo los brazos. Afortunadamente jamás responde como nosotros lo haríamos. No nos insulta de regreso ni nos da la espalda.

Y es precisamente esa NO AGRESIÓN de su parte la que debilita nuestro enojo, la que nos hace darnos cuenta que estamos gritando solos y que nuestro coraje con Él es un sinsentido.

A mi me pasa…

Siempre acabo regresando a Él… arrepentido y con la cola entre las patas.

¡Perdón mi Dios! Perdón por no haber entendido que tus tiempos no son mis tiempos. Perdón por haberme desesperado y sobre todo por haber perdido por un momento la esperanza.

Y entonces… ahí está Él, listo para recibirme de regreso sin condicionarme nada… ¡dándome la lección de amor más grande de mi vida!

Para concluir deseo volver a repetir la reflexión que probablemente más he promulgado en la historia de este Blog…

“La santidad no es un asunto de perfección… sino de perseverancia

Cuando fallamos nos enfrentamos duramente con nuestra humana realidad, somos falibles. Pero cuando nos levantamos del error, nos acercamos más y más a la santidad que tanto ansía nuestro corazón.


¡Salta!

18 agosto 2011

Varias veces he reflexionado sobre lo que significa tener fe. Trato de profundizar mentalmente en lo que significa creer si ver.

De todas, la imagen que más me conmueve, es en la que me imagino parado al borde de un precipicio cuyo fondo es imposible de visualizar a simple vista. Parado ahí, en el borde del acantilado, internamente surge desde mi corazón una voz que me dice… “¡Salta!”

Ante dicha situación me cuestiono de donde puede venir dicha voz interior… “¿Por que alguien en su sano juicio tendría la motivación de saltar al vacío?” 

Mi imaginación sigue. Parado aún junto al precipicio, dudando de las indicaciones que mi corazón me dicta, decido que debo cerrar los ojos y, sin razón lógica aparente… ¡saltar al vacío!

En este ejercicio de imaginación no he podido descifrar lo que sucede después de haber saltado… ¿Me salvo? ¿Muero? Por alguna razón, pareciera que  saberlo no es relevante para mi reflexión sobre la fe ¿Por qué? Por que cuando se actúa por fe, no se consideran las consecuencias, solamente el amor a la acción misma.

En serio, varias veces me he encontrado a mi mismo cerrando los ojos y llevándome imaginariamente a ese acantilado, y siempre, en cada ocasión siento surgir la misma pregunta en mi interior… ¿En verdad saltaría?

Hace dos domingos el evangelio  reflexionaba sobre la duda que tuvo Pedro cuando Jesús le invitó a ir hacia Él caminando sobre las aguas. Pedro, a pesar de haber comprobado en los pasos iniciales que la petición “ilógica” de Cristo se volvía “lógica” por medio de la fe, al sentir las olas y el aire…. ¡Dudo y cayó al agua! A lo que Cristo le replicó… “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”.

Para nosotros es fácil juzgar a Pedro, argumentar que si nosotros hubiéramos estado ahí viendo a Cristo convocarnos a ir hacia Él, seguramente habríamos llegado hasta su presencia caminando sobre las aguas. Pero… ¿en verdad sería así?

Yo no miento cuando digo que aún en el ejercicio mental del precipicio que recién les platiqué, siento duda, miedo y temor. Siento que si llegara el momento de saltar… ¡Saltaría con mucho miedo! pero al final… ¡acabaría haciéndolo!


Recomendación de blog

16 agosto 2011

Recién encontré el blog del padre Alejandro Ortega ,LC. Este sacerdote fue uno de mis maestros de catecismo durante la primaria.

Siempre he admirado y gozado su manera de predicar. La manera en cómo nos acerca a la palabra de Jesucristo es por demás efectiva. Siendo un gran estudioso de la religión, no se pierde en teologísmos complejos ni en palabrería innecesaria.

En su blog, publica cada domingo su reflexión sobre el evangelio correspondiente a ese día y lo hace de una manera bastante accesible para todos. Es fácil entender el evangelio a través de sus reflexiones.

El padre Alejandro ha trabajado por muchos años en la evangelización de jóvenes y niños y como tal nos habla, como jóvenes en la fe.

Les comparto el link de su blog para que puedan beneficiarse de sus frases y de la publicación de sus homilías dominicales.

Blog del padre Alejandro Ortega


Morir por la fe

9 agosto 2011

Recuerdo que cuando estaba en la escuela preparatoria, por ahí de mis 16 o 17 años, un sacerdote nos explicaba que una de las motivaciones más fuertes que podemos tener los católicos para creer y asegurar que nuestra fe es cierta (es verdadera) proviene de los enormes testimonios de mártires que tenemos en nuestra Iglesia Católica.

¿Qué podría llevarte a entregar tu vida, lo más valioso que tienes en esta tierra, de no ser por algo en lo que verdaderamente crees con todo tu corazón? 

Nadie, en su sano juicio, se dejaría matar por una causa que fuera falsa o mentirosa. Nadie entregaría su propia vida por algo cuyo valor no ha sido demostrado.

Entonces nos preguntamos… ¿Por qué es que la Iglesia Católica tiene entre sus filas a tantos y tantos mártires santos? ¿Por que Cristo, el primer mártir de la nueva era,  aceptó la muerte a cambio de la defensa de su causa?

Aceptar morir por la libertad de su país, hizo que Mohatma Gandhi nos demostrara cuanto creía en este valor.

Morir por la libertad de los derechos del pueblo negro, hizo que Martin Lither King Jr., demostrara hasta que grado él creía en su discurso de igualdad y equidad.

Al morir Cristo clavado en la cruz, le demostró al mundo cuanto amó y creyó en la verdad que Él mismo nos vino a revelar.

Y así… toda persona que muere por una causa lo hace sabiendo que su trágico desenlace vendrá a confirmar la misma verdad por la que muere.

Así, si la Iglesia Católica cuenta entre sus filas a millones y millones de mártires, entre ellos a prácticamente todos los primeros apóstoles de Jesús cabría cuestionarnos profundamente…

¿Qué sabían ellos, los mártires católicos, que les llevó a aceptar la posibilidad de dicho destino y aún así haber seguido predicando contra la adversidad?

La razón solo puede ser una.

Quien decide que va a morir por una causa, solo lo hace si dicha causa es, fuera de toda duda… la verdad.


Ser como la luna

4 agosto 2011

Debemos ser como la luna, el astro que le brinda luz al mundo cuando este ha decido darle la espalda al sol. Haciéndolo,  le recuerda al planeta que, aunque no lo puede ver por estar mirando hacia otro lado, el sol existe  y que de él proviene la energía que le permite seguir existiendo.

La luna brilla iluminando la penumbra del mundo no por que tenga luz propia, sino porque estando en lo más alto del cielo, es capaz de reflejar, aunque sea someramente, los rayos de luz que recibe del sol.

“Así, tal y como la luna brilla llevándole luz al mundo por que refleja la luz del sol, así también el cristiano brilla llevando fe al mundo por que refleja la luz de Cristo”


¿Para qué sirve la fe?

3 agosto 2011

“¿Par que rezar si al final no se cumple lo que quiero?” 

“Yo no voy a misa porque no me sirve de nada…”

“Rezo y rezo y rezo… y parece que no consigo lograr el resultado que deseo en mi trabajo”

Este tipo de argumentos suelen ser comunes en muchas personas para justificar el relajamiento de su vida espiritual y la práctica de su religión. En el fondo, el error principal que cometen es adjudicarle a Dios  la responsabilidad de resolverles los problemas y dificultades de su propia vida.

¿Se imaginan cómo sería que Dios nos cumpliera todos nuestros caprichos?

En verdad, la fe no sirve para eso. No somos católicos por que pertenezcamos a un grupo de privilegiados a los que Dios les ha dado una receta mágica con la cual se puede conseguir todo lo que se desee en la vida. Desde luego que no. La religión no tiene ese fin.

La fe, en cualquiera de sus distintas manifestaciones, nos ayuda para encontrar respuestas más no resultados. Es decir, la fe no es un instrumento que nos ayude a evitar que un familiar se muera, pero si nos permite encontrarle sentido a esa pérdida. Con el rezo podemos implorarle a Dios por orientación para saber qué camino tomar ante determinada situación, pero jamás para asegurar con total certeza que se cumplirá un resultado en específico. La fe no nos resolverá el aumento de sueldo que tanto hemos pedido, pero si nos ayudará a tener la fortaleza suficiente para seguir cumpliendo con nuestras obligaciones laborales de manera responsable.

Más que un reloj que nos da la hora exacta en cuanto la necesitamos la religión se parece más a una brújula que nos indica hacia donde debemos mirar si queremos entender el “para qué” de lo que sucede.

Como ya he escrito en publicaciones anteriores..

“En el plan perfecto de Dios, es perfecto que la condición humana no sea perfecta”.

Así que aceptemos la adversidad como algo natural en nuestra vida y no la relacionemos con la veracidad o no de nuestra fe.


Ahora en video…!!!

8 julio 2011

Amigos les comparto el primer Videocast que he decidido lanzar para seguir promoviendo mi fe…

Ahora no solo en texto sino también les podré contactar en video…!!!


Datos curiosos desde Google

18 junio 2011

Si buscamos los siguientes conceptos en Google encontraremos los siguientes números…

La palabra “Dios” arroja 226,000,000  resultados.

La palabra “Jesús” arroja 22,700,000 resultados.

La palabra “Jesus” (sin acento) arroja 692,000,000 resultados.

La palabra “Católicos” arroja 15,500,000 resultados.

La palabra “Iglesia” arroja 118,000,000 resultados.

La frase “Virgen María” arroja 5,690,000 resultados.

La palabra “Santidad” arroja 8,720,000 resultados.

La palabra “Amor” arroja 730,000,000 resultados.

La palabra “Religión” arroja 51,900,000 resultados.

Esto así… pero no debo de dejar de mencionar que existe una palabra que arroja el mayor número de resultados en Google: 1,190,000,000 (mil ciento noventa millones de resultados). Esto quiere decir que, incluso más que el termino “Amor”, es la palabra que presenta la mayor cantidad de resultados en el famoso buscador de Internet. Esta palabra es… “Fe”.


La razón principal por la que soy católico…

21 diciembre 2010

Hace un par de días me comentaba una amiga que ella no era católica por la incongruencia que veía en el actuar de muchos católicos. “Muchos de ellos manejan una doble moral, predicando una cosa mientras hablan pero actuando de una manera muy distinta cuando les das la espalda” me decía.

No dudo que existan personas así en el catolicismo (de hecho…¿en que religión, institución, comunidad o familia no existen este tipo de casos?) pero aunque tengo muchos argumentos para suponer que esta no es una razón suficiente para optar o no por una religión, el comentario de mi amiga me llevó a meditar en una cuestión muy peculiar sobre mi fe.

En mi caso, la razón principal por la que soy católico también es, al igual que mi amiga, por los católicos que he conocido. Puedo asegurar que mi convicción fundamental sobre el catolicismo se deriva en gran medida del testimonio de los grandes católicos. El haber leído y estudiado sobre la vida de los santos, mártires de nuestra Iglesia al igual que el haber tenido la oportunidad de convivir en vida con muchas personas que estoy seguro están destinadas a la vida eterna, es probablemente mi motivación principal para ser católico de convicción.

Así, me parece muy interesante que tanto mi amiga y yo tengamos la misma fuente de motivación para ser católico (mi caso) o no ser católico (ella).

La razón fundamental por la que tanto ella como yo hemos tomado nuestra decisión es justamente nuestro encuentro con “los católicos”, la única diferencia es que mientras que mi amiga pone sus ojos en el mal que muchas personas hacen en el nombre de Dios, yo prefiero mirar el bien que millones de católicos hacen igualmente en nombre del mismo Dios.

Amigos católicos… ¿ahora entienden por qué el testimonio de vida y no las palabras es lo que realmente logra la conversión del mundo hacia Jesucristo?


Mamá… ¡no quiero se católico! (II)

2 noviembre 2010

Ok… con respecto al cuestionamiento que les plantee el día de ayer, aquí mi reflexión…

¿Que hacer si tu hijo adolescente te dice que él, a diferencia tuya, no quiere ser católico?

Aquí lo que yo haría..

¡Abrazarlo fuertemente y decirle lo mucho que en verdad respeto su decisión y que le amo con todo mi corazón!

Muchas personas pueden no comprender del todo esto que planteo, sobre todo si provienen de un contexto familiar con una tradición religiosa muy ortodoxa. Pero tengo mis motivos para recomendar este actuar…

Déjenme argumentar un poco al respecto…

Cristo vino al mundo y nos encomendó la siguiente misión: “Id por el mundo y predicar el evangelio”

Lamentablemente esta invitación suele ser confundida por muchos de sus seguidores quienes la traducen de la siguiente manera:

“Id por el mundo y convertir a todos al cristianismo”

Yo se que a estas alturas ya muchos se empezarán a poner nerviosos, lo cual entiendo, pero pido una oportunidad para seguir con mi argumento.

Lo que en realidad Cristo quiso decir hace dos mil años fue lo siguiente:

“Id por el mundo y prediquen el amor… y solo si es necesario utilicen palabras”

Veamos. Si Jesús durante sus tres años de predicación no hizo otra cosa que amar al prójimo, y lo hizo hasta la muerte, y eso es lo que conocemos como “evangelio” (Nueva buena) , entonces nuestra misión al difundir dicho evangelio es justamente predicar dicho amor.

Los apóstoles que fueron enviados a predicar el evangelio tras la muerte y resurrección de Jesús no tenían la misión de convertir a todos los hombres hacia Cristo a como diera lugar. De hecho, no se tiene registro en ningún pasaje del libro de “Hechos de los apóstoles” que se diera alguna conversión al cristianismo por la vía de la fuerza, por imposición obligatoria.

Si producto de esta labor apostólica fue que se dieron miles de conversiones en los primeros años del cristianismo es por que las personas voluntariamente abrían su corazón a Cristo. ¡Nadie fue obligado!

Esto, desde luego, no quiere decir quedarse callado y permitir la injusticia. No. Uno debe de predicar en lo que verdaderamente cree, pero más que con palabras, con acciones que hablen por si mismas.

Es maravilloso cuando una creencia religiosa trasciende a lo largo de una generación a otra, pero es mucho más hermoso cuando también esta tradición es adoptada en libertad,  siendo los mismo adoptantes quienes desean verdaderamente recibir dicha bendición.

En el caso que nos ocupa, el de un adolescente que le dice a su mamá que no quiere ser católico, habrá que hacerle saber a este joven que le amamos por sobre cualesquiera que sean sus decisiones (Te amor por lo que eres, no por lo que quisiera que fueras). Esto es la verdadera predicación del evangelio. Esto es lo que Cristo hubiera hecho.

¿Quien puede amar algo que se le impone solo por tradición y por fuerza? ¡NADIE!

Al contrario, puedo asegurar que el joven que reciba esta respuesta respetuosa de parte de su madre ante su decisión, quedará sorprendido por el amor que recibe y acabará encontrando, tal vez tiempo después,  el valor de una religión que predica con el ejemplo y no con la imposición.

Yo, como católico practicante, he encontrado especialmente  positivo el tomar esta postura. Cuando más me empeño en convencer con la palabra a alguien de lo que creo, menos lo consigo. Pero cuando en vez de palabras, utilizo mis acciones, la gente acaba encontrando por sí misma algo valioso que están dispuestos a imitar… ¡y lo hacen!

Amigo católico… si resulta que en tu casa alguien se niega a adoptar tu misma fe, no te angusties. ¡Abrázalo fuertemente por haber tomado una postura firme, invítale a seguir en la búsqueda del bien y de la verdad y por sobre todo… dile que le amas por igual!

Tranquilos, si es un alma buena, Dios ya le tiene preparado su propio camino. Imponerle el tuyo puede ser contraproducente.

Nadie puede querer algo al menos que su corazón esté dispuesto a hacerlo, y esto en muchas personas puede costar tiempo y paciencia para que así sea.


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