La ceguera del hombre…

6 Noviembre 2009

Mi padre, que es miembro del club Rotary International desde hace mucho años, me hizo el favor de procurarme este texto que contiene el transcrito de las palabras que les ofreció el Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo primado de México, a quien el club invitó con motivo del desayuno  de inauguración de sus trabajos anuales.

Me parece que el mensaje alude a nuestro compromiso por entendernos como verdaderos facilitadores de Cristo en la tierra:

“Agradezco la invitación a este desayuno del Distrito  4170  de los miembros del ROTARY INTERNACIONAL, en el que tradicionalmente  inician sus trabajos en los que se empeñarán durante este año, y cuyo tema está dedicado a la FAMILIA.

Hay quienes dicen que vivimos en un mundo de tinieblas, y las previsiones más escuchadas nos insisten en que así es.

Algunas estadísticas nos bombardean con la imagen de la disgregación de la familia, como si estuviese llamada a desaparecer. Y parece que su porvenir se oscurece ante las múltiples agresiones que sufre por todos los costados, desde legislaciones que empujan a disolver el concepto de familia, hasta campañas para hacernos creer que la comunión natural entre un hombre y una mujer para el amor y la transmisión de la vida, puede ser intercambiada por otro modelo.

La familia necesita ser promovida pues nos encontramos en un mundo que ciega a las nuevas generaciones y no les deja ver la maravilla del plan que Dios quiso para el hombre y la mujer por medio del matrimonio y de la familia. Las nuevas generaciones empiezan a no ver con claridad lo que es una familia, empiezan a crecer en el individualismo y se encuentran ciegos a la hora de formar las propias familias.

Cuenta el apóstol Juan la escena en la que Jesús sana a un ciego de nacimiento (Jn 9): Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: “Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?”Respondió Jesús: Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios .Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, “soy luz del mundo”. Dicho esto, Jesús sana al ciego de nacimiento, que es llevado ante la autoridad religiosa que no quiere reconocer  que el antes ciego ahora puede ver. Llaman a los padres del que había recobrado la vista y dan testimonio “Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego.  Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo”.  Sus padres decían esto por miedo a ser excluidos de la comunidad.

A la luz de esta hecho, de cara al tema de la familia, podemos decir que hay tres tipos de ciegos: los ciegos que no ven, los ciegos que les da miedo ver y los ciegos que no quieren ver.

El ciego de nacimiento podría ser el modelo de los hombres y mujeres que van por la vida sin tener claro su proyecto de familia. Ellos no tienen mucha culpa, tristemente han crecido en ambientes con fracturas que no ayudan a la comprensión de la verdadera familia, ambientes con violencia que les dañan afectivamente a la  hora de elegir esposo o esposa y así formar un hogar armónico. Ambientes con adicciones en los que la droga o el alcohol llenan las relaciones familiares de dolor y angustia, ambientes de infidelidad en los que es difícil captar el valor del amor y el sentido de la donación corporal entre un hombre y una mujer. Ambientes llenos de materialismo en los que los bienes que se poseen acaban apagando cualquier anhelo de trascendencia del corazón. Ambientes de pobreza y miseria donde la necesidad diaria se hace losa de piedra que aplasta la relación entre las personas.

Quienes así viven son ciegos de nacimiento, hombres y mujeres que necesitan de Dios, que llegue a sus corazones y toque los ojos del alma para descubrir el amor verdadero, para contemplar la luz de la verdad sobre la familia, sobre el corazón humano, sobre las relaciones llenas de  dignidad entre las personas, sobre el valor de la vida humana desde su nacimiento hasta su muerte natural, sobre el significado autentico de la sexualidad, sobre la solidaridad necesaria en el uso de los bienes naturales.

Ciertamente hay otros ciegos, los representados por los padres del ciego de nacimiento, los que les da miedo comprometerse con un proyecto de familia que camina en la verdad. Les da miedo, porque supone ir en contra de la corriente o de la moda. Les da miedo porque supone sacrificio, renuncia, y capacidad de perdón, porque supone dejar de lado criterios con los que nos hemos acomodado hasta el momento. Estos ciegos colaboran a que la verdadera  idea de la familia se diluya cada vez más y no luchan por dar a sus hijos la estructura interior que les permita el día de mañana formar hogares sólidos. Estos ciegos van permitiendo, por un falso amor a la paz, el que haya cada vez más leyes destructivas para la familia. Son los que retroceden ante programas cada vez más agresivos en los medios de comunicación social o ante el avance de costumbres más decadentes en la vida social. Tristemente son muchos los hombres y mujeres de este tipo, no siempre culpables, pero por su falta de valentía aumentarán los ciegos de nacimiento de la familia auténtica.

Y está el tercer tipo de ciegos. Son los que no quieren ver, los que se creen iluminados por la falsa luz del progreso aparente, los que empujan y empujan para que la sociedad disuelva cada vez más sus valores, para que la familia sea cada vez menos sólida y menos estructurada. Son los que niegan el valor de la familia nuclear en la sociedad, los que predican que no hay que discriminar, y son los primeros que discriminan a quienes no piensan como ellos, son los que bajo la bandera de la tolerancia se hacen dictadores de los demás y les imponen modos de comportarse que la historia nos muestra como destructores y manipuladores del ser humano y de la familia.  La verdad bíblica sobre la familia a nadie se le impone, pero si se pide libertad para proclamarla.

¿Quién nos puede sacar de la ceguera? Sólo Cristo. El es la luz del mundo, la luz que ilumina a todo hombre y mujer. El es la luz de la familia. El puede sacar a la familia de las sombras que la atenazan y llenar a cada familia con los frutos de la luz, como nos decía San Pablo, que son la bondad, la santidad y la verdad. ¿Quién no querría tener una familia en la que todos seamos ejemplo para los demás? ¿en la que nuestro corazón posea la capacidad de amar, de perdonar, de compartir? ¿en la que ayudemos a los que amamos a caminar con verdad, con sinceridad, con certezas?

Cristo nos puede sacar de la ceguera,  y para ello nos tenemos que acercar a El.  Tenemos que trabajar cada uno desde nuestra propia vocación y realidad en que vivimos, no podemos dejar que la familia se debilite y desintegré. Deseo de todo corazón que las obras que los Rotarios se han puesto como meta en este año contribuyan para bien de nuestras familias y de nuestra nación mexicana.”


Arturo.

22 Octubre 2009

Arturo, un amigo muy cercano de mi familia está pasando por una gran prueba de Dios.

Hoy en la mañana recibí la noticia de que el pasado martes sufrió de una aparente embolia que lo tiene en estado delicado de salud.

Según nos cuenta su esposa y querida amiga nuestra, Arturo se comunicó con ella desde su trabajo para charlar un poco sobre el bebé que viene en camino, ambos estaban planeando asistir esta semana al ginecólogo para verlo por primera vez en el ultrasonido. La llamada transcurrió entre risas y bromas, muy propias del humor de Arturo.

20 minutos después de colgar, el teléfono volvió a sonar en casa de su esposa, pero esta vez la voz ya no era de él, sino de algún compañero de trabajo que le informó que su esposo estaba siendo trasladado de emergencia al hospital debido a que, de manera repentina, sufrió un ataque que lo dejó inconsciente e inmóvil de la parte izquierda del cuerpo.

En estos momentos que escribo estas líneas, Arturo sigue internado en el hospital y aún se esperan respuestas alentadoras sobre su estado de salud. Mi esposa y yo estaremos a la espera de que todo mejore en los próximos días.

Varias reflexiones me llegan a la mente:

1) Somos débiles.

2) Dios no nos deja y nos ama (en momentos como este es cuando más quiero gritarlo)

3) La fe es la mejor medicina para el alma.

Amigos lectores, me encantaría que se unieran al dolor de la familia de Arturo en estos momentos, y la apoyemos rezando un Padre Nuestro y un Ave María por la pronta recuperación y fortaleza espiritual de Arturo y su familia.

No les quitará más de 5 minutos y seguramente habremos logrado mucho.

Si lo hacen les agradecería que me lo hicieran saber para enviarle a su esposa y al mismo Arturo sus intenciones impresas al hospital.

¡Ánimo Arturo! Dios está contigo hoy más que nunca.


¿Qué nos pasa?

11 Agosto 2009

Extra10 de agosto.- La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal libero a un niño de cuatro años de edad, quien tenía más de 48 horas encerrado abandonado en un cuarto. La madre del menor fue detenida.

7 de agosto.- La policía del municipio de Ecatepec rescata a cuatro niños de entre dos y cinco años de edad que se encontraban encerrados con signos de desnutrición. Los menores argumentan haber sido abandonados por la abuela.

6 de agosto.- Un bebé es encontrado con vida sobre una cripta en un panteón de la ciudad de México. El pequeño es llevado a un albergue temporal.

2 de agosto.- Un menor de un año y medio de edad es encontrado por la policía amarrado en el suelo de un baño. Su padre fue detenido y presentado ante el Ministerio Público.

Las anteriores son noticias que se pueden leer en distintos diarios de la ciudad de México  en donde se informa de varios hechos de maltrato infantil.

¡¿Qué nos pasa?! ¿Qué acaso no hemos entendido que el amor basta?

Jesús ama a los niños… Jesús pedía que le dejaran que los infantes se acercaran a él. Nuestros niños representan la esperanza y el amor que a los adultos nos falta. Si le arrebatamos la inocencia a nuestros niños, perderemos toda esperanza de construir la civilización del amor.

Qué falta de amor han de haber recibido los padres de estos pequeños para que ellos mismos no hayan sido capaces de transmitirlo nuevamente. Esto es el resultado de una vida sin Dios, sin amor, sin cercanía y sin prójimo

El odio y  el amor tienen en común que ambos tienden a multiplicarse cuando se entregan. El odio genera más odio y el amor sólo genera más amor.

“Dios, por que nadie ama como túperdónanos por que  no  sabemos lo que hacemos”


Aprovechando a la familia…

3 Mayo 2009

Una de las recomendaciones que las autoridades de salud le han dado a todos los mexicanos dado la contingencia sanitaria que vivimos debido al virus de la influenza AH1N1 (¿quien le pondrá nombre a los virus?), es que tratemos lo más posible de no salir de casa. Debido a esto, mi esposa y yo tomamos la decisión hace un par de días que no saldríamos más que lo estrictamente necesario, sobre todo pensando en la salud de nuestros dos pequeñines.

Lo que para algunos seguramente ha sido una medida exagerada y poco entendible, para nosotros ha representado una enorme oportunidad de convivencia familiar. De todas las actividades que pudiera hacer en mi vida, convivir con mi familia siempre estará en la cima de mis preferencias.

No ha sido sencillo. Quienes tengan hijos no me dejarán mentir cuando les digo que se requiere de enormes dosis de creatividad para mantener la atención y el entusiasmo de un niño durante largos periodos de tiempo. Para el momento en que escribo estas líneas, mi esposa, mis hijos y yo ya hemos bailado, cantado, saltado en la cama, visto un sin fin de películas de Disney, nadado en nuestra alberquita desarmable, leído cuentos, jugado a la pelota, coloreado, armado más de 10 veces el mismo rompecabezas infantil y sobre todo… platicado, platicado y platicado todo el día.

Sin duda alguna quiero que esta contingencia sanitaria concluya lo más pronto posible, pero no voy a negar que una vez que todo esto mejore y podamos volver a nuestras actividades habituales, voy a extrañar volver a pasar 7 días completamente enfocado en mi hermosa familia.

Un gran consejo que escuché en algún congreso sobre la familia: “Para dedicarle tiempo de calidad a tu familia solo hace falta que le dedicas cantidad…”