Amar de verdad…

24 mayo 2012

Saben que soy un promotor incansable del matrimonio y defensor del amor que en esta institución debe de existir para el beneficio de nuestra sociedad.

Les comparto este video que me ha llegado por medio de las redes sociales. Expresa lo que significa realmente amar a una persona por su dignidad intrínseca y ser fiel a la promesa de llegar juntos al cielo.


El verbo “mamá”

10 mayo 2012

Hoy me gustaría realizar un ejercicio gramatical muy singular. Intentaré conjugar el verbo “mamá“:

Empecemos…

Yo amo
Tu amas
El ama
Nosotros amamos
Ellos aman
Ustedes aman…

Y es que para mi no es casualidad que en nuestra lengua la palabra “mamá” lleve en sí misma el verbo “amar“.

Y es que las mamás son las embajadoras del amor en el mundo, y por lo mismos, son las representantes de Dios y su Reino.

Son las responsables de velar por el amor mismo en cada hogar. Es más, una mamá es el amor mismo en persona en cada casa.

Hoy se festeja el día de las madres y, haciéndolo, celebramos el verdadero día del amor.

Bien decía Erich From en su libro “El arte de amar” que después del amor de Dios hacia los hombres, el que le sigue en intensidad y perfección es el amor de una madre por sus hijos.

Felicidades en su día a todas las líderes del amor en la tierra que con su labor generosa nos llevan paso a pasito de regreso a la tierra prometida.


Una reflexión para tener en cuenta…

27 abril 2012

Cuentan que alguna vez un periodista le preguntó a una pareja de ancianos que festejaban 65 años de casados:

“¿Cómo le han hecho para perdurar tanto en su matrimonio? En estos tiempos no se encuentran casos así.”

La mujer, quien ya reflejaba el tiempo vivido en su rostro, le respondió con voz firme:

“Mi esposo y yo nacimos en una época en donde si algo se rompía, se arreglaba y no se desechaba inmediatamente…”


El mejor trabajo del mundo…

23 abril 2012

Lo reconozco… ¡Las lágrimas se me brotaron cual niño chiquito!

Apenas corría la mitad de este video y mis ojos ya estaban bañados de agua salina y mi respirar asimilaba al de mi hija más pequeña cundo suspira angustiosamente por algo.

Ojalá y las mujeres del mundo en verdad entiendan que son el pilar de nuestra sociedad y como tal la vocación maternal a la que están llamadas es la más importante de todas.

Ningúna meta, ningún logro, ni nada de nada será más importante que esta labor.

Muchos podrán jactarse de construir grandes emporios económicos, otros podrán presumir de haber gobernado excelsamente una nación, habrá quienes presuman su capacidad de liderazgo en distintos equipos de trabajo, pero nadie, jamás, podrá superar el logro de una madre que construye a un gran ser humano.

¿También lloraron como yo?


Jesús, Business Coach (lección 4)

21 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Hace un par de días me pidieron que dictara una conferencia ante un grupo de colaboradores de una empresa.

Dicha conferencia llevaba como título “Rentabilidad y Valores”.

¿Pero cómo? ¿En verdad son compatibles la rentabilidad y los valores? ¿Que acaso no hay que ser corrupto y deshonesto para poder ganar dinero?

A continuación un pequeño extracto de lo que me permití exponer en dicha conferencia.

- El objetivo de toda organización no es la rentabilidad per se. La meta última que toda empresa tiene es la de perdurar en el tiempo. Desde luego la rentabilidad económica es una condición más que imprescindible para lograr esto… más no la única.

- Si estudiamos las empresas que han logrado esa meta es decir, perdurar en el tiempo, encontraremos que no todo el tiempo la rentabilidad fue máxima y óptima. Muchas de ellas incluso han tenido épocas de terribles crisis financieras. Aun así hoy siguen vivas.

- Jim Collins en su libro “Empresas que perduran” muestra su estudio de 18 empresas que han perdurado por lo menos 50 años  y que además, son altamente reconocidas en el mundo: Walt Disney, 3M, Marriot, Phillip Morris, Hewlet Packard, Sony, American Express, Merck, Ford, entre otras.

- Jim Collins llega a la conclusión de que perseguir la mera maximización de las utilidades no es el motor principal que inspira a estas compañías visionarias y perdurables. Logran muy buenos resultados económicos, desde luego, pero como medio para lograr un fin superior.

- Lo que si las mueve, explica Collins, es poseer una cultura organizacional casi obsesiva de apego a ciertos valores y creencias que las transforma en culto para quienes laboran en ellas.

- Si bien la rentabilidad es una necesidad para sobrevivir en el corto plazo, el apego a una ideología central marcada por unos valores concretos es lo que fundamenta la viabilidad de la empresa en el largo plazo.

- Collins concluye en su libro, que los grandes líderes empresariales son aquellos cuyo legado más importante no es otro que el diseño de la empresa misma, más allá del resultado económico que obtuvieron.

- Dirigir una empresa es, en muchos sentidos, muy similar a educar a tus hijos. Nadie puede predecir cual será la rentabilidad económica que tanto la empresa como tus hijos serán capaces de generar en los próximos cincuenta años, pero sin lugar a dudas si puedes asumir cuales serán los valores que guiarán su propia existencia.

- Educar hijos y construir organizaciones para el futuro es trabajar bajo la siguiente premisa: Formar hoy para lograr independencia mañana. Por esta razón, suelo decir que la variable crítica  del liderazgo es preparar la propia retirada. Un líder que es consciente de que tarde o temprano se tendrá que hace a un lado para dar lugar a un sucesor o sucesores, asumirá una postura de formador y maestro desde el primer momento de su responsabilidad.

- Construir en valores (una empresa, una organización o una familia) es la única manera de posibilitar la preservación de dicha construcción en el futuro. Lograr rentabilidad es el  oxigeno para respirar, los valores son el sentido para qué seguir haciéndolo.

Ahora, en este mismo sentido,  me permito hablar de la organización más perdurable de la historia: nuestra Iglesia Católica.

¿Por qué, generación tras generación, esta organización religiosa sigue viva? ¿Es acaso un tema de rentabilidad?

Yo opto por pensar que más bien es por un tema de valores y cultura.

La Iglesia sigue y seguirá en el tiempo pues nosotros, los católicos (sus colaboradores y trabajadores),  la mantenemos viva. Y es que esta institución ha conseguido fomentar en nosotros hacia ella, el valor más importante de todos: el amor.

El amor es el valor por excelencia. Cualquier organización que cuente con trabajadores que estén perdidamente enamorados de ella, podrá presumir de solidez y futuro.

¿Qué organización tiene colaboradores dispuestos a dar la vida por ella y por su subsistencia? Yo solo conozco dos: la religión y la familia. Nadie, por muy buen ingreso que reciba de su empresa, moriría por ella. Sin embargo, sin necesidad de recibir un solo peso de tu esposa, hijos o Dios estoy seguro que bien valdría la pena hacerse a un lado de este mundo por su causa.

Jesús no nos pidió a los católicos… “hagan de mi Iglesia un asunto sustentable y rentable”. Él tan solo nos puso el ejemplo de los valores que, quienes le habríamos de seguir, deberíamos de procurar y vivir, siendo el amor el principal de todos (¡Y es que cómo no dar la vida por quien si la dio por nosotros!)

Así, esta es la importancia de los valores en las organizaciones. Son los que las mantienen vivas en el tiempo, principalmente en épocas de crisis. Una empresa con valores sólidos y bien arraigados en la mente de su gente, estará mejor preparada para sortear dificultades pues, de hecho, pareciera que los valores son herramientas diseñadas por Dios especialmente para esos momentos… los difíciles.

Por esto mismo, la rentabilidad y los valores no son mutuamente excluyentes. De hecho, ambos se complementan bastante bien en las organizaciones más emblemáticas del planeta, esas que admiramos no solo por ser altamente productivas y redituables para sus inversionistas, sino también por que contribuyen a hacer de este un mejor lugar para vivir.


Jesús, Business Coach (lección 2)

3 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

¿Qué tienen en común los emprendedores exitosos y los santos de nuestra Iglesia?

Solemos prestar mucha atención a las biografías de los hombres que han logrado influir de manera significativa en su ámbito de trabajo.

Las librerías están llenas de textos que resumen las supuestas claves del éxito de estos hombres, principalmente de quienes han triunfado en el mundo empresarial.

Yo, habiendo estudiado la vida y obra de ambos tipos de seres, empresarios y santos, me declaro no poseedor ni conocedor de ninguna clave secreta que asegure poder imitar los logros de estos hombres y mujeres. Todos muestran personalidades muy diferentes y divergentes entre sí. Los hay carismáticos, introvertidos, idealistas, pragmáticos, duros, flexibles, prácticos, creativos, dudosos, firmes, jóvenes, experimentados, en fin… pareciera que el éxito no reconoce género ni personalidad.

Sin embargo, si me atrevo a decir que en ambos perfiles, el del empresario y el del Santo, he descubierto una motivación común.

Es decir, tanto en emprendedores de éxito como en Santos de la Iglesia Católica, pude identificar un elemento prácticamente idéntico que tal vez podría darnos luz sobre lo que originó su actuar determinado.

Aquí mi dezcubrimiento:

En ambos casos, existe una idea de la que están loca y obsesivamente enamorados.

Y cuando digo “enamorados” quiero decir que están hipnotizados por dicha idea al nivel de estar dispuestos a llegar a las últimas consecuencias con tal de perseguirla, ejecutarlas, predicarla.

En los empresarios más exitosos del planeta es fácil identificar este hecho.

Steve Jobs, el llamado “emprendedor del siglo XX“, siempre se mostró obsesionado con la idea de revolucionar al mundo a través del diseño de productos excepcionales. El resultado de dicho enamoramiento de Steve por esa idea, produjo lo que hoy es la compañía más valiosa en el mundo (Apple).

¿Que idea movió a los emprendedores que dieron origen a Google, Sergei Bryn y Larry Page? Ellos han mencionado que les fascinó la posibilidad de hacer universal el conocimiento humano. Hoy, dicha pasión llevada al mercado vale doscientos mil millones de dólares.

Una idea, una simple idea, es la que mueve al emprendedor a romper contra la inercia de la comodidad y el comfort.

Muchos emprendedores incluso dejan puestos altos en empresas multinacionales con el propósito de seguir dicha idea de la que se han enamorado. De hecho, la propia idea de emprender es, incluso, poderosa en sí misma.

¿Y los santos de la Iglesia Católica?

Siguiendo este mismo hilo conductor, resulta fácil ahora ligarlo con el estudio de la vida y obra de cada uno de los santos de nuestra religión.

A los Santos, al igual que a los empresarios de éxito, también los motiva una idea encontrada.

Todos los héroes del catolicismo lo han sido por que se enamoraron de la idea más fundamental de esta religión: “Jesús, Dios hecho hombre, nos amó hasta la muerte”

Tanto se ha clavado esta idea en los corazones de miles de hombres conocedores de Cristo, que también han estado dispuestos a salir de sus áreas de comfort y volcarse a llevar al límite en carne propia el compromiso con esta verdad.

Así, la idea de que Dios murió por nosotros ha sido tan cautivante y provocadora, que ha llevado a cientos de personas a morir igualmente por Dios y por el prójimo.

San Pedro y San Pablo… dos de los más grandes referentes del catolicismo, son una muestra clara de esta idea que expongo.

Ambos fueron “hipnotizados” por el mensaje de Jesús. El primero siendo enamorado por el “amor encarnado” en persona, y el segundo siendo “exigido e impactado” por la verdad del mensaje recibido después de la muerte del Maestro.

Solo se puede entender la transformación de un pescador rural e ignorante (Pedro) y un militar perseguidor de cristianos (Pablo) en apóstoles férreos y comprometidos, aceptando la premisa de que una idea se les clavó en el corazón en algún momento dado de su vida. Una idea que fue tan fuerte e impactante que bien valía la pena morir por ella… Y así lo hicieron.

Así, dado que resulta demasiado atrevido y osado decir que existen ciertas claves para asegurar el éxito, yo prefiero mejor decir que, si se ha caído perdidamente enamorado de una idea… de una sola idea, sea esta empresarial o trascendental, los medios para comprometerse con dicha idea acabarán surgiendo por sí solos.

Quien ha encontrado un “para qué“, acabará encontrando sin lugar a dudas los “cómos“.

Así, resumiendo, el éxito no es el resultado de técnicas y secretos que se puedan estudiar en libros y seminarios de liderazgo. No.

De lo que se trata más bien es dejarse seducir por una verdad, una verdad que solo llega a quienes están dispuestos a encontrarla.

En el fondo, la idea más seductora de todas, es la posibilidad de conocer y predicar la verdad.

Un empresario se enamora de una hipótesis comercial, misma que lleva a corroborar al mercado. Si dicha hipótesis se confirma… ¡Bingo! Habrá surgido una verdad llamada negocio.

Por su parte, un Católico, se enamora de una hipótesis de amor, misma que sale a corroborar al mundo. Al ver que dicha hipótesis ¡Siempre se cumple en Dios!, entonces… ¡Bingo! Habrá surgido un posible Santo.

Así, concluyo con la siguiente reflexión:

El éxito es directamente proporcional al esfuerzo y el esfuerzo es directamente proporcional al amor…”

Pues, sin lugar a dudas…

Quien ama… Logra.


Iglesia y pobreza

29 febrero 2012

Hoy quiero platicar sobre el tema de la pobreza.

Alguna vez Carlos Marx el ideólogo del socialismo dijo que la religión era el opio de los pueblos,  con lo que quería dar a entender que la creencia en Dios y el ordenamiento de la conducta hacia esta creencia, era la causa de que existiera malestar y poco desarrollo económico en el mundo.

Me parece que existe en esta idea un error de correlación semántica (no se si este último termino exista pero se me ocurrió que sería interesante usarlo)

Veamos…

¿Los pueblos son pobres por que la religión está presente en ellos? o ¿La religión está presente principalmente en los pueblos pobres?

Aunque parezcan reiterativas ambas cuestiones no lo son y en realidad, diferenciarlas es fundamental para comprender el papel de la religión y su relación con los pobres.

No es que las naciones desfavorecidas lo sean por ser altamente religiosas. Si esto fuera cierto, países como Estados Unidos y Japón tendrían que mostrar índices de pobreza considerables. Ambos países muestran tasas bastante altas al medir de pertenencia de sus pueblos a alguna creencia religiosa.

Bastará con mencionar que la constitución misma de los Estados Unidos está referida a Dios (“In God we trust”). Todo nuevo presidente de los Estados Unidos toma protesta afirmando hacer valer la constitución postrando una mano sobre una Biblia.

Ahora bien, definitivamente si es cierto que si uno observa a las naciones más desfavorecidas económicamente en el mundo seguramente acabará encontrando que la Iglesia Católica está completamente inmersa en ellas tratando de hacer algo al respecto.

Muchas religiones, pero principalmente la Católica, tienen programas de asistencia social regados por todo el mundo.

Cientos de sacerdotes, monjas y colaboradores llegan año con año a las comunidades más pobres del mundo buscando llevar una luz a de esperanza a quienes más lo necesitan.

Y seguro se preguntarán…

¿No sería mejor que la Iglesia a los pobres del mundo les lleve dinero más que palabras de fe?

Lo hace, pero quien dice que la Iglesia posee millones para repartir. Y si los tuviera ¿Son la repartición y el subsidio deliberado la mejor manera de erradicar la pobreza en el mundo? El modelo socialista ya demostró completamente que definitivamente no lo son. De hecho, estos sistemas solo generan más pobreza y coartación de la libertad.

Un principio fundamental en temas de asistencia dicta que “nadie da lo que no tiene“, lo que nos llevaría a decir de igual forma,  puesto en positivo,  que “Podemos dar solo lo que tenemos”.

Así, la Iglesia Católica regala a borbotones lo que más tiene… “un modelo de esperanza y conciliación”.

Por eso, la correlación que existe entre pobres y religión no es directamente proporcional sino más bien paralelamente colaborativa (otro terminujo que no se si exista pero  que usé por que creo que suena interesante), es decir… allí donde por causas del egoísmo y la avaricia humana se generan desigualdades en el mundo… ¡Ahí estará la Iglesia Católica tratando de auxiliar a los más afectados!

Las religiones no producen pobreza, más bien la tratan de erradicar en donde es más extrema… ¿cómo ? llevando un mensaje de amor.

La religión no produce pobreza, como tampoco produce riqueza económica. No es el sentido de la misma.

Quienes asumimos un compromiso religioso con alguna religión, en mi caso con mi amada Iglesia Católica, no lo hacemos con la idea de que esta adhesión nos generará algún beneficio económico. El fruto de esta acción es meramente espiritual.

Ricos y Pobres, ambos necesitamos de Dios. La Iglesia, con sus enseñanzas y su doctrina, trata de ayudar promoviendo que los primeros (10% de la población mundial) volteen a ver a los segundos  y decidan hacer algo por ayudarles en su situación.

Pero la Iglesia también acude directamente a las personas en extrema pobreza (900 millones de personas en todo el mundo) y si bien no puede resolverles el tema económico (nadie lo podría hacer por sí mismo), si intenta ofrecerles el pan que más alimenta la dignidad humana… ¡El amor!

En conclusión…

Quien crea que la Iglesia es dueña de una gran riqueza económica, está equivocado. Los valores que uno ve en las Iglesias o en el Vaticano mismo como obras de arte, monumentos, templos, reliquias, son herencia del patrimonio de la humanidad. La Iglesia Católica simplemente es la encargada de velar por la preservación de las mismas.

Por todo lo anterior, no nos confundamos al creer que la pobreza es producto de una vida espiritual intensa. De hecho, el no tener esa espiritualidad en la propia vida interior es lo que genera la pobreza más aberrante de todas… ¡La falta de sentido en la vida!


El matrimonio

3 febrero 2012

Sigamos reflexionando un poco más sobre este fascinante e importantísimo tema… “El matrimonio”

¿Saben? Creo que lo más maravilloso que le brinda el matrimonio a la vida de una persona (y lo digo desde mi propia experiencia) es que para muchas personas, contraer nupcias les representa la primer gran oportunidad para  descentrarse por primera vez en su vida.

La juventud suele ser una etapa en la que los seres humanos viajamos por la vida centrados demasiado en nuestras propias ideas, preocupaciones, emociones y asuntos. Es una etapa en la que ya no necesitas descubrir demasiado el mundo exterior (a diferencia de la infancia), sino más bien requieres descubrir cual es tu forma particular de responder a dicho mundo exterior.

Por lo mismo, es natural que durante nuestra adolescencia vivamos ensimismados y hasta aislados de la sociedad. Nos estamos conociendo.

Pero de pronto nos viene la madurez y con ella la oportunidad de volver a conectarnos con el prójimo.

Nos incorporamos al mundo laboral, nos vemos en la necesidad de colaborar profesionalmente con otros seres humanos y volvemos a entender que como tales los humanos no fuimos creados para el aislamiento.

Pues bien, el matrimonio es la culminación de ese maravilloso periodo de reconexión con el prójimo, en donde regresamos a la esencia del amor humano: la entrega al otro y la renuncia al propio yo.

Lamentablemente muchas personas creen que el matrimonio es un asunto unipersonal. Piensan que se trata de una etapa más en la propia vida en la que una persona vendrá a hacernos más felices a nosotros. Evidentemente es justo al revés, pues la idea central del matrimonio es que la felicidad la encontraremos en tratar de lograr la felicidad del otro.

Eso es lo maravilloso del matrimonio, que te confronta con la necesidad de velar por el bienestar de alguien más ajeno a ti. Lamentablemente muchos no logran comprender esto y dejan de creer en esta maravillosa institución sacramental.

Es como en todo, el problema no es el matrimonio, el problema es el ser humano que no lo entiende a cabalidad.

Siempre he creído que Dios le tiene reservado en el cielo un premio especial a toda aquella persona que de una forma u otra logren salvar un matrimonio. Ya sea el suyo propio o el de una pareja cercana a la que le toque asesorar.

¡¡¡Salva un matrimonio y salvarás al mundo!!!


La parábola de los talentos…

23 enero 2012

Hace un par de días me encontraba escuchando una ponencia sobre el tema de “diseño de plan de carrera profesional“.

Todo transcurría de manera muy normal. La ponencia no parecía ser algo fuera de este mundo y yo escuchaba con relativa buena atención.

Pero de pronto un comentario muy particular de parte del profesor hizo que mi atención se triplicara sobre su persona y en lo que estaba a punto de decir.

El comentario que hizo fue el siguiente…

“En temas de planeación de carrera me parece que la parábola evangélica de los talentos es más que aleccionadora…”

Mi atención se hipnotizó sobre él…

El ponente continuó…

“He leído y leído varias veces esa parábola de los talento y jamás dejó de sacar conclusiones valiosísimas de ella…”

“Pienso lo mismo. La parábola de los talentos es un texto riquísimo en contenido formativo” me decía a mí mismo mientras escuchaba la reflexión del experto en planeación de carrera quien concluyó con la siguiente reflexión…

“La lección más valiosa a la que he llegado de estudiar dicha parábola es que no existe insulto peor hacia la persona de Dios que no hacer rendir al máximo los talentos que Él nos dio. Punto”

“¡Wooow!” Esa simple idea hizo que todo el curso valiera la pena

Y es que habiéndome dedicado a estudiar el tema del desarrollo de talento en las personas no podría estar más de acuerdo con este hombre.

Un gran plan de carrera es el resultado de encontrar de que manera nuestros talentos pueden contribuir para crear valor en el mundo. No usar nuestras fortalezas por miedo a no conseguir grandes frutos es peor que fallar en el intento de si hacerlo.

Los talentos son un regalo que Dios le hace a cada hombre. Los frutos logrados al emplear dichos talentos son el regalo que nosotros los hombres le hacemos a Dios.

Y es que en verdad… ¿acaso no es magnífico el fondo de esta hermosísima parábola evangélica?

Mateo 25, 14-30

extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.


Levantarse muy temprano

22 enero 2012

Hoy me he levantado muuuuy temprano (7:00 am)¿Por qué? Pues me encantaría decir que me preparaba para una misión deportiva especial como ir a escalar el monte Everest o por la necesidad de tomar un vuelo muy temprano para viajar a Europa, pero no…. nada de eso.

Lo que me hizo madrugar el día de hoy fue hacer eco al llamado de mis pequeñuelos hijos para bajar a jugar con ellos. Punto.

Como padre uno empieza a entender que el sueño y el descanso son dos cosas que se empiezan a desvanecer de manera irremediable.

“Duerme mientras puedas, pues una vez que tengas hijos jamás lo podrás hacer igual” recuerdo que me recomendaban las tías de mi esposa cuando recién llegábamos de nuestra luna de miel.

Pues bien… En mi caso la profecía se cumplió justo nueve meses después de mi día de bodas. Mi primer hija, María Isabella, llegó a nuestras vidas y las transformó completamente.

Desde entonces, efectivamente mi descanso jamás ha vuelto a ser igual. Mis hijos, ahora tres, son los mejores despertadores domingueros del mundo (promedio 6:30 am todos los fines de semana)

Y bueno, aunque esto en verdad me implica un esfuerzo físico considerable ya me he acostumbrado.

Me gusta pensar en este pequeño detalle hacia ellos como un acto de amor de mi parte. Me cuesta mucho trabajo hacerlo pero por ellos lo hago todos los fines de semana.

Es un detalle casero, lo se. No estoy salvando al planeta de la hambruna mundial ni de las guerras irracionales… No. Pero estoy aportando a la formación en amor de tres pequeños que estoy seguro si cambiarán el mundo y sus problemas en el futuro.


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