Sigamos reflexionando un poco más sobre este fascinante e importantísimo tema… “El matrimonio”
¿Saben? Creo que lo más maravilloso que le brinda el matrimonio a la vida de una persona (y lo digo desde mi propia experiencia) es que para muchas personas, contraer nupcias les representa la primer gran oportunidad para descentrarse por primera vez en su vida.
La juventud suele ser una etapa en la que los seres humanos viajamos por la vida centrados demasiado en nuestras propias ideas, preocupaciones, emociones y asuntos. Es una etapa en la que ya no necesitas descubrir demasiado el mundo exterior (a diferencia de la infancia), sino más bien requieres descubrir cual es tu forma particular de responder a dicho mundo exterior.
Por lo mismo, es natural que durante nuestra adolescencia vivamos ensimismados y hasta aislados de la sociedad. Nos estamos conociendo.
Pero de pronto nos viene la madurez y con ella la oportunidad de volver a conectarnos con el prójimo.
Nos incorporamos al mundo laboral, nos vemos en la necesidad de colaborar profesionalmente con otros seres humanos y volvemos a entender que como tales los humanos no fuimos creados para el aislamiento.
Pues bien, el matrimonio es la culminación de ese maravilloso periodo de reconexión con el prójimo, en donde regresamos a la esencia del amor humano: la entrega al otro y la renuncia al propio yo.
Lamentablemente muchas personas creen que el matrimonio es un asunto unipersonal. Piensan que se trata de una etapa más en la propia vida en la que una persona vendrá a hacernos más felices a nosotros. Evidentemente es justo al revés, pues la idea central del matrimonio es que la felicidad la encontraremos en tratar de lograr la felicidad del otro.
Eso es lo maravilloso del matrimonio, que te confronta con la necesidad de velar por el bienestar de alguien más ajeno a ti. Lamentablemente muchos no logran comprender esto y dejan de creer en esta maravillosa institución sacramental.
Es como en todo, el problema no es el matrimonio, el problema es el ser humano que no lo entiende a cabalidad.
Siempre he creído que Dios le tiene reservado en el cielo un premio especial a toda aquella persona que de una forma u otra logren salvar un matrimonio. Ya sea el suyo propio o el de una pareja cercana a la que le toque asesorar.
¡¡¡Salva un matrimonio y salvarás al mundo!!!
Escrito por jldamian 



