Una de las frases que más me gustan de nuestro ya beatificado Juan Pablo II es la que pronunció en alguna de las jornadas mundiales de la juventud… (la verdad no recuerdo exactamente en cual de tantas)
Así lo dijo…
“Jóvenes, si sois lo que tenéis que ser… ¡Prenderéis fuego al mundo!”
¡¡¡Y es que es una frase que verdaderamente me prende el corazón!!!
Habiendo vivido una fuerte crisis vocacional en mi etapa universitaria, les puedo decir que estas palabras de quien fuera uno de los más grandes evangelizadores de la historia del cristianismo, me vinieron a remover todas mis dudas y provocaron que me decidiera a laborar definitivamente en lo que siempre supe era mi llamado vocacional: la formación.
¿Pero que hay detrás de estas simple palabras que puestas en boca de nuestro anterior Papa pudieron retumbar en el corazón de cientos y miles de jóvenes en todo el mundo?
“Ser lo que se tiene que ser…” es un llamado a no ser omiso con la propia vocación de amar al prójimo. Es una invitación firme y cierta a crear un mundo mejor a través del reconocimiento de los propios talentos. Significa no tener miedo de acudir al llamado interno que Dios nos realiza cada día en nuestros corazones…
¿Que cual es ese llamado?…
¡Por favor! Está clarísimo…
“Entregarle al morir un mundo mejor del que recibimos al nacer” Punto. No hay más llamado.
Esta obligación es la que nos recordó Juan Pablo II con su grito a los jóvenes.
Si en verdad queremos trascender y conquistar el mundo con nuestro corazón de jóvenes (totalmente confiado en que tenemos una misión que cumplir), tan solo debemos de mirar en nuestro interior, acudir a las raíces mismas de nuestra humanidad y salir al teatro de la vida a desempeñar nuestro mejor papel… aquel en el que solo nosotros podemos influir como nadie.
Dios te quiso así, tal y como eres. No se equivoca. Así, con tus dudas, defectos y virtudes puedes, en verdad prenderle fuego al mundo.
¡Te extrañamos Juan Pablo…! ¡Mucho!
Escrito por jldamian 

