Julie & Julia

15 Marzo 2010

Recién he terminado de ver la película de “Julie & Julia” con la increíble actuación de Meryl Streep (En verdad no mienten los críticos que dicen que es, por mucho, la mejor actriz contemporánea)

Lo último que me pude imaginar es que esta película tuviera como eje central un “blog”. La historia trata sobre una chica que decide lanzar un foro en Internet sobre cocina, tomando como inspiracion para el mismo a una cocinera americana muy famosa, Julia Child. Esta experiencia, la de iniciar el blog, transforma su vida completamente.

Y es que eso suele suceder con quienes hemos creído que podemos hablarle al mundo por medio de esta gran vía tecnologica.

Personalmenente puedo decir que iniciarme como bloguero ha sido una experiencia única. Y es que quien inicia un blog, contrariamente a lo que se piensa, no lo hace por ser un gurú super calificado en un tema en particular, sino más bien por que tiene la firme intensión de aprender mucho en el proceso.

Una de las razones por las que amo dar clases, impartir conferencias o escribir sobre varios temas, es porque aprendo mucho en el camino. Eso es lo más maravilloso de la docencia y la formación, uno recibe más de lo que puede dar.

Créanme, desde que he descubierto los innumerables beneficios formativos de iniciar un blog, a mis alumnos siempre les dejo como proyecto académico que publiquen uno para ir exponiendo sus ideas y comentarios sobre lo que vamos estudiando en clase.

Amigos, para concluir este post les recomiendo dos cosas: no dejen de ver el filme “Julie & Julia” para deleitarse de la suprema actuación que le mereció, una vez más, a Meryl Streep la nominación al Oscar como mejor actriz y, en segundo lugar, que consideren seriamente la posibilidad de publicar su propio blog. ¿Sobre qué? Sobre algo que verdaderamente les apasione y les llene el alma.

Como ya les comenté, no tienen que ser expertos, simplemente bastan las ganas de aprender y dialogar.

Pueden hablar ya sea sobre películas, deportes, libros, cocína o el amor de Dios a los hombres, seguramente su blog les transformará la vida para siempre.

Se los digo por experiencia.


D x D

12 Marzo 2010

He decidido dar lugar a una nueva sección en este blog.

Profesionalmente me dedico a la formación de talentos y a la provocación de ideas (considero que ese es mi talento) así que he decidido poner esta actividad al servicio del sacramento del matrimonio  ¿Cómo? Procedo a explicarles…

Mi esposa y yo tenemos un código al que hemos denominado “DxD” que significa “Día por día” o también “Detalle por día” y representa la convicción que tenemos ella y yo de conquistarnos todos los días por medio de un detalle. El matrimonio es un estado que requiere de atención creativa diaria. Si uno deja de ingeniárselas para conquistar a su pareja todos los día, puede estar seguro que el camino se empieza a volver más complicado cada vez.

Amigos lectores de este blog, créanme, he estudiado sobre creatividad, innovación en los negocios, improvisación teatral, arte clown, diseño, arquitectura, humanidades  y otras ciencias creativas y ninguna de las lecciones aprendidas en dichas disciplinas me ha vuelto tan creativo como… ¡el estar casado!

También debo de decir que es labor primordial del hombre (esposo) ser el detallista de la pareja. Si la mujer lo es, ayuda mucho, pero si el hombre no lo es empiezan los problemas.

¡Es el hombre el que debe de conquistar a la mujer y no viceversa!

Expuesto todo esto, es que procedo a explicar la nueva sección del blog…

Periódicamente estaré publicando varias ideas y sugerencias creativas que pueden ayudarles (a los esposos principalmente) a reconquistar a sus esposas ( novia permanente).

Prácticamente todas las ideas han sido puestas en práctica por un servidor en algún momento, pero dado que el factor sorpresa en muy importante cuando se da un detalle no puedo exponer del todo las que aun están en fase de proyecto ya que mi esposa es asidua lectora de este blog y no quisiera dejar de sorprenderla.

La intención, al final de cuentas es que ustedes, esposos y esposas, tomen con confianza las ideas aquí expuestas y las hagan suyas para aplicarlas en favor de la reconquista de su matrimonio. Créanme, no existe mejor remedio para salvar un matrimonio que está en pique o para mantener el amor de uno que recién comienza que la creatividad.

Si alguno de ustedes quiere colaborar con esta tarea de poner la creatividad al servicio de los matrimonios, no dejen de enviarme sus ideas y propuestas a diariodeuncatolico@gmail.com

Pues bien señores conquistadores, aquí les paso el primer DxD:

Este se lo regalé de cumpleaños a mi esposa cuando aún éramos novios pero me parece que puede funcionar a la perfección para aplicarse en un aniversario de bodas. Se llama La boda sorpresa

“Reúne de manera secreta a varios de sus amigos  y pídeles que te ayuden a organizar una boda de sorpresa actuada.

Uno de ellos, el menos penoso y el mejor actor,  fungirá como sacerdote, algunas de sus amigas serán las damas, otros serán los monaguillos, otros los padrinos, en fin… asigna tantos roles como se te ocurran para que cada uno tenga algo que hacer el día de la sorpresa. Busca música de bodas (no olvides la marcha nupcial), un traje elegante para ti y un lugar que funja como Iglesia (con que adaptes una mesa como altar será suficiente). En este sentido tus amigos pueden aportar muchas ideas para que la sorpresa sea de lo más original.

El día pactado, el día de tu aniversario, una de sus amigas o un familiar cercano a ella se las arreglará para pasar por la esposa de manera que esta no sospeche nada y la llevará al lugar que previamente han acondicionado como Iglesia ( o una Iglesia de verdad puede ser también) en donde al llegar, sin explicarle nada se le pondrá un velo de novia y se le dirigirá al pasillo previamente preparado, en donde ya la estará esperando el esposo frente al altar. Si se pude, el papá de la novia será quien la reciba y la entregue de nueva cuenta al novio como lo hizo el día de su matrimonio original. No le den muchas explicaciones, simplemente hagan que participe.

El amigo que personifica al sacerdote deberá de hacer que los novios vuelvan a decir los votos que estos se juraron el día de su boda al mismo tiempo que dirigirá unas palabras de  felicitación y reconocimiento para los esposos celebrantes. Le dará lugar a las madrinas, los padrinos y todo lo que hayan preparado como ceremonia.

Aunque en este caso la boda es planeada y ejecutada de forma ficticia, se me ocurre que también puede llevarse a cabo pidiéndole a un sacerdote que les ayude el cual, en vez de actuación, les ofrecerá una bendición especial de verdad”

Créanme la cara de mi esposa cuando vio que todos sus amigos le estaban esperando para una boda que no se esperaba, fue lo mejor de todo. Nunca ha podido olvidar ese detalle.


Admirar las estrellas…

11 Marzo 2010

La semana pasada cuando asistí a misa quise confesarme ya que ya llevaba algo de tiempo sin hacerlo (Créame, para mi más de quince días sin pedir perdón son una eternidad)

Así que al ver que un sacerdote ingresaba al confesionario listo para escuchar a quienes desearan remover el lodo de su alma, me levanté de mi asiento y me dirigí a pedir perdón a Dios.

Desde luego no será este blog un medio para difundir los pecados que confesé en ese momento, pero si me veo en la necesidad de platicarles cual fue la penitencia que el sacerdote me impuso como medio para repara mi alma: admirar las estrellas.

“¿Quéeee? ¿Es en serio?” Pensé en mi interior… ¿Admirar las estrellas era mi penitencia? Más sorprendido que calmado, agradecí al padre la atención de confesarme y me dirigí de nueva cuenta a mi lugar. Con una sonrisa de incredulidad en el rostro me puse a meditar acerca de la penitencia que recién había recibido.

Normalmente las penitencias vienen en términos de oraciones, misas, rosarios, comuniones, etc por lo que me pareció bastante simpático que el sacerdote me dejara algo tan simple y diferente.

Siempre procuro cumplir de manera inmediata la penitencia tras mis confesiones (así me aseguro de no olvidar cumplirla), y dado que que la misa aún no había comenzado y era de noche, me tomé un tiempo para salir del recinto a cumplir con la encomienda pactada.

En medio del conglomerado de gente que usualmente siempre se forma afuera de las glesias antes de iniciar la misa (y que por arte de magia desaparece como por arte de magia cuando el sacerdote asoma la cabeza para ingresar en el altar) levanté mi rostro al cielo y me dispuse a cumplir mi penitencia.

La ciudad de México no se reconoce por ser precisamente un estupendo centro de observación astronómica. La contaminación que nosotros los capitalinos hemos provocado es en gran parte la culpable de que ya no podamos ver el esplendor del cielo creado por Dios. Pero por alguna razón esa noche si que se podían ver varias estrellas. ¡Increíble! Inmediatamente recordé cuantas veces hice eso mismo cuando era niño.

Pensar en mi infancia y las estrellas me llevó a recordar la vez en que salí de viaje con mis papás y por alguna razón que no recuerdo, nos vimos en la necesidad de parar el coche en medio de la carretera durante la noche. Recuerdo haber estado parado a un costado de la negra autopista aprovechando aquel momento de pausa vehícular para admirar las estrellas que en aquel punto del planeta se veían como pintadas para la ocasión. Para quienes lo han experimentado, ver el cosmos en una carretera completamente oscurecida por la noche es… ¡Simplemente espectacular!

Recuerdo que aquella noche en la carretera, teniendo yo aproximadamente unos 10 años de edad, al elevar la mirada al cielo para ver las estrellas brillar sentí…¡Miedo! Si, miedo de la grandeza del infinito. Sentí como si yo estuviera parado al borde de un precipicio del que podría caerme en cualquier momento y perderme por siempre en el mar de estrellas. Pero también recuerdo que dicho miedo… no era como los otros temores que se pueden sentir ante la presencia del peligro. Era más bien como un miedo de incredulidad, de sorprendimiento, de reconocerme por primera vez pequeño e infinito ante el universo. Era una sensación que, de hecho, no me desagradaba del todo. Más bien me provocaba cierto nerviosismo pero del que también emanaba una fuerza interior. Era ese sentimiento de estar presente, inmóvil ante un objeto millones de veces más grande que yo pero que no me haría daño. Simplemente estaba ahí, para que yo lo admirara. Esa era su función ¡Extraño, lo se! Pero así fue.

Al volver al coche para proseguir con la ruta del viaje no pude pensar en otra cosa más que en Dios. Así se debe de sentir el temor a Dios. A eso se refieren las escrituras cuando nos invitan a temer al Señor. No porque debamos huir de su poder y castigo, sino más bien porque su grandeza es tal comparada con nuestra pequeñez que la comparación entre ambos seres no puede producir otra cosa que miedo… el mismo miedo que sentí yo aquella noche al ver el cielo en medio de la carretera. Miedo a la grandeza inalcanzable, miedo a quien fue capaz de crear el infinito, miedo  a quien tiene el poder de destruir pero no lo hace, miedo a quien tiene poder sobre ti pero te deja libre. Es un miedo que te acerca al ser temido más que alejarte el Él.

Regresando a mi penitencia de admirar las estrellas, esta me llevó a recordar aquel miedo que una vez sentí en presencia del cosmos y la noche.

La peculiar encomienda dictada por Dios en voz del sacerdote, me llevó a recordar que es justamente ese ser, tan grande y maravilloso, capaz de lo imposible, que creo las estrellas y el vacío que me dieron miedo aquella noche en la carretera, ese ser es el mismo que se sienta a mi lado y me perdona mis pecados.

Ese es Dios, el que es más grande que el cosmos que Él mismo creo pero que al mismo tiempo se convierte en un pedazo de pan dando lugar al milagro de amor más infinito.

Disculpen si fui un poco abstracto en este ocasión, pero tenía que platicarles de mi penitencia, esa que que me llevó a rememorar lo que hace mucho tiempo no sentía: el miedo a mi Dios, a mi amigo.


¿De donde son?

10 Marzo 2010

Amigos…. les agradezco enormemente que me den el privilegio de su atención al leer este blog. Quisiera, por lo mismo, que me dejaran conocer de dónde son, donde viven, desde donde se conectan.

Si es que este blog les ha ayudado un poco para perseverar en su fe… (o no) me encantaría que me lo dejaran saber.

Así que escríbanme…. Quiero conocer quienes son.

Saludos.

diariodeuncatolico@gmail.com


Philosophing

10 Marzo 2010

Las personas somos el reflejo de lo que consumimos… ¿Qué consume tu alma?


Himno al amor

9 Marzo 2010

Creo que después de ver este video no habrá necesidad de utilizar muchas palabras que digamos…


El mensaje (II)

8 Marzo 2010

Varios comentarios he recibo con respecto a la publicación hace unos días de mi posición con respecto a la crisis que actualmente se vive en el seno de la Legión de Cristo y en las distintas obras que esta congregación religiosa inspira.

Déjenme profundizar un poco más al respecto.

Si algo hemos aprendido los miembros del Movimiento Regnum Christi (o por lo menos su  servidor) producto de esta agitada situación es que la santidad se otorga en el cielo, no en la tierra. Alguien es santo cuando Dios decide que así sea por los méritos y obras de dicha persona. Además, una lección que también me quedo es que e la tierra, nadie es completamente bueno ni tampoco nadie es completamente malo, ya que es nuestra naturaleza el poder albergar ambas orientaciones y optar libremente por una o por otra.

Así, uno de nuestros errores, fue sobrevalorar al padre Marcial Maciel en vida y así impedirnos ver al ser humano que en realidad siempre fue, como tú y como yo. Capaz de hacer bien y mal por libre voluntad. Si está en el cielo, si es santo, si fue aceptado en la gloria de Dios… no lo sabremos.

Yo no me alejo de la idea de que sus acciones denunciadas, en cuanto que hayan sido comprobadas, hicieron un gran daño a muchas personas mismas que deberán de ser atendidas de manera integral (no creo que el resarcimiento económico sea la única medida posible y necesria). Si estamos en la misma sintonía, aceptaremos que lo más importante es curar el alma ya que esta es la que llega a Dios no la materia.

Ahora, lo que yo encuentro divinamente misterioso en esta turbulencia, es ver como Dios fue capaz de sacar frutos de donde no se sembró del todo bien. Aún con mi imperfección Dios puede actuar si ofrezco cierta disponibilidad. Por mis acciones puede ser que yo mismo no me alcance a salvar a mi, pero Dios aún vela por los que si quieren y perfectamente me puede utilizar como medio. Así es la misericordia de Dios.

Esto no implica desde luego que con esta justificante, todos podemos actuar de manera engañosa o desviada, pero a veces se nos olvida que en el plan de Dios, que nosotros, sus instrumentos, seamos imperfectos, es perfecto. ¿Por qué? Por la libertad del hombre, la cual es, para mi punto de vista, la creación más maravillosa y misteriosa de Dios en esta tierra y en el universo entero.

Si el Creador nos hubiera hecho obligadamente buenos (perfectos), esta bondad obligada carecería de valor ya que al no tener la opción de se elegida en libertad entre el bien y el mal, no se permitiría que se dignificara a sí misma. El bien elegido por voluntad propia es mejor que el que fue impuesto por la fuerza.

Lo más maravilloso de esto, es que Dios permite el bien en el mal y el mal en el bien. De la tragedia del holocausto, Dios produjo fortaleza espiritual en el pueblo judío. Del comunismo Dios logró darnos pruebas de libertad. Del odio contra Juan Pablo II Dios nos regaló el perdón de este a Ali Agca.

Los hombres somos los que obramos mal, no Dios. El mal lo provocamos nosotros, pero afortunadamente Dios está al pendiente incluso de nuestras estupideces para obtener de ellas chispas de amor.

¿Que Dios actuaría más fácil si por voluntad propia decidiéramos tomar el buen camino…? Desde luego. Pero eso no implica que Dios se aleja de la humanidad cuando esta se aleja de Él. Si yo decido, en libertad, darle la espalda a Dios, Él sabrá usar mi torso para mostrase a alguien más que si lo quieran conocer.  Si yo decido gritarle a Dios, Él aprovechara mi volumen para llevar su voz a otros oídos que si quieran escuchar. Si yo decido callar mi fe, Él aprovechara ese silencio para escuchar al que si quiera hablar. Si yo decido renegar a Dios, Él aprovechara dicha soberbia para mostrarse al que si quiera ser humilde.

“¿Quieres actuar en el bien? Perfecto… caminemos juntos. ¿Quieres actuar en el mal? Te respeto, pero igual seguiré caminando pues tengo una promesa que cumplirle a ti y a los hombres” dice Jesús.

¿Cómo ha podido surgir  obra buena (escuelas, universidades, centro de desarrollo comunitario, vocaciones, laicos comprometidos, iglesias, prelaturas bien dirigidas, obispos, centros de formación, apostolados, movimientos misioneros, almas re encontradas con Dios, familias militantes, voluntariado social, empresas católicas, consagradas  consagrados, sacerdotes en vías de la santidad) de un medio tan claramente imperfecto? No lo se.

Lo que si entiendo es que si el padre Maciel hubiera actuado diferente, es decir, hubiera caminado más apegado al bien y a la verdad, lo único que hoy tal vez seria diferente es que la obra habría sido más grande y sólida. Dios hubiera tenido un mejor instrumento. Pero no se detiene a que este decida serlo. Necesita actuar con lo que tiene.

La Legión de Cristo estaba pensada en el camino de la salvación de muchas personas… con el padre Maciel, sin el padre Maciel o a pesar del padre Maciel.

Esta, como muchas otras que hemos conocido en la historia de la Iglesia, no es una obra de un ser humano. Es una obra de Dios que se trabajó a través de un ser humano.

Todos sabemos que cuando al artista se le mete una idea en la cabeza… hasta del pincel más roído y chueco se vale para lograr unos grandes trazos.


Moisés, Jesús y un viejito…

7 Marzo 2010

Algo de humor católico….

“Moises, Jesus y un viejito decidieron disputar un juego de golf, y el campo se llenó de fanáticos antes del partido.
En el hoyo considerado como el más difícil porque tenía un lago en el medio, Moises tiró primero. La pelota salió disparada, cayó en el medio del lago y se hundió.
Moises caminó hasta el borde, alzó su palo, hizo que se abrieran las aguas, bajó caminando hasta donde estaba la pelota y, de un golpe, la sacó del fondo.
Con solo otro golpe, la metió en el hoyo, y la gente aplaudió emocionada.

Luego fue el turno de Jesús. La pelota salió igualmente disparada, e igualmente fue derecho al lago, pero de repente se detuvo y quedo suspendida a escasos centímetros de la superficie. Jesús caminó entonces sobre las aguas y con un golpe preciso, mandó la pelota directamente al hoyo.
La ovación de la gente fue ensordecedora.

Por último, le tocó el turno al viejito. La pelota, una vez mas, cayó en el lago y se hundió, y el público hizo un respetuoso silencio preguntándose que podria hacer el pobre viejo.

De pronto, del agua salto un pez con la pelota en la boca, justo en ese momento pasó un águila, que lo pescó al vuelo.
El águila se alejó volando por el límpido cielo llevando el pez en su pico, mientras este sostenia aun la pelota. Entonces, como salida de la nada, apareció una nube negra, y de ella brotó un rayo que, pegando certeramente en la cabeza del águila, la mató al instante. Al caer, el ave soltó al pez, el pez soltó la pelota y ésta cayó exactamente en el hoyo.

Primero se hizo un silencio dramático y luego la gente, enloquecida, irrumpió en cerrado aplauso para el viejito.
Jesús se acercó entonces al viejito, que sonreía timidamente, y le dijo:
TE HAS PASAO … PAPÁ!!”

Fuente: quierosersanto.com


Chile, Haití y… México.

6 Marzo 2010

Son impresionantes las imágenes que hemos visto de la manera en que un terremoto devastó Haití. Apenas nos estábamos reponiendo de esa noticia cuando ahora la naturaleza nos obligó a dirigir la mirada a Chile. Edificios caídos, olas gigantescas inundando las playas, personas durmiendo en los jardines por temor a las réplicas del sismo, compras de pánico, militares cuidando las calles. ¡Vaya que esto no es nada agradable!

Con esto no dejo de recordar el terremoto que la ciudad de México sufrió en 1985, y que sentó un precedente social y cultural en nuestro país. No lo hemos olvidado ni lo podremos olvidar jamás.

Recuerdo que yo me preparaba para asistir al colegio cuando mi mamá se percató que la puerta del coche, que estaba abierta, se movía de una manera muy extraña. Inmediatamente dirigimos la mirada a las lámparas que colgaban del techo y ratificamos que el movimiento era producto de un sismo bastante potente que estaba tomando lugar  en ese momento. Nos pusimos debajo del marco de una puerta y esperamos, llenos de angustia, que el fenómeno terminara pronto. Cuando así sucedió, recuerdo que mi mamá nos dio a mi hermana y a mi una cucharada de azúcar para calmar los nervios. ya un poco más calmados en la familia, mi mamá nos llevó al colegio sin la menor idea de la magnitud de lo que había sucedido en otros puntos de la ciudad.

Al llegar a colegio, este nos recibió  sin ninguna objeción (tampoco habían valorado aún la magnitud del problema) y recuerdo que todo se reducía a rumores y anécdotas de lo que cada quien había sentido esa mañana. Como ere de esperarse, al irse conociendo minuto a minuto durante el día la gravedad del desastre provocado por el sismo, se dio el aviso de que el día siguiente no regresaríamos a clases hasta nuevo aviso.

A mi a a mis familiares no nos pasó nada, gracias a Dios, pero lamentablemente cientos de miles de mexicanos no pueden decir lo mismo. Aquel día el Señor llamó a 40,000 almas a su lado. Prácticamente todo la región aledaña al centro histórico de la ciudad se vino abajo.

Es ante estos momentos que se suele escuchar “¿Por qué Dios lo permitió?” o “¿Esto no es justo?“. Y en efecto… la justicia humana nunca lo podrá entender. Nuestro instinto de supervivencia nos lleva a proteger  y valorar la vida (ojalá  así fuera en todos los casos) y todo aquello que la pone en riesgo nos resulta inconcebible e injusto. Pero es en la oscuridad en donde mejor se percibe una luz, por muy pequeña que esta sea. Es en la tragedia en donde mejor se valora el heroísmo. Es en la enfermedad cuando más queremos buscar al médico y ¿no es acaso Jesús el mejor doctor del mundo?

Como siempre sucede gracias a la increíble adaptabilidad del ser humano, México salió adelante del sismo del ´85, como estoy seguro que Haití y Chile también lo harán.  Hoy, estas imágenes nos hacen recordar con dolor pero también con el alivio de que sí pudimos sobreponernos.

¿Cómo lo logramos? Por la gente, al final siempre es la gente, el amigo, el desconocido, el vecino o el familiar… Al final es el prójimo el que hace la diferencia. Eso aprendimos en 1985. No hay gobiernos que funcionen mejor que el amor del prójimo por el prójimo. Punto.

Quienes pusieron sus manos, aún sin ser expertos, para levantar escombros, quienes ofrecieron sus casas y alimentos para apoyar a los voluntarios, quienes organizaron los equipos de rescate, quienes cavaron entre los escombros con la esperanza de encontrar vidas… ellos hicieron la diferencia.

Elevo mis oraciones por Chile y por Haití. Dios está con ustedes… no lo duden.


¿Yo puedo trabajar por Cristo?

5 Marzo 2010


Uno de los grandes errores que cometemos es pensar que Dios elige a los más aptos y capaces para hacer sus obras y esto no es así. Como me dijo un sacerdote amigo “Dios no elige a los capacitados, más bien capacita a los elegidos”.

Cuando Cristo salió en busca de sus apóstoles, no les pidió que le presentaran un curriculum por escrito en donde estos pudieran demostrar su amplia experiencia en vida de apostolado, o un profundo conocimiento de la ley y las escrituras o donde pudieran enumerar todas las actividades que estos habían ya realizado previamente para demostrar que merecían pertenecer al grupo de los elegidos por el Maestro.

No señor, así no trabaja Jesús.

Para pertenecer al grupo de trabajo del Señor, sólo un requisito es indispensable: disponibilidad. Punto. Lo demás no es necesario.

¿Eres un teólogo doctorado en ciencias de la religión? Perfecto, eres bienvenido…. ¿Eres un trabajador de la construcción que no acabó la primaria? Excelente, eres bienvenido… ¿Eres un joven que no sabe rezar pero tiene disposición de aprender? Contratado por igual.

Dios no quiere perfección, quiere disposición. Esto fue lo que Él mismo vio en María para elegirla como su madre terrenal. Una mujer que tal vez no sería la más ilustrada, pero que tuvo la capacidad de decir el “si” más importante de la historia. Eso es exactamente lo que quiere Dios de ti…. tu “si”, de lo demás Él se encarga.

¿No te sientes capaz de ser apóstol de la Iglesia? no te preocupes, Pedro y los otros once apóstoles tampoco lo hicieron. Pero si alguna vez has sentido que quieres decir que “si” a la verdad independientemente si la conoces o no, o practicar el amor aunque no lo hayas recibido nunca, con eso basta…. ¡Ven y sígueme!