Consejos prácticos para ir a misa…

7 agosto 2009

misaCuando de hablar de misa se trata, un sin fin de cosas se pueden decir.

Siendo la misa dominical el momento culminante de la semana de un católico, merece que le demos la importancia y el respeto que se merece. Por eso he querido publicar 10 consejos prácticos a tomar en cuenta para recibir las mayores gracias y beneficios de este encuentro con Dios tan especial. Espero que les sirvan.

1.- Prepárate para ir a misa. Recuerda que el Domingo es el “día del Señor” (del latín Dominicus dei) y como tal deberíamos de entenderlo. Recomiendo que por lo menos una hora antes de ir a misa empieces a prepararte espiritualmente. No olvidemos que para poder recibir la santa comunión nuestro cuerpo debe de estar en un estado de gracia y ayuno óptimo. No ingerir alimentos una hora antes es importante.

2.- Arréglate. Dado que el domingo es un día de descanso, es común encontrar en misa a gente con playeras futboleras y ropa deportiva muy informal. Si nos ponemos guapos para ir a una primera cita con la mujer o el jóven de nuestros sueños ¿Por qué no habríamos de hacerlo para visitar al “amor” en sí mismo: Jesús? Formalidad en exceso no es requerida pero si una vestimenta semiformal que sea digna del rito.

3.- Siéntate hasta adelante. Parecería que sentarse en la fila de hasta adelante en cualquier actividad va contra la naturaleza humana (nunca he entendido por qué), pero este consejo tiene dos finalidades. Por un lado se trata de lograr evitar el mayor número de distracciones posibles durante la misa, ya que cuando nos sentamos o nos quedamos parados en la parte posterior de la Iglesia nuestra atención se suele ir con las personas que tenemos por delante o que entran y salen del recinto. Además, como segundo punto, para sentarse hasta delante suele ser necesario que adquieras el hábito de llegar temprano a la misa. Lo que me lleva de manera directa al siguiente consejo…

4.- Se puntual. Y cuando me refiero a ser puntual no quiere decir que debes de llegar “en punto” sino por lo menos 10 o 5 minutos antes de iniciar la misa. Las iglesias normalmente avisas 30 minutos antes con campanadas el inicio de la siguiente misa. Es común que en algunas parroquias antes de cada misa se comience a rezar un rosario como atención a la Virgen María, así que puedes aprovecharlo. La intensión es que te valgas de esos momentos de silencio y reflexión antes de que llegue el sacerdote para preparar tu alma para el rito divino que está por suceder.

5.- Calendariza los horarios de misa de las Iglesias más cercanas. En la ciudad en donde yo vivía hace unos meses (Cancún) era de gran ayuda que todos los domingos se publicara en el periódico de mayor circulación de la ciudad, los horarios de la misa dominical de todas y cada una de las Iglesias de la ciudad. Yo recorté este publicado y lo pegué en el corcho de la cocina de mi casa y me servía como referencia para consultar los horarios de misa a las que podía acudir en caso de que, por alguna razón, me fuera imposible asistir a la  misa a la que yo habituaba. Dado que ahora en la ciudad de México no existe esta publicación (¡sería genial que perdieran le miedo a hacerlo!), lo que hice fue tomar una foto con mi celular del cartel que se muestra afuera de la Iglesia con los horarios de la misa. Lo mismo pienso hacer con las otras dos o tres iglesias que me quedan cerca.

6.- Compra el misal dominical. Tener un misal dominical ayuda mucho para poder aprovechar la misa. ¿Por qué? Porque normalmente las publicaciones de los “propios de la misa” (así se les dice) vienen acompañadas con reflexiones valiosas de parte de expertos, santorales, recordatorios de festividades de cada día  así como otras explicaciones valiosas sobre la liturgia. Cabe mencionar que contar durante la semana con las lecturas que se harán el siguiente domingo es una excelente oportunidad para meditarlas previamente. En la Editorial San Pablo pueden suscribirse o comprar el misal dominical anual.

7.- Confiésate. El domingo es el día de la confesión por excelencia. ¿Por qué? Por que es el día en que, en la mayoría de las Iglesias, por lo menos se aseguran que un sacerdote está dedicado de tiempo completo a confesar. Haber preparado la confesión con anterioridad es crucial, de tal manera que también obtengamos el mayor beneficio de este sacramento. Ya publiqué un post sobre algunos consejos para hacer una buena confesión.

8.- Pide colaborar con las actividades propias de la misa. Coméntale al sacerdote sobre tu deseo de hacer una de las lecturas de la misa, que te permita acolitar, recolectar el diezmo o entregar las ofrendas (no es tan difícil como normalmente se cree). Si ya hay alguien designado para hacerlo (como debe ser) y por alguna razón no te es permitido participar en esta labor, sugiere apoyar previo a la misa o posterior a ella con otra actividad ¿Cual? Pues cualquiera que venga de tu iniciativa y que aporte algún valor: dirigir un misterios del rosario, entregar los misales en la entrada, ayudar a la gente adulta con dificultades para caminar a llegar a su lugar, entregar un boletín con una relfexión sobre el pasaje del evangelio que se va a leer, en fin… de lo que se trata es que te involucres activamente en la misa.

9.- Promueve la misa. No dejes que una reunión de amigos o un viaje te detenga para asistir a tu cita semanal con Dios. En todas las localidades del país existe una Iglesia que te ofrece la oportunidad de ir a misa todos los domingos. Si estás de viaje, invita a tus acompañantes a buscar una Iglesia para ir a misa el domingo. Si  tienes pensado organizar un plan para salir a divertirte con tu familia o amigos el domingo, incluye dentro del plan el asistir a misa primero. “Qué les parece si nos vemos todos en la Iglesia, tomamos misa temprano, y de ahí nos vamos al teatro” Te sorprenderás de la respuesta positiva de la mayoría (en el interior a nadie le gusta decir que no a una misa).

Y el último y más importante…

10.- Disfruta la misa. No sientas que estás cumpliendo con un compromiso formal obligatorio. Acude a misa con la actitud de quien va a visitar a un amigo, de quien se sabe amado y bendecido. Céntrate en mirar, durante una hora, de frente  a Cristo. Dialoga con Él en tu silencio y no dejes que nadie ni nada te perturbe. La misa es lo que le debe de dar sentido a toda tu semana. Si el sacerdote es un gran orador o no, no tiene importancia, él está ahí para hacer posible el sacramento de la eucaristía y eso es lo valioso.

Alguna vez escuche que alguien decía: “Si los católicos verdaderamente creyeran que Dios se hace presente en cada misa, nunca debería de querer salir de las Iglesias…”


Jesús para arquitectos

5 agosto 2009

“Destruid este templo y en tres días lo levantaré…”

(Juan 2,13-22)


Philosophing

5 agosto 2009

¿Verdaderamente crees en Dios?


Oye papá…

4 agosto 2009

father-and-son

Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Los invito a enviarme sus comentarios y preguntas  al siguiente correo para que puedan ser tratadas en esta sección. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá ¿Por qué creó Dios al hombre si es que este es capaz de hacer tanto mal?

Papá: Mi estimado hijo, recordemos, antes que nada, que Dios tiene una naturaleza infinitamente buena. Es decir, de Dios emana solo bien. Así, la creación del hombre por parte de Dios es un acto de completa bondad y amor. Dios creo al hombre para dejar que este participe de toda la bondad que de Él es posible obtener. Dios, no pudo no haber creado al hombre, dado que al crearlo esta cumpliendo con su naturaleza creacionista de lo bueno.

Hijo: Entonces ¿ El hombre es bueno por naturaleza?

Papá: Yo creo que si. La creación del hombre es buena por sí misma y toda la idea de él. Es decir, el proyecto del hombre que Dios creó es perfecto, incluso con la posibilidad de que, como parte de este proyecto de creación humana, se le concediera a esta creatura la oportunidad de elegir el mal.

Hijo: Eso es contradictorio papá. ¿Cómo es posible que sea bueno que el hombre pueda decidir hacer el mal?

Papá: Mmmm… pues en cierto sentido, si. Déjame tratar de explicarme un poco más.  Lo bueno es la capacidad de elegir, no el mal elegido en sí. Dios nos hizo libres (bueno) aunque esto implique que podamos elegir lo contrario a su voluntad (malo). Esto nos lleva al amor…

Hijo: ¿El amor? ¿Que tiene que ver el amor en todo esto?

Papá: Ah, muy sencillo. Escucha con atención pues es la parte medular de la respuesta que buscabas originalmente mi querido hijo.

En el amor más perfecto que existe, Dios nos quiso libres, y la libertad es el regalo más grande que por amor se puede dar al ser amado, aún conociendo que este regalo puede resultar en algo no conveniente para  quien lo da (que a quien amo, al darle la libertad ,no me corresponda como yo quisiera). Qué fuerte ¿no crees?. Así que aunque Dios supiera que al hacernos libres nos estaba dando la oportunidad de optar por no elegirlo a Él (hacer el mal), aún así nos quiso crear con la ya mencionada  libertad. Así de grande es el amor desinteresado y perfecto de nuestro Creador. Dios nos dice: “Te hago libre por que te amo y, por lo tanto, te doy la oportunidad de que seas tu quien decida si me amas o no”

Hijo: ¿Dios se equivocó entonces al hacernos libres? ¿No hubiera sido mejor que nos hiciera buenos a todos por naturaleza y que no nos hubiera dado la posibilidad de obrar mal? Suena como que Dios se equivocó al crear al hombre así ¿No lo crees?

Papá: Así pareciera, pero no lo es, ya que Dios, como estratega magistral lo pensó todo a la perfección. Y he aquí lo más hermoso de todo…

Así como Dios sabía que con la libertad nos estaba concediendo la posibilidad de actuar mal y no elegirlo a Él, también estuvo consciente al crearnos que, con esa misma libertad de elección, las acciones buenas y en dirección a Él, adquieren un mayor valor. Tiene más valor actuar bien por que así lo decidimos, que hacerlo por que me están obligando a hacerlo. La libertad enriquece el acto bueno. Cuando alguien te da un regalo, este es más valioso si la persona que te lo dio tuvo la verdadera intensión de darle. Si hubo alguien detrás que lo obligó a hacerlo, entonces el regalo pierde mucho sentido.  Es la elección persona y consciente de hacer el bien lo que Dios busca del ser que Él creo. Y es en este punto, en donde podemos entender la perfección del proyecto creacionista de nuestro Señor.

Hijo: Gracias papá, ahora entiendo un poco más…

Papá: No te canses en preguntar hijo. Te aseguro que aprendemos juntos. Ahora ya vamos de regreso a casa pues la cena ya debe de estar lista.

Hijo: Ojalá mamá nos haya cocinado puré de manzana y pollo. Me encanta.

Papá: Tu mamá es libre de decidirlo… así que agradeceremos cualquier cosa que nos haya preparado ya que lo hizo con amor.

Hijo: No lo dudo, pero… por favor Diocito lindo que mi mamá haya decidido hacer puré y pollo…

Papá: Hijo….

Hijo: Ok… ok… ya entendí… lo que mamá haya decidido en libertad… je je.


Testimonio

3 agosto 2009

Después de leer la siguiente nota del portal ACIPrensa me queda claro que hay gente que si es capaz de comprometerse son sus principios en serio…

Miren que ser súper estrella del deporte y responder de manera coherente con lo que uno cree en frente de las cámaras de TV de todo el mundo es de reconocerse. ¡Bien por quienes no se entibian en el momento de la verdad!

“Jóven estrella del fútbol americano se confiesa casto y conmociona a la prensa”

(Les recomiendo que vean el video primero para que chequen la reacción que provoca en los periodistas el escuchar la respuesta de Tim acerca de su decisión)


Estamos envejeciendo…

3 agosto 2009

Ayer, mientras acudía a misa de 12:00 p.m. noté un fenómeno que, me imagino, es común en la gran mayoría de la Iglesias de México (y del mundo).

En un cálculo aproximado diría que el 80% de los asistentes a misa rebasaban los 70 años de edad. Habremos sido unos 100 asistentes de los cuales la gran mayoría estaba compuesta por personas de la tercera edad. Había jóvenes, si, pero se notaban que estaban más bien haciendo compañía a sus abuelos (o bisabuelos) en la misa ¡Bien por ellos! Sin embargo no era el caso el que hubiera muchos más personas de una edad temprana que estuviera ahí por su propia iniciativa.

“¿Dónde están los jóvenes?” pensé. “Nuestras iglesias se están envejeciendo”.

Siempre admiraré el fervor con que las personas mayores acuden a la iglesia y suelen ser parte fundamental de las distintas parróquias, pero me gustaría ver a más jóvenes en las Iglesias.

Recuerdo que hace unos años tuve la oportunidad de realizar  un viaje a España con un grupo de compañeros de la universidad. Fuimos por razones académicas pero no quisimo dejar pasar la oportunidad de asistir a misa el domingo correspondiente, así que después de preguntar y localizar una iglesia cercana, ingresamos en ella  para el oficio dominical. Eramos aproximadamente 25 o 30 jóvenes de entre 19 y 22 años de edad. ¿Cual fue nuestra sorpresa al igresar a aquella iglesia? Pues que éramos los únicos jóvenes en toda el recinto. Los asistentes a aquella misa no bajaban de los 80 años de edad. Era domingo y sólo personas de la tercera edad se daban un tiempo para saludar al Señor.

Al terminar la misa, varios de los asistentes se nos acercaron a preguntarnos si es que éramos seminaristas. Solo así se podían explicar que un grupo tan numeroso de jóvenes acudiera a misa un domingo en aquel país. “No, no somos seminaristas, simplemente somos mexicanos” comentamos. “En nuestro país los jóvenes si van a misa”.

Eso fue hace algunos años (casi 10) y resulta que ahora me encuentro conque  a nuestra comunidad católica  mexicana le está sucediendo lo mismo que a la Española en aquellos años: ¡Está envejeciendo!

Creo que es hora de redoblar esfuerzos y hacer que nuestra juventud regrese a misa… Es tiempo de orar al Señor para que nos de más sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos capaces de emprender  proyectos que tengan como objetivo enamorar a nuestra juventud de Dios.

Mamás y papás, lleven a sus hijos adolescentes a misa. Explíquenles por que una hora del Domingo que la familia le dedique a Dios solo puede traer cosas positivas.

Maestros, háblen y testimonien a Cristo en las aulas. No teman en decir que creen en Dios y en Cristo y recuerden que no existe la formación integral que no contemple la enseñanza de valores y la práctica espiritual. Si no te es permitido hablar de Dios en el aula (como me imagino sucede en tantos colegios del mundo) testimonia con la caridad y el ejemplo,  y cuando un alumno te pregunte sobre la fuente de esa bondad, inmediatamente háblale del amor a Dios y a la Iglesia.

Y a ti mi querido joven, simplemente acércate a la Iglesia, no por que Dios necesite de ti, sino por que todos necesitamos de Dios. Es bueno. Creeme. No tengas miedo de expresar tus dudas. No supongas nada. No te vayas con lo que los demás puedan decir al respecto. Al final de la vida, la cual no sabes cuanto durará, entenderás el por qué de Dios a lo largo de toda tu vida. Esa inquietud que tienes de cambiar y arreglar el mundo perfectamente puede ser correspondida en la Iglesia.

Mi querido joven, donde quiera que estés… ¡Nos vemos en misa!


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