Ayer por fin anunciaron las autoridades de salud de México que la gente podía volver paulatinamente a sus actividades cotidianas. Sin embargo la noticia que más me agradó escuchar fue la que nos comunicaba que el virus resultó no ser tan peligroso como se pensaba al inicio. ¡Menos mal! Ya me imagino que muchas sectas han de haber aprovechado esta situación para empezar nuevamente a advertir y a prevenir sobre el fin del mundo: “¡Ahora si ya les juramos que esto se va acabar!”. Otra ocasión será…je je je.
No cabe duda que nuestro país está bien protegido por nuestra madre del Tepeyac, la Virgen María de Guadalupe, que por cierto ha de ser la más emocionada por volver a abrir las puertas de su casa (La Villa de Guadalupe) a los millones de peregrinos que la visitan de todo el mundo año con año. El domingo fue hermoso haber escuchado misa nuevamente desde casa aprovechando la transmisión en vivo por televisión que se hizo desde el recinto guadalupano.
En fin… aunque las recomendaciones siguen siendo que no nos confiemos, todo parece indicar que hemos logrado salir adelante.
Gracias a nuestras autoridades por su pronta respuesta y gracias a Dios por no haberlos dejado ni un minuto, pues aunque por ser “políticamente correctos” no lo puedan reconocer en público, seguramente han de haber rezado y confiado en el Altísimo para pedir por la salud del país que dirigen.


