Una de las recomendaciones que las autoridades de salud le han dado a todos los mexicanos dado la contingencia sanitaria que vivimos debido al virus de la influenza AH1N1 (¿quien le pondrá nombre a los virus?), es que tratemos lo más posible de no salir de casa. Debido a esto, mi esposa y yo tomamos la decisión hace un par de días que no saldríamos más que lo estrictamente necesario, sobre todo pensando en la salud de nuestros dos pequeñines.
Lo que para algunos seguramente ha sido una medida exagerada y poco entendible, para nosotros ha representado una enorme oportunidad de convivencia familiar. De todas las actividades que pudiera hacer en mi vida, convivir con mi familia siempre estará en la cima de mis preferencias.
No ha sido sencillo. Quienes tengan hijos no me dejarán mentir cuando les digo que se requiere de enormes dosis de creatividad para mantener la atención y el entusiasmo de un niño durante largos periodos de tiempo. Para el momento en que escribo estas líneas, mi esposa, mis hijos y yo ya hemos bailado, cantado, saltado en la cama, visto un sin fin de películas de Disney, nadado en nuestra alberquita desarmable, leído cuentos, jugado a la pelota, coloreado, armado más de 10 veces el mismo rompecabezas infantil y sobre todo… platicado, platicado y platicado todo el día.
Sin duda alguna quiero que esta contingencia sanitaria concluya lo más pronto posible, pero no voy a negar que una vez que todo esto mejore y podamos volver a nuestras actividades habituales, voy a extrañar volver a pasar 7 días completamente enfocado en mi hermosa familia.
Un gran consejo que escuché en algún congreso sobre la familia: “Para dedicarle tiempo de calidad a tu familia solo hace falta que le dedicas cantidad…”




Hi, cool post. I have been thinking about this issue,so thanks for posting. I will definitely be subscribing to your site. Keep up great writing