Recién leo con emoción que la orden de los Franciscanos, fundada por San Francisco de Asis, cumple 800 años de vida. Esto quiere decir que hace 800 años el entonces Papa Inocencio III aprobó como tal la existencia de esta congregación que tanto bien ha traído al mundo.
¡Que bien…! Conocer una organización que a lo largo de 8 siglos sigue en pie es signo de sus cimientos fuertes.
Sin duda alguna el paso de Francisco de Asis por el mundo fue uno de los momentos de mayor gozo para Dios en el cielo, ya que este santo supo vivir en carne propia el evangelio de Cristo.
Ya quisieran muchas de nuestras organizaciones modernas poder contar que cumplieron 800 años de vida. Cuantas empresas no son creadas y cerradas en menos de uno o dos años dejando no más que un triste recuerdo. Cuantas veces confiamos en instituciones o movimientos de reciente creación que nos estafan y nos dejan varados sin respuestas.
Estos 800 años de la obra Franciscana me renuevan la certeza de que nuestra Iglesia y sus obras están construidas sobre roca firme y no sobre la arena que se lleva el viento del tiempo.



