Jesús para viajeros

23 marzo 2009

“ En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo…”

( Lucas 8, 1-3) 


Dar o no dar… esa es la cuestión

23 marzo 2009

Hace unos días incité a un diálogo académico (no me gusta llamarlo debate) con mis alumnos sobre la conveniencia o no de dar limosna a quienes la piden en la calle.

Por un lado están quienes dicen que no se les debe dar dinero a las persona que extienden la mano en las calles ya que esto no solucionará de raíz el problema de su pobreza y sólo se les incitará a seguir mendigando cuando bien podrían ir a buscar un trabajo. Aunado a esto argumentan que el dinero recibido pocas veces tiene un buen uso y que normalmente acaba convirtiéndose en motivo para tomar y drogarse.

En el otro lado quienes optan por dar la limosna, argumentan que es un acto de generosidad y que ya sabrá Dios que hace la gente con esas monedas que les dan. Comentan que su conciencia les invita a ayudar de poquito en poquito para hacer la diferencia.

¿Mi opinión al respecto? Pues verán…

Es verdad que uno no siempre dispone de dinero para dar en cada esquina y lamentablemente la situación social de nuestro país no ayuda mucho a quienes más lo necesitan. Lo que uno quisiera es que no existiera la pobreza en el mundo, pero para que eso suceda pareciera que aún falta mucho por hacer.

Personalmente yo opto por si dar cada vez que puedo y la razón fundamental de esto no tiene tanto que ver con un intento por acabar con la pobreza en el mundo. De hecho, al igual que los que no dan, opino que unas monedas en las manos de la gente pobre no es la solución real de este mal. Por eso el motivo que me lleva a si dar va más allá…

Yo doy cada vez que puedo por mi… si, por mi. Digamos que no quiero perder la práctica de dar. Si alguien extiende su mano afuera de la ventana de mi coche, se que no voy a poder cambiar radicalmente su situación al entregare unas pocas monedas. Pero practicar mi generosidad si que es un esfuerzo significativo para cambiar el mundo, ya que estoy seguro que algún día cambiándome a mi cambiaré al mundo. Lo que espero es que los resultados de esta acción se muestren cuando el momento de darlo todo llegue a mi puerta.

En pocas palabras, yo opto por si dar para no olvidarme que entregar lo poco me llevará algún día poder a entregar lo mucho.


Encuentro con los que se fueron

23 marzo 2009

Ayer, al asistir a la misa dominical en la Catedral de Cancún, tuve una experiencia peculiar. Al terminar la misa de las 12:00, que es a la que normalmente asisto ya que es oficiada por el mismísimo obispo de la prelatura de Cancún-Chetumal, monseñor Pedro Pablo Elizondo, descubrí que junto a las oficinas de la iglesia había lo que parecía ser un bunquer de concreto de tamaño pequeño con una arquitectura bastante sencilla. Debido a que me percaté que varias personas entraban y salían indistintamente de ese lugar,  me acerqué a ver que había en su interior. 

Resulta que era el espacio que la Catedral había destinado para las criptas, mismas que se encontraban apiladas de manera ordenada en distintas hileras sobre dos pasillos dentro del pequeño recinto. Me acerqué a curiosear un poco a algunas de ellas motivado por la decoración tan interesante y peculiar que muchas presentaban en su exterior. Fotos de los fallecidos, estampitas de santos y de la Virgen, oraciones y meditaciones sobre la muerte, cartas personales, escritos a mano, mensajes de “no te olvidamos” de los familiares hasta cruces pintadas a mano fueron algunas de los elementos que pude observar en varias de las criptas.

Así recorrí varias de ellas hasta que llegué a una que hizo que me detuviera de inmediato: a diferencia de la mayoría de las criptas que mostraban fotos de gente adulta, en el exterior de esta no había nada más que la foto de un bebé sonriente y simpático como suelen ser los pequeños de uno cuantos meses de nacido. Recostado sobre una cama el infante sonreía al tiempo que posaba tiernamente para la cámara… Mi cuerpo se quedó frío por un instante.

¿Acaso tenía esa cripta los restos de un bebe? ¡Cielos, que fuerte! El simple hecho de pensarlo me impactó de sobremanera. Yo soy padre de dos hijos y estar ante los restos de un pequeño que Dios llamó me paralizó por unos segundos. Qué prueba tan fuerte deben de estar pasando actualmente los padres de ese pequeñín. 

La muerte siempre ha sido un tema que me produce grandes meditaciones. No le tengo miedo pero si mucho respeto. En lo personal saber que nuestro tiempo es definido y finito me lleva a apegarme mucho más a mi fe y a lo que verdaderamente importa en este mundo: amar al prójimo.

Al llegar a casa besé a mi esposa (quien no pudo acompañarme a misa ya que está enferma) y a mis dos hijos y le

Dios ayude a quienes pierden a un hijo… en especial a los padres del bebé de esa cripta. Y a quienes tenemos la dicha de seguir en este mundo nos ayude a comprender que la muerte no es algo malo si sabemos encontrarle el sentido en Cristo, quien de hecho la aceptó por nosotros.


Jesús para arquitectos…

20 marzo 2009

 “El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida…”

(Lucas 6, 43-49)



Philosophing

20 marzo 2009

¿Estarás vivo mañana?


Pido la palabra…

20 marzo 2009

Recién me puse a analizar, tras algunos comentarios escuchados,  que muchas de las personas que van a misa tienen especial predilección por asistir a una determinada Iglesia u a otra en base a la preferencia que  tengan por la calidad y amenidad de la homilía (sermón) que el sacerdote hace tras leer el evangelio. Me ha tocado conocer gente que se traslada varios kilómetros desde su casa sólo por escuchar hablar a determinado sacerdote durante su homilía.

Soy un gran convencido del poder de la palabra como medio de evangelización (siguiendo al ejemplo, claro). Los grandes aprendizajes de mi vida los he obtenido mayoritariamente cuando alguien me habló de la manera y la forma adecuada. Para un servidor asistir a una conferencia o a un clase es todo un placer, si la persona que ofrece la ponencia sabe hacer su trabajo.

Esto me lleva recordar que cuando yo era niño una de mis deseos vocacionales era la de ser sacerdote, argumento motivado especialemnte por los 10 o 15  minutos del sermón que tienen los padres  para poder dirigirse al “público” asistente.

Recuerdo que estando en misa me decía a mi mismo…”si yo fuera ese sacerdote aprovecharía al máximo esos 15 minutos de oratoria para cautivar cada domingo la atención de los fieles asistentes, de tal manera que cada semana estuvieran deseosos por volver a escuchar la homilía creativa y original que yo les prepararía…”

 Tomando como consideración la importancia que ya de por sí tiene la misa para quienes buscamos a Dios a través de la eucaristía dominical, no dejo de pensar lo que esos 15 minutos de oratoria representan en el ánimo y percepción de muchos de los fieles. 

Uno de las mejores experiencias que he vivido fue cuando, en un congreso juvenil organizado por la fundación para la promoción de valores Gente Nueva tras escuchar una homilía espectacular de parte del sacerdote en la misa de clausura del evento, todos los asistentes nos paramos a aplaudirle al padre llenos de júbilo y motivación. Aún recuerdo los comentarios de mis compañeros de congreso que decían “¡WOW, Qué manera de transmitir a Cristo…¡”

Termino con un consejo para todos  los sacerdotes del mundo de parte de un aficionado a la oratoria: Hagan de esos 15 minutos de homilía algo expectacular y fascinante  y lograrán que la experiencia de la misa sea todavía más mágica de lo que ya de por sí es. Pensemos: ¿Cómo hablaría Cristo si tuviera la oportunidad de esos 15 minutos de diálogo con sus fieles?


¿Por qué soy católico?

19 marzo 2009

Se dice que en el mundo hay 1,114,000 católicos a lo largo de todo el planeta, lo que convierte al Catolicismo en la religión más difundida. Sin embargo no estoy muy seguro de que todos esos millones de católicos tengan una conciencia clara de porqué dicen que lo son. Por ejemplo, es muy común escuchar en mi país (México) que antes que ser católico se es “guadalupano” (ferviente adorador de la virgen María de Guadalupe), siendo que es justamente María de Guadalupe quien más nos invita a mirar a su hijo a través de su Iglesia y no al revés.

Esta reflexión me lleva querer exponer algunas de las razones por las cuales soy católico:

- Porque tras un esfuerzo de búsqueda espiritual en mi juventud, las doctrinas de la Iglesia Católica son las que me resultaron más convincentes y coherentes con mi búsqueda del bien y la verdad (soy filósofo por naturaleza).

- Porque como en ninguna otra religión el amor al prójimo tiene tanta relevancia y, de hecho, es la parte medular de su doctrina. Para mi esta sencilla palabra “prójimo” representa por mucho una de mis favoritas dentro de todo el acervo de palabras que  creo conocer.

- Porque he sido testigo del testimonio de quienes no solo se dicen católicos de nombre sino que, con su ejemplo, me han mostrado lo que significa verdaderamente seguir a Cristo. En especial cada vez que flaqueo, de inmediato trato de recordar lo que fue el testimonio de la vida y obra de Juan Pablo II y Santa Teresa de Calcuta. ¿Alguien se ha puesto a pensar en la bendición que significó para quienes crecimos en esta época haber podido ver y actuar a estos dos grandes seres humanos?

- Porque letra por letra y versículo por versículo de cada uno de los evangelios me resulta simplemente espléndido dada su riqueza en humanidad. Lo que debería de ser sentido común para el hombre, Cristo vino a decírnoslo una y otra vez hasta el cansancio y hasta la muerte. 

- Porque he tenido la fortuna de conocer gente que se interesó en acercarme al encuentro con Cristo. Profesores, familiares, amigos y hasta gente que no me conoce has fungido como herramientas de Dios para hablarme.

- Porque en mi actividad como docente y expositor me he dado a la tarea de querer conocer a fondo  aquellos temas de los que hablo y entre más profundizo en el conocimiento de mi fe, más me enamoro de ella. Recuerdo en particular alguna vez que se me pidió que prepara una charla acerca del tema del “amor” para algunos jóvenes universitarios, significó para mi un encuentro cautivador con el tema de la caridad y toda su riqueza. (En todas las universidades se debería de enseñar “amorología”)

- Porque me ayuda a encontrarle sentido verdadero a todo lo que me sucede en la vida, incluso lo malo. Parece mentira pero trabajar sobre mi fe al mismo tiempo a significado trabajar sobre mi entendimiento de las cosas. Poder poner tus problemas o alegrías en manos de un amigo experto da mucha tranquilidad.

- Porque Cristo a través de su Iglesia me retan todo el tiempo ( y me motivan a superarme). Ser católico no es fácil, sin embargo es el mismo esfuerzo el que te dignifica día a día. Alguna vez escuche que Dios no llama a los capacitados sino que que Él se encarga de capacitar a los llamados.

-Porque eso de dar la vida por tu fe no es cualquier coas y Jesús y todos los mártires que le siguieron debieron de haber estado muy seguros de sus convicciones para querer morir por dicha causa. Quien muere por alguien es porque de verdad lo amaba. 

Y por último y la más importante de todas las razones: porque una vez que verdaderamente conoces a Cristo no lo puedes dejar más. Cristo y su Iglesia me cautivan y me invitan a admirarles todos los días, aun siendo yo el más imperfecto y sencillo de sus fans.


Ser católico…

18 marzo 2009

Hola. Seguir a Cristo no es fácil, nadie dijo que así lo sería.

Sin embargo alguna vez alguien me dijo “José Luis, la vida no está hecha para ser fácil, pero si para ser hermosa…”.

Así, encontrarse con la fe católica nunca será nada cómodo y ni sencillo (si así resultara, entonces algo no estaría funcionando bien del todo en tu fe)  pero ser católico si será, a mi consideración, el aspecto más hermoso de toda mi vida.

He decidido crear este blog con la única intensión de acercarle al mundo mi día a día en el seguimiento de mi fe Católica, situación que estoy seguro puede ayudar a quienes persiguen la misma causa que yo y que, como seguro ya se habrán dado cuenta, no es una empresa nada fácil pero si la más hermosa de todas.

Es más, tal vez sea la única que verdaderamente vale la pena…


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