Hace unos días incité a un diálogo académico (no me gusta llamarlo debate) con mis alumnos sobre la conveniencia o no de dar limosna a quienes la piden en la calle.
Por un lado están quienes dicen que no se les debe dar dinero a las persona que extienden la mano en las calles ya que esto no solucionará de raíz el problema de su pobreza y sólo se les incitará a seguir mendigando cuando bien podrían ir a buscar un trabajo. Aunado a esto argumentan que el dinero recibido pocas veces tiene un buen uso y que normalmente acaba convirtiéndose en motivo para tomar y drogarse.
En el otro lado quienes optan por dar la limosna, argumentan que es un acto de generosidad y que ya sabrá Dios que hace la gente con esas monedas que les dan. Comentan que su conciencia les invita a ayudar de poquito en poquito para hacer la diferencia.
¿Mi opinión al respecto? Pues verán…
Es verdad que uno no siempre dispone de dinero para dar en cada esquina y lamentablemente la situación social de nuestro país no ayuda mucho a quienes más lo necesitan. Lo que uno quisiera es que no existiera la pobreza en el mundo, pero para que eso suceda pareciera que aún falta mucho por hacer.
Personalmente yo opto por si dar cada vez que puedo y la razón fundamental de esto no tiene tanto que ver con un intento por acabar con la pobreza en el mundo. De hecho, al igual que los que no dan, opino que unas monedas en las manos de la gente pobre no es la solución real de este mal. Por eso el motivo que me lleva a si dar va más allá…
Yo doy cada vez que puedo por mi… si, por mi. Digamos que no quiero perder la práctica de dar. Si alguien extiende su mano afuera de la ventana de mi coche, se que no voy a poder cambiar radicalmente su situación al entregare unas pocas monedas. Pero practicar mi generosidad si que es un esfuerzo significativo para cambiar el mundo, ya que estoy seguro que algún día cambiándome a mi cambiaré al mundo. Lo que espero es que los resultados de esta acción se muestren cuando el momento de darlo todo llegue a mi puerta.
En pocas palabras, yo opto por si dar para no olvidarme que entregar lo poco me llevará algún día poder a entregar lo mucho.




[...] Hace dos años publiqué en este blog mi posición personal sobre el debate de “dar o no dar limosna a las personas en la calle” (Aquí pueden volver a revisar dicha entrada). [...]