Las personas son violentas no las religiones

28 enero 2015

Reza Aslan, un profesor de la Universidad de California es entrevistado en un noticiero de la cadena de televisión CNN.

Su manera de responder a la simple pregunta ¿El Islam promueve la violencia? me parece por demás acertada.

La violencia proviene de las personas no de las religiones.

Una persona que, haciendo uso de un argumento teológico, mutila o mata a otra persona, encuentra la fuente de ese mal en él mimo, no en la religión.

Somos los seres humanos y nuestras barreras emocionales, psicológicas e intelecutales los que nos mostramos impedidos para comprender la verdad de las cosas. Quien intenta cambiar al mundo por la vía de la violencia no está defendiendo una religión, se está defendiendo él mismo y su inseguridad.

El día que la humanidad entienda que la mejor forma de acercarse a una persona es partiendo desde la comprensión y no desde la imposición, el mundo será otro. Y aunque esta publicación tiene como eje central al Islam, los cristianos también estamos obligados a revisar nuestras propias acciones.

Así, coincido con la idea de Reza Aslan cuando argumenta que no existen religiones volentas, solo personas que lo son.


5 razones por las cuales todo director de empresas debería de estudiar la vida y obra de Jesús

27 enero 2015

En el año 2013 la revista Time en su artículo “Who´s the Biggest? The 100 most significat Figures in History” (¿Quién es el más grande? Los 100 pesonajes más influyente de la historia)  nombró a Jesús de Nazareth como el número 1 de la lista (Napoléon fue ubicado en el número 2 por si se lo preguntaban).

Este dato tan solo viene a confirmar la importancia y trascendencia de la figura de Jesús.

Ya sea por motivos religiosos o simplemente históricos, la vida y obra de Jesús es un asunto que siempre merece análisis y estudio profundo.

Ahora bien, si del ámbito empresarial se trata, puedo decir por experiencia personal que el acercamiento al legado de Jesús resulta incluso aun más conveniente.

Los directores de empresas suelen deborar literatura y capacitación en materia de liderazgo y estrategia ¿cierto? Pues que mejor fuente de aprendizaje que la biografía del único hombre que ha sido capaz de dividir la historia en dos y construir una de las organizaciones más trascendentes que la humanidad haya conocido.

Así, me permito compartir cinco razónes por las que creo que todo director de empresas debe de comenzar a estudiar la vida de Jesús.

1) Liderazgo probado. A quienes llamamos líderes les concedemos ese título cuando su legado ha trascendido en el tiempo. Es decir, la verdadera prueba del liderazgo se da precisamente cuando la obra o causa que el líder periguió perdura en la historia (que comienza justo el día después que el líder deja de estar). En mi labor como asesor y consultor de empresas suelo preguntarle a los directores y dueños de las orgazniaciones con quienes trabajo lo siguiente: ¿tu organización está lista para vivir sin ti? La mayoría de las veces las respuestas son negativas. Así, si hay algo que podemos aprender del liderazgo de Jesús es que su obra se hizo más fuerte justo con su partida. Jesús como líder entendió a la perfección que lo más importante no era su presencia, sino su misión.

2) Por razones personales. Cientos de Directores de empresas pasan horas dedicadas a elaborar estrategias y planes para hacer crecer sus organizaciones, pero son claramente escasas las horas que dedican en el día para velar por su propio desarrollo personal. Y cuando me refiero al termino “personal” no solo estoy refiriéndome al temá físico o intelectual, sino en realidad a todo el asunto humano, es decir hombre y mujer en toda su escencia. Estudiar a Jesús nos humaniza, es decir nos hace mejores personas. Si como director de empresas solo puedes alegrarte por tus méritos y resultados profesionales pero no por los personales, más vale que le heches un ojo a las enseñazas de Jesús y su Iglesia.

3) Resultados. Esta palabra es música en los oídos de todo director de empresas. Pues bien, si hay algo que admiro de Jesús es su capacidad de dar resultados. Veámoslo así, Misión: Salvar al mundo y transformar la historia, Recursos: cero (sal a buscarlos tú mismo) Tiempo: 2 tal vez tres años máximo. Bien ¿Por donde empezar? Si tomamos como ejemplo a los emprendedores actuales, probablemente comenzarían reuniéndose a elaborar un “Business Plan” para tratar de concluir con una estrategia bien definidia. Algún otro director optaría por salir a recaudar inversiones para su proyecto de salvació y tal vez otro comenzaría por hacer primero un estudio de mercado para conocer a quien hay que salvar. ¿Más qué hizo Jesús? ¡Se retiró al desierto a meditar y ayunar durante 40 días y 40 noches! Quienes hemos estudiado su vida, sabemos que este evento tan íntimo en su vida fue clave en la historia de la salvación ¿Por qué? Jesús sabía que un líder primero se domina a sí mismo.

4) Por el factor humano. Un director tiene esencialmente como responsabiliad dos tareas: tomar decisiones y gobernar personas. Para llevar a cabo la primera casi todos los líderes de organizaciones se suelen sentir relativamente bien capacitados (por eso los suelen hacer directores), pero para realizar la segunda la mayoría argumenta intentar hacer lo que puede más no con los mejores resultados. Si hay algo que podemos aprender de Jesús es lo que yo suelo llamar “projimología” es decir, el arte de entender, actuar y construir algo en el mundo de la mano de un prójimo. Y aquí el amor termina siendo un elemento relevante, más si crees que amar a alguien significa llevarle flores y hablar bonito estás muy equivocado. El amor verdadero es lo que, de hecho, mueve el factor humano en toda organización y Jesús es al maestro y artista del amor por excelencia.

5) Por que todo llega a su fin. Decía un profesor que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. El principal error que suelo encontrar en los directores de empresa es que se llegan a creer la idea de que el cargo que tienen es para siempre. Cientos de veces he visto cómo, una vez que una persona llega a ser el máximo responsable de una organización, una extraña y engañoza sensación de inmortalidad les invade la cabeza. Y nada más peligros para la empresa y para su persona que esa sensación. Contrario a esto, Jesús es la imagen encarnada de la humildad, esa grandiosa y verdadera virtud que Carlos Llano Cifuentes en su libro “Humildad y liderazgo” arguía como el imperativo número uno de cualquier director. Así, acercarse a la vida y obra de Jesús termina siendo importante pues el director de empresas, como cualquier otro profesional, antes que ser director es hombre y como tal tiene límites de tiempo (en su cargo y en su persona). En este sentido, nadie como Jesús nos puede ayudar a entender, aceptar y preparar nuestra persona para el día en que esos límites lleguen.


¿la Iglesia debe cambiar?

21 enero 2015

“Nosotros realmente no queremos una religión que tenga razón cuando nosotros tenemos razón. Lo que nosotros queremos es una religión que tenga razón cuando nosotros estamos equivocados… “

Gilbert Keith Chesterton

Si algo provoca mi fe en la Iglesia Católica es seguridad.

Pedirle a la Igleisa que cambie solo por que nosotros queremos cambiar es querer no entender su verdadero valor.

Los católicos, en tiempos de crisis, tenemos en nuestra Iglesia un refugio al cual acudir. Un centro que nos recuerda lo crucial, lo relevante, lo trascendente y lo inmutable.

Somos los hombre los que debemos de adecuarnos a la verdad, no viceversa. De hecho pretender lo primero me parece paradjójico, pues la verdad siemrpe termina sobreponiéndose por su caracter de realidad.

Cuando un niño sufre por un incidente acude a su padre en busca de consuelo, más que pasaría si el padre le recibiera dicienéndole: “Hijo mío, no se como ayudarte pues yo mismo no se por donde debo ir”. Pobre infante ¿que le queda? Sú máxima seguridad se le está desmoronando. Sin la segurirda de si padre, su dolor solo encuentra lugar en él mismo y, como es inmaduro, le hará perderse.

Ahora bien, si el hijo encuentra que su padre más bien le dice: “No te preocupes, ven conmigo yo se exactamente cómo debemos actuar” el sentimineto y el resultado se vuelve mucho más favorable. El niño encuentra consuelo y seguridad. Su padre le acompaña y le lleva en el camino del entendimiento. No le quita necesiaramente el dolor, pero el pequeño está seguro que de la mano de su progenitor algo bueno sucederá. Se siente tranquilo.

Así, la Iglesia es valiosa precisamente por que tiene tradición, historia y solidez de pasado (Sabe que hacer).

Los modernos no debemos tener miedo de mirar a los antiguos. Los jóvenes debemos aprender a refugiarnos más seguido en los viejos. Estos peuden ser duros, áperos y hasta hostiles, pero eso no quita que tengan sabiduría, de esa que solo se alcanza con el pasar del tiempo.

Yo no le pido a la Igleisa que cambie. Al contrario, le pido que refuerce su madurez, que nos hable más de ella y su tradición, que nos recuerde todo el pasado y que nos enseñe utilizando toda su experiencia de humanidad.

– – – –

“No hay ningún otro caso de una continua institución inteligente que haya estado pensando sobre pensar durante dos mil años. Su experiencia naturalmente cubre casi todas las experiencias, y especialmente casi todos los errores. El resultado es un mapa en el que todos los callejones ciegos y malos caminos están claramente marcados, todos los caminos que han demostrado no valer la pena por la mejor de las evidencias; la evidencia de aquellos que los han recorrido” Gilbert Keith Chesterton


Vocación

16 diciembre 2014

De la encuesta que recién les he pedido que me ayudaran a contestar detecto una clara preferencia por el tema del discernimiento vocacional.

Para aquellos lectores que me han bendecido con su preferencia desde los inicios de este blog, habrán notado cuan importante es también para mi este tópico.

En varias publicaciones anteriores he hablado sobre vocación pues lo considero algo por demás trascendental.

El fenómeno vocacional me ha cautivado tanto que incluso es lo que le da sentido a mi actual labor como asesor profesional.

Desde hace más de 10 años trabajo asesorando jóvenes ayudándoles a discernir su vocación particular de cara a que esto les sirva como guía para poder, posteriormente, tomar decisiones profesionales y personales de gran relevancia (elegir una carrera por ejemplo)

Yo mismo sufrí durante varios años de mi vida las consecuencias de no haberme dado la oportunidad de discernir mi verdadera vocación cuando era adolescente. Divagué por mucho tiempo tratando de encontrar distintas actividades profesionales que le dieran sentido a mi vida más ninguna me ofrecía lo que yo necesitaba.

Fue hasta que, haciendo una pausa en el camino, me di a la tarea de tratar de encontrar primero mi vocación antes de seguir intentando buscar posibles respuestas. Y fue así que di con mi vocación personal de formador.

Yo soy formador por naturaleza. Mi vocación es transmitir y enseñar lo que sea.

¿Cual es la voluntad de Dios en mi vida? La formación de personas claramente está en uno de los primeros lugares.

Este descubrimiento vocacional es lo que le ha dado sentido a toda mi vida a partir de entonces. Fue gracias al resultado de este ejercicio de discernimiento que decidí abrir este blog para enseñar sobre mi fe. También fue mi descubrimiento vocacional lo que me ha llevado a dedicarme a temas de docencia en distintas instituciones educativas. De igual forma, fue el seguimiento de mi vocación la que me llevó a ocupar puestos directivos en una universidad de prestigio en mi país. En fin, todo un mundo de posibilidades gracias a que me permití escuchar el llamado de Dios en mi vida.

Y es que así es. Hoy estoy convencido que la voz de Dios en cada uno de nosotros se puede escuchar a través de la vocación y ayudar a las personas a escuchar dicha voz es, sin lugar a dudas, una de las más altas y nobles labores educativas.

Ya a la fecha he acumulado cerca de 500 horas de asesorías de jóvenes en esta materia y sigo sintiéndome fascinado de cada uno de los resultados que se logran cuando un adolescente se permite escuchar la voz del Creador a través de su vocación.

Vocación es una palabra que me encanta y me da un enorme gusto que también les fascine a ustedes.

Así que prometo escribir más al respecto en posteriores publicaciones.


Encuesta

8 diciembre 2014

Estimados Lectores.

Estoy realizando una pequeña encuesta para tratar de definir temas sobre los cuales habré de escribir en el futuro y me encantaría poder conocer su opinión al respecto.

Para hacerlo he desarrollado un pequeño cuestionario que podrán ayudarme a contestar en el siguiente link.

Encuesta Diario de un Católico

No les tomará más de 3 minutos responder y a mi me servirá enormidades contar con su colaboración.

De antemano muchas gracias a quienes puedan tomarse el tiempo de llevar a cabo esta pequeña acción.

¡Que Dios les bendiga!

 


Ser sacerdote hoy

19 noviembre 2014

Platicando con un amigo sacerdote me hacía el siguiente comentario:

“José Luis, ser sacerdote en la actualidad es mucho más difícil que lo que era serlo hace un par de décadas”

Este comentario me lo hacía con una expresión de cierta aflicción reflejada en su rostro.

“Antes la profesión e imagen sacerdotal era muy respetada y hoy ya no lo es tanto” me seguía comentando.

Este diálogo entre mi amigo y yo se había dado en un contexto de diálogo sobre lo mucho que había resultado afectado el sacerdocio por los pecados graves de unos cuantos miembros de esta comunidad eclesial.

Personalmente esta situación me duele, y mucho.

Para mi la figura sacerdotal siempre ha resultado de gran admiración y respeto. A la fecha no puedo sino hablar usando el término “usted” (expresión de gran solemnidad en México) a toda persona que ha decidido atender generosamente al llamado de la entrega total a Dios y a su Iglesia a través de la vocación al sacerdocio. Para mi un sacerdote es la representación viva de la Iglesia en sí misma  y cualquier afectación que le acontezca a uno de ellos la siento como si hubiera sido a toda nuestra comunidad universal.

En efecto, ser sacerdote hoy es mucho más difícil que serlo en el pasado, pero también percibo que es una época en la que la perseverancia será puesta a prueba y, con esto, muchas bendiciones están por venir.

Hoy más que nunca nuestros sacerdotes están cargando cruces muy pesadas y dolorosas, y por eso es momento de orar y pedir al Señor por ellos, para que les de fuerzas especiales para ser ejemplo de santidad.

Amigos sacerdotes… ¡No están solos, rezamos por ustedes!


Las crisis personales

7 noviembre 2014

Charlando con un grupo de jóvenes al que estoy asesorando en materia humana me atreví a hacerles la siguiente afirmación:

“Jóvenes, si algo les puedo prometer que sucederá en sus vidas es que, de manera inevitable, tendrán una o varias crisis personales”

Con el rostro lleno de duda por la dureza de  mi afirmación, uno de ellos me contestó:

“José Luis ¿pero que no se supone que tú nos ayudarás a evitar esas crisis con tu asesoría?”

- Desde luego que no – le contesté de regreso - Cuando mucho lo que yo puedo por ustedes es fortalecerlos humana y espiritualmente para que puedan sobreponerse a ellas cuando estas sucedan-

Todos, absolutamente todos, estamos destinados a enfrentar crisis personales. Es naturaleza humana que esto así suceda. Quien diga que jamás le ha acontecido en su vida alguna situación adversa deberá de revisar bien su pasado o, estar sumamente atento a su futuro.

De la misma manera como se lo expuse a aquellos jóvenes, el objetivo de las crisis no es evitarlas (no siempre tenemos el control para hacerlo) sino más bien saberlas enfrentar.

En lo personal he tenido muchas de ellas (incluso las he compartido en este mismo blog).

Problemas laborales, personales, familiares y hasta espirituales, todas me han sucedido. Sin embargo, aún así aquí estoy, escribiendo y dialogando con ustedes. Las crisis pasaron y yo seguí adelante. Otras nuevas vendrán y seguro pasará lo mismo.

Pero existe un punto que quiero resaltar en particular sobre las crisis personales y tiene que ver con cuatro riquezas espirituales que surgen en nuestro interior si somos capaces de aprovechar las eventualidades.

Cuando una crisis se nos viene a nuestras vidas, lo primero que hacemos es dejar a un lado las trivialidades y nos comenzamos a enfocar en los elementos más importantes que nos pueden ayudar a resolver dicha situación (primer riqueza: se desarrolla nuestra capacidad de discernir).

Segundo, las crisis provocan que nos acerquemos a la gente a pedir ayuda (segunda riqueza: se nos reduce la soberbia)

Tercero, cuando tenemos un problema que nos hace caer, necesitamos encontrar fuerzas especiales para levantarnos. Dichas fortalezas no surgirían bajo otras circunstancias menos caóticas (tercer riqueza: nos volvemos más fuertes).

Por último, a pesar de que en las crisis solemos renegar y enojarnos con Dios, cuando estas pasan (y siempre pasan) terminamos regresando a Dios con nuevos ojos, con mucha mayor gratitud. (cuarta riqueza: crece nuestro entendimiento del actuar de Dios).

Por eso decimos que las crisis son bendiciones de Dios, pues aunque representan momentos de mucha dificultad, también implican grandes oportunidades para crecer y hacernos de riquezas espirituales muy importantes.

Si, lo se, vivir momentos de dificultad es algo que no se desea en sí mismo, pero como ya mencioné al principio, es irracional pretender que nuestra vida esté exenta de toda dificultad.

Es más, me atrevo a decir que los padres de familia que educan a sus hijos evitándoles a toda costa el sufrimiento y las pequeñas debacles personales, en realidad les están dañando profundamente. Como ya se puede ver ahora, con esta actitud sobreprotectora se les está evitando a los niños acceder a las riquezas espirituales que solo acontecen en los momentos de dificultad.

 

Así, lo único que si podemos hacer es adquirir fortalezas para estar preparados cuando Dios permita que las crisis nos encuentren como parte de su plan perfecto.


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