Ser papá

30 octubre 2014

Ponerle acento a la última “á” del título de este post es relevante.  Y es que hoy no voy a hablar del Papa (Francisco) sino más bien del arte de ser  papá (padre de familia).

Navegando por internet para tratar de encontrar algo de información sobre el asunto de la paternidad me percato que es poco lo que se dice sobre esta materia.

Existen cientos de blogs y sitios que nos refieren al significado de ser mamá con tips, consejos y hasta comunidades de apoyo, pero si uno busca algo similar en ámbito de la paternidad, los resultados apenas y se referirán a unos cuantos artículos o publicaciones aisladas.

Como hombre y padre de tres hijos en ocasiones siento que esta tarea resulta en un autentico ejercicio para el propio temple personal. Caso contrario a lo que sucede con las mujeres en quienes parecería que la maternidad es un asunto por demás natural.

Mi esposa, por ejemplo, me cuenta que desde que tenía tres años de edad ya soñaba con llegar a ser mamá y además jugaba a practicar esta actividad con sus muñecas y amigas. Cuando nació nuestra primer hija, el mismo pediatra al que acudimos para que le hiciera su primer revisión de salud, le hizo el comentario a mi mujer que por la forma tan rápida y excelente en que cambiaba los pañales y la facilidad para lograr algunas actividades con nuestra bebe (como aprender a darle de comer por primera vez) no pareciera que fuera una mamá primeriza. Juraría que la primer palabra que aprendió a decir mi esposa fue justamente “mamá”, pero esto obedeciendo al deseo de querer serlo desde temprana edad.

Sin embargo en mi caso, la paternidad jamás fue un tema prioritario durante mi niñez ni mucho menos en mi juventud. El primer momento en que empecé a asumir este asunto como una nueva disciplina en mi vida fue el día que me enteré que lo iba a ser cuando concluyera una periodo de nueve meses.

Aceptémoslo, ser papá no es actividad fácil. Tampoco podemos pretender que el mundo se vuelque a enseñarnos a serlo (¿Se pueden imaginar una “Expo Papá”?). Pero eso no le resta grandiosidad ni hermosura a la misma. La posibilidad de ser papá es el regalo más grande de Dios hacia los hombres.

Los hombres, dejando todo nuestro orgullo a un costado, deberíamos comenzar por aceptar que la paternidad es, por mucho, uno de los ámbitos donde más hemos de aprender y recibir más consejo. Yo, como mentor juvenil, he asesorado a cientos de jóvenes a lo largo de mi vida y siempre encuentro que la figura paterna termina teniendo muchas implicaciones en la manera como los hijos entienden la realidad.

En este sentido, me parece que nuestra Iglesia es un buen lugar para aprender.

Dios, como la figura paterna por excelencia, es el mejor referente de lo que debemos de hacer los hombres para aspirar al buen desarrollo de nuestra misión patriarcal. Estudiar la relación de Dios con los hombres es estudiar el origen de la paternidad misma.

Un buen padre es quien trabaja (en toda la extensión de la palabra) por entregarle al mundo futuros buenos padres. Por lo menos así entiendo yo mi misión paternal: hacer que  mi hijo varón sea un buen padre en el futuro y que mis hijas mujeres sean buenas madres.

Una buena paternidad, dará como resultado una gran autoestima en nuestro hijos. Una mala paternidad provocará la imagen opuesta.

No soy psicólogo ni psiquiatra, pero si soy hijo y ahora soy padre y con eso me basta para darme cuenta que la paternidad es, definitivamente, la relación que más construye el futuro de una nación.

 


Creer en ti

1 octubre 2014

Hoy, una simple pero muy breve reflexión.

“Creer en ti, es creer en Dios. Creer en Dios es creer en ti. 

Dios no se equivoca, Dios te hizo así, tal cual eres.

No eres un error de Dios, al contrario, eres lo más grande y perfecto de su creación.

Tan solo basta que te permitas verlo y aceptarlo.

Ojalá todos nos pudiéramos ver como Dios mismo nos ve.”

 


Entrevista del Papa Francisco con Henrique Cymerman

30 julio 2014

Mi madre me ha recomendado que viera esta entrevista del Papa Francisco con el periodista Henrique Cymerman y así lo he hecho.

Es una entrevista maravillosa, llena de la riqueza personal del Papa Francisco. En ella observo no solo sabiduría en cada una de las respuestas de nuestro líder al periodista judío, sino también quedo fascinado por el tono sereno de su voz al responder a cada cuestionamiento. Habla y encanta.

Un dato:

Henrique Cymerman fue el periodista que ofreció al Papa Francisco la idea de acudir a Tierra Santa, viaje que se convirtió en un hito en la historia por la oportunidad que se dio para el reencuentro de los líderes de las tres grandes religiones.

Igualmente se dice que Cymerman fue el responsable de provocar el encuentro de oración entre los tres líderes que se tuvo en el Vaticano días después. De hecho, durante la entrevista el Papa Francisco le menciona reiteradamente su reconocimiento y agradecimiento por haber participado de esta forma.

Vean la entrevista completa, en verdad no tiene desperdicio.


El Papa da consejos a los matrimonios

10 julio 2014

Recientemente el Papa Francisco habló del matrimonio (uno de mis temas favoritos).

La verdad es que sus palabras son por demás ricas en contenido y claridad, cuestión que ya es a todas luces una particularidad muy suya a la hora de expresarse.

Me atrevo a copiar tal cual el texto de sus consejos. Recomiendo que sean leídos por todos aquellos que, al igual que un servidor, estén convencidos que el matrimonio es, sin lugar a dudas, la célula más importante de la sociedad.

Esto dijo el Papa Francisco:

1.- El matrimonio se construye juntos.

“El amor es una relación , entonces es una realidad que crece, y podemos incluso decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se construye juntos, no solos. Construir significa aquí favorecer y ayudar el crecimiento. Queridos novios, vosotros os estáis preparando para crecer juntos, construir esta casa, vivir juntos para siempre. No queréis fundarla en la arena de los sentimientos que van y vienen, sino en la roca del amor auténtico, el amor que viene de Dios. La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa, que sea espacio de afecto, de ayuda, de esperanza, de apoyo. Como el amor de Dios es estable y para siempre, así también el amor que construye la familia queremos que sea estable y para siempre. Por favor, no debemos dejarnos vencer por la «cultura de lo provisional». Esta cultura que hoy nos invade a todos, esta cultura de lo provisional. ¡Esto no funciona!».

2. Cómo perder el miedo al «para siempre»: una cuestión de calidad

«[…] ¿cómo se cura este miedo del «para siempre»? Se cura día a día, encomendándose al Señor Jesús en una vida que se convierte en un camino espiritual cotidiano, construido por pasos, pasos pequeños, pasos de crecimiento común, construido con el compromiso de llegar a ser mujeres y hombres maduros en la fe. Porque, queridos novios, el «para siempre» no es sólo una cuestión de duración. Un matrimonio no se realiza sólo si dura, sino que es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos. Me viene a la mente el milagro de la multiplicación de los panes: también para vosotros el Señor puede multiplicar vuestro amor y donarlo a vosotros fresco y bueno cada día. ¡Tiene una reserva infinita de ese amor! Él os dona el amor que está en la base de vuestra unión y cada día lo renueva, lo refuerza. Y lo hace aún más grande cuando la familia crece con los hijos».

3. La oración que deben rezar los novios y de los esposos

«En este camino es importante y necesaria la oración, siempre. Él para ella, ella para él y los dos juntos. Pedid a Jesús que multiplique vuestro amor. En la oración del Padrenuestro decimos: «Danos hoy nuestro pan de cada día». Los esposos pueden aprender a rezar también así: «Señor, danos hoy nuestro amor de cada día», porque el amor cotidiano de los esposos es el pan, el verdadero pan del alma, el que les sostiene para seguir adelante. Y la oración: ¿podemos ensayar para saber si sabemos recitarla? «Señor, danos hoy nuestro amor de cada día». […] Ésta es la oración de los novios y de los esposos. ¡Enséñanos a amarnos, a querernos! Cuanto más os encomendéis a Él, tanto más vuestro amor será «para siempre», capaz de renovarse, y vencerá toda dificultad».

4. Aprender a pedir permiso

«”¿Puedo, permiso?”. Es la petición gentil de poder entrar en la vida de otro con respeto y atención. Es necesario aprender a preguntar: ¿puedo hacer esto? ¿Te gusta si hacemos así, si tomamos esta iniciativa, si educamos así a los hijos? ¿Quieres que salgamos esta noche?… En definitiva, pedir permiso significa saber entrar con cortesía en la vida de los demás. Pero escuchad bien esto: saber entrar con cortesía en la vida de los demás. Y no es fácil, no es fácil. A veces, en cambio, se usan maneras un poco pesadas, como ciertas botas de montaña. El amor auténtico no se impone con dureza y agresividad. En las Florecillas de san Francisco se encuentra esta expresión: «Has de saber, hermano carísimo, que la cortesía es una de las propiedades de Dios… la cortesía es hermana de la caridad, que extingue el odio y fomenta el amor» (Cap. 37). Sí, la cortesía conserva el amor. Y hoy en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hay necesidad de mucha más cortesía. Y esto puede comenzar en casa».

5. Aprender a decir gracias

«”Gracias”. Parece fácil pronunciar esta palabra, pero sabemos que no es así. ¡Pero es importante! La enseñamos a los niños, pero después la olvidamos. La gratitud es un sentimiento importante: ¿recordáis el Evangelio de Lucas? Una anciana, una vez, me decía en Buenos Aires: «la gratitud es una flor que crece en tierra noble». Es necesaria la nobleza del alma para que crezca esta flor. ¿Recordáis el Evangelio de Lucas? Jesús cura a diez enfermos de lepra y sólo uno regresa a decir gracias a Jesús. Y el Señor dice: y los otros nueve, ¿dónde están? Esto es válido también para nosotros: ¿sabemos agradecer? En vuestra relación, y mañana en la vida matrimonial, es importante tener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios, y a los dones de Dios se dice ¡gracias!, siempre se da gracias. Y con esta actitud interior decirse gracias mutuamente, por cada cosa. No es una palabra gentil que se usa con los desconocidos, para ser educados. Es necesario saber decirse gracias, para seguir adelante bien y juntos en la vida matrimonial.

6. Aprender a pedir perdón

«En la vida cometemos muchos errores, muchas equivocaciones. Los cometemos todos. Pero tal vez aquí hay alguien que jamás cometió un error. Levante la mano si hay alguien allí, una persona que jamás cometió un error. Todos cometemos errores. ¡Todos! Tal vez no hay un día en el que no cometemos algún error. La Biblia dice que el más justo peca siete veces al día. Y así cometemos errores… He aquí entonces la necesidad de usar esta sencilla palabra: «perdón». En general, cada uno de nosotros es propenso a acusar al otro y a justificarse a sí mismo. Esto comenzó con nuestro padre Adán, cuando Dios le preguntó: «Adán ¿tú has comido de aquel fruto? ». «¿Yo? ¡No! Es ella quien me lo dio». Acusar al otro para no decir «disculpa », «perdón». Es una historia antigua. Es un instinto que está en el origen de muchos desastres. Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir perdón. «Perdona si hoy levanté la voz»; «perdona si pasé sin saludar»; «perdona si llegué tarde», «si esta semana estuve muy silencioso», «si hablé demasiado sin nunca escuchar»; «perdona si me olvidé»; «perdona, estaba enfadado y me la tomé contigo». Podemos decir muchos «perdón» al día. También así crece una familia cristiana. Todos sabemos que no existe la familia perfecta, y tampoco el marido perfecto, o la esposa perfecta. No hablemos de la suegra perfecta… Existimos nosotros, pecadores. Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: no acabar jamás una jornada sin pedirse perdón, sin que la paz vuelva a nuestra casa, a nuestra familia. Es habitual reñir entre esposos, porque siempre hay algo, hemos reñido. Tal vez os habéis enfadado, tal vez voló un plato, pero por favor recordad esto: no terminar jamás una jornada sin hacer las paces. ¡Jamás, jamás, jamás! Esto es un secreto, un secreto para conservar el amor y para hacer las paces. No es necesario hacer un bello discurso. A veces un gesto así y… se crea la paz. Jamás acabar… porque si tú terminas el día sin hacer las paces, lo que tienes dentro, al día siguiente está frío y duro y es más difícil hacer las paces. Recordad bien: ¡no terminar jamás el día sin hacer las paces! Si aprendemos a pedirnos perdón y a perdonarnos mutuamente, el matrimonio durará, irá adelante. Cuando vienen a las audiencias o a misa aquí a Santa Marta los esposos ancianos que celebran el 50° aniversario, les pregunto: «¿Quién soportó a quién?» ¡Es hermoso esto! Todos se miran, me miran, y me dicen: «¡Los dos!» Y esto es hermoso. Esto es un hermoso testimonio».

7. Ver el matrimonio como una fiesta

«[…] el matrimonio es una fiesta, una fiesta cristiana, no una fiesta mundana. El motivo más profundo de la alegría de ese día nos lo indica el Evangelio de Juan: ¿recordáis el milagro de las bodas de Caná? A un cierto punto faltó el vino y la fiesta parecía arruinada. Imaginad que termina la fiesta bebiendo té. No, no funciona. Sin vino no hay fiesta. Por sugerencia de María, en ese momento Jesús se revela por primera vez y hace un signo: transforma el agua en vino y, haciendo así, salva la fiesta de bodas. Lo que sucedió en Caná hace dos mil años, sucede en realidad en cada fiesta de bodas: lo que hará pleno y profundamente auténtico vuestro matrimonio será la presencia del Señor que se revela y dona su gracia. Es su presencia la que ofrece el «vino bueno», es Él el secreto de la alegría plena, la que calienta verdaderamente el corazón. Es la presencia de Jesús en esa fiesta. Que sea una hermosa fiesta, pero con Jesús. No con el espíritu del mundo, ¡no! Esto se percibe, cuando el Señor está allí».

8. Las bodas deben ser sobrias

«[…] que vuestro matrimonio sea sobrio y ponga de relieve lo que es verdaderamente importante. Algunos están más preocupados por los signos exteriores, por el banquete, las fotos, los vestidos y las flores… Son cosas importantes en una fiesta, pero sólo si son capaces de indicar el verdadero motivo de vuestra alegría: la bendición del Señor sobre vuestro amor. Haced lo posible para que, como el vino de Caná, los signos exteriores de vuestra fiesta revelen la presencia del Señor y os recuerden a vosotros y a todos los presentes el origen y el motivo de vuestra alegría».

9. El matrimonio supone un trabajo de los dos

«El matrimonio es también un trabajo de todos los días, podría decir un trabajo artesanal, un trabajo de orfebrería, porque el marido tiene la tarea de hacer más mujer a su esposa y la esposa tiene la tarea de hacer más hombre a su marido. Crecer también en humanidad, como hombre y como mujer. Y esto se hace entre vosotros. Esto se llama crecer juntos. Esto no viene del aire. El Señor lo bendice, pero viene de vuestras manos, de vuestras actitudes, del modo de vivir, del modo de amaros. ¡Hacernos crecer! Siempre hacer lo posible para que el otro crezca. Trabajar por ello. Y así, no lo sé, pienso en ti que un día irás por las calles de tu pueblo y la gente dirá: «Mira aquella hermosa mujer, ¡qué fuerte!…». «Con el marido que tiene, se comprende». Y también a ti: «Mira aquél, cómo es». «Con la esposa que tiene, se comprende». Es esto, llegar a esto: hacernos crecer juntos, el uno al otro. Y los hijos tendrán esta herencia de haber tenido un papá y una mamá que crecieron juntos, haciéndose —el uno al otro— más hombre y más mujer».


Acercarse primero, conocer después.

12 junio 2014

Es muy interesante darse cuenta que una de las complejidades que exige la realidad espiritual se deriva del método que se ha de usar para descubrir verdades en ella.

Lo sobrenatural, al ser superior a lo natural, exige un acercamiento distinto del que utilizaríamos para investigar otras realidades.

Así, quienes quieren encontrar respuestas en el ámbito espiritual, como por ejemplo descubrir argumentos sobre la existenncia de Dios o entender la acción del espíritu santo en el alma, requieren seguir un cierto orden metodológico para comenzar a obtener respuestas.

Este orden es el siguiente:

1) Primero cercanía.

2) Segundo respuestas.

Esto quiere decir que las realidades del ámbito espiritual solo se revelan a quienes se acercan primero a ellas y no viceversa.

Es por esto que Dios pide tener fe primero para comenzar a descubrir después.

Las personas que arguentan “No me acercaré a Dios hasta que este no me de respuestas primero” están confundiendo el orden en que se debe de dialogar con Él. Primero es el acto de fe y luego las respuestas de la razón.

Por eso es común que las respuesta de Dios se revelen primero a quienes están cerca de Él en el entendido que, por orden de método, primero hay que estar cerca (aunque no tengamos razones lógicas para hacerlo) y solo después, se empiezan a obtener respuestas.

Esta alteración del orden metodológico para interactuar con las realidadaes espirituales es lo que pone un bloqueo a muchas personas que, argumentando que al no encontrar pruebas para creer en Dios, no tienen que por que acercarse a Él, siendo que es justamente el no acercamiento a Dios lo que les impide obtener respuestas.

Mas absurdo les parece a los ateos como muchos creyentes, sin poder explicar su fe con grandes argumentos lógicos o teológicamente elaborados , dicen que “simplemente creen” o  “No te puedo explicar por qué (todavía), pero creo que existe Dios”

Argumentos como estos tienen sentido cuando se sabe que Dios se revela primero por proximidad y luego por la razón. Esto quiere decir que es posible dar certeza de la existnecia de alguien por que lo sentimos cerca aunque no lo tengamos revelado en la razón.

Es triste decirlo así, pero en este mismo orden de ideas, una manera segura de NO obtener respuesta de Dios es mantenerse alejado de Él.

El conocimiento por proximidad es muy común, de hecho es la manera como un bebe aprender a identificar que su mamá ha llegado al cuarto y entonces deja de llorar, o en sentido contrario, como un padre presiente, sin necesidad de ver, que su hijo se ha alejado demasiado de una zona segura de juego y entonces interrumpe toda su actividad para ir a buscarlo.

El conocimiento por fe (necesario para entender a Dios) es como el aroma perfumado y dulce de una flor, el cual nos revela la existencia de la misma al momento mismo de acercarnos a una zona de rosales. Si nos acercamos más hacia la fuente, no solo el aroma se revelará con mayor intensidad, sino también la flor misma de la que proviene este perfume así como sus colores esplendororosos.

Por eso en materia espiritual, cercanía primero, conocimiento después.


Las cinco vías Tomistas para demostrar la existencia de Dios

11 junio 2014

Algunos lectores de Diario de un Católico me han pedido mi explicación sobre las cinco vías que Santo Tomás de Aquino formuló para poder demostrar la existencia de Dios.

Ya en publicaciones anteriores he dicho que para mi estas vías son lo suficientemente claras como para poder tener argumentos lógicos y razonables de que la existencia de Dios es, de hecho, necesaria (no solo posible)

Lo maravilloso de los argumentos de Santo Tomás, es que tienen como base argumentativa nuestra experiencia evidente de fenómenos reales comprobables en cualquier momento.

Veamos si logro hacer honor a lo que Santo Tomás trabajó hace 800 años y que sigue siendo el punto de referencia de teólogos y pensadores de todas las corrientes teológicas.

Primera Via: Movimiento.

Todo lo que vemos en la naturaleza es movido por algo más. La arena de la playa es llevada a la orilla por las corrientes de agua de mar, el mar a su vez es movido por el viento, el viento es movido por los cambios de presión atmosférica, los cambios de presión atmósferica son ocasionados por las distintas temperaturas de la tierra, y así, podemos seguir de manera lineal explicando que cualquier movimiento en el universo es provocado por causa de algo más. Sin embargo, en algún momento habremos de llegar a un punto en donde encontraremos que algún movimiento tiene como causa algo que ya no tiene como causa otra anterior (¿Que dió origen al Big Bang?) Si esto es así, habremos de reconocer que se hace necesario contar con un primer motor que no dependa de otro ente, ese primer motor solo puede ser Dios.

Segunda Vía: Causas Eficientes.

Todo lo que vemos es causado por algo más. La computadora en que trabajo fue construida con ciertos componentes plásticos y metálicos los que a su vez son creados al fusionar elementos naturales, los cuales provienen del subsuelo, el cual es producto de la sedimentación de la tierra a lo largo de la historia, el cual es provocado por la acumulación de particulas, y así, seguiremos afirmando que todo tiene como causa algo anterior, hasta que en cierto punto nos habremos de econtrar con que existe algún elemento (¿Primer partícula, átomo, energía, idea?) que ya no tuvo como causa a algo anterior. Esa causa primera de la que se desprende todo lo demás, es Dios.

Tercera Vía: Ser necesario

Muy de la mano de la vía anterior, podemos observar que todos los seres del universo fueron creados por algo anterior a ellos. Algo que no existe no puede, de la nada, comenzar a existir espontáneamente. Todo lo que actualmente es, lo es por que algo lo creó. La autogeneración espontánea es imposible a menos que exista un ser cuyo origen solo pueda encontrarse en Él mismo. Se pude decir que antes de este ser nada hubo y después de este ser se explica todo lo que ha existido, existe y existirá.  Dicho primer ser necesario es Dios.

Cuarta Vía: Grados de perfección.

Si tomamos un producto, supongamos un libro, y lo trabajamos para que su contenido y publicación física sea mejor que la última edición (le mejoramos la portada, lo imprimimos con un mejor papel, le corregimos errores) seguramente habrá de resultar en un producto mejor que la versión anterior. Ahora imaginemos que unos años después volvemos a tomar el mismo libro y una vez más revisamos su contenido y su edición y logramos que esta nueva versión sea todavía mejor que la anterior, podremos decir que hemos elevado el grado de perfección del libro aún más. Podemos seguir haciendo este trabajo de perfeccionamiento una y otra vez. Claro está que la perfección absoluta no es posible en grado humano, más si lo es el avance en grados de perfección.  Más habrá de llegar un punto en donde un grado de perfección adicional ya no sea posible, lo que nos presenta la posibilidad de un grado de perfección total y definitivo. Dicho grado de perfección solo se vislumbra posible a la luz de Dios.

Quinta Vía: Orden

Mi escritorio está más o menos ordenado. Las cosas están acomodadas de tal forma que puedo tener fácil acceso a ellas de manera óptima. Puedo, desde luego, ordenarlo aún más, pero claro está que tendría que dedicar tiempo y energía a buscar mejores maneras para ubicar mis herramientas. Esto nos lleva a la idea de que el orden de las cosas es producto de una inteligencia que la provoca (que la piensa). Así, el orden del universo tiene que tener por necesidad una mente ordenadora primera.  Los primeros elementos que existieron en el universo tuvieron que haber estado acomodados de cierta manera para que provocaran, gracias a dicho orden, el desarrollo óptimo del cosmos posterior. Ya se entiende que todo orden es causado por una mente anterior a dicho orden y así, como en las vías anteriores, se hace necesario ubicar un primer ordenador que no tuvo mente ordenadora anterior. Ese primer ser ordenador es Dios.

 

Santo Tomás es simplemente maravilloso y su trabajo teológico hace ver cómo en verdad la razón humana es capaz de Dios.

Así, para demostrar a Dios no hace falta un microscopio, un telescopio o una fórmula matemática. La ciencia no tiene como objetivo descubrir o negar la existencia de Dios. De hecho, la ciencia y sus avances son posibles en gran parte gracias al orden de las cosas que estudia, al movimiento que provocan los elementos en el universo, a que es posible detectar causas y efectos en la naturaleza y sobre todo a que los científicos (los seres que hacen ciencia) son seres capaces de ordenar variables en aras de descubrir el orden de las cosas. Pero ya vimos que todos esos elementos han de tener necesariamente un origen.

Así, la ciencia es posible gracias a que Dios hace posible las reglas con las que se juega el método científico. Él método científico busca causas, explicaciones de las cosas, pero en algún momento habrá de toparse con la necesidad de explicar aquello que no tiene explicacíón anterior a sí misma (Si lo logra hacer, ahí le estará esperando Dios con los brazos abiertos).

Santo Tomás no requirió de algún acelerador de partículas, de ningún súper ordenador electrónico ni mucho menos de un equipo de doctores de las mejores universidades del mundo. Tan solo su mente, tiempo sufieciente para pensar y la herramienta más poderosa con que nos dotó el mismo Ser al que estamos tratande de explicar: Fe.

La fe es el don de Dios a través del cual nos dice “Ánimo, si lo deseas puedes conocerme. Tan solo tienes que acercarte lo suficiente a mi para que comiencen a surgir las respuestas” (Acercarse primero, respuestas después)

 


Rebasamos el medio millón de visitantes

10 junio 2014

A todos mis lectores ¡Muchas gracias!

Revisando las estadísticas de Diario de un Católico me percato que hemos rebasado las 500,000 visitas acumuladas desde que se inició este sitio en el 2009.

Esto es una gozada para un servidor.

No me queda otra cosa más que confirmar que hablar de Cristo y la fe si es un tema popular.

Diario de un Católico no tiene otra intensión que la de transmitir mensajes de fe y esperanza, no desde la perspectiva de alguien que se dicte de saber mucho de teología o filosofía, sino más bien desde el punto de vista de un simple mortal que anda inquieto por conocer  a Dios a través de la Iglesia Católica.

Les agradezco enormemente el que me hayan otorgado un poco de su tiempo para leer y comentar sobre las innumerables temáticas que he aboradado en este blog.

Dios mediante seguiremos perseverando para alcazar el millón de visitantes.

#DiosEstaDeModa


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